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Yoga kalvalya

Esta extraordinariamente “pura visión” se denomina “quien ve” —el núcleo central de la virilidad del hombre en el sentido existencial (ii-20). Esta es unicidad con libertad total en el sentido de total desenredarse de confundirse ideacionalmente con la corriente de la naturaleza (prakr-tyapura) y con el mundo objetivo entero, que constituye lo “visto” para “quien ve”. Esta es unicidad libre del “yo soy” egocéntrico, junto con sus actividades engendradoras de tensiones. Ahora es unicidad cargada con la “energía de la visión pura”, y es, pues, capaz de libre investigación de la naturaleza y la estructura de la situación existencial. Ahora es unicidad como aspecto integral de (y coextensivo con) la existencia en conjunto. El misterio que subyace en la afinidad o conjuntividad universal empieza ahora a desarrollarse ante nuestros ojos —ojos que ahora están cargados con la energía inherentemente libre de la visión pura. Esto es kalvalya o la libertad de “quien ve” (11-25).

Yoga asana

La percepción misma de esta contradicción detiene lo doloroso de estos vrittis. Porque esta percepción pone al hombre frente a frente con la realidad y le familiariza con la necesidad y la urgencia de optar por citta-vritti-nirodha. Cuando esto ocurre, naturalmente se retarda el impulso de estos vrittis, empujado por el pasado. Como consecuencia, se revelan a “quien ve” la naturaleza y la estructura de estos vrittis, junto con sus motivaciones ocultas. Esta revelación ayuda al hombre a salir del laberinto complejo y confuso de las identificaciones. Cuando el hombre sale, pues, del pasado, se libera para usar estos vrittis como instrumentos para nuevos descubrimientos. Es decir, los vrittis siguen siendo dolorosos sólo mientras sus actividades permanecen prisioneras dentro de las cerradas fronteras de vrittisarupya. Por otro lado, estos vrittis se vuelven indoloros, y hasta pueden ser instrumentos efectivos de nuevos descubrimientos, cuando se vuelven orientados hacia la visión (khyati-visaya) u orientados hacia la percepción, en oposición a orientados hacia la ideación. Toda ideación es básicamente egocéntrica (asmita-matra) y, como tal, crea una circunferencia de vrittisarupya (identificación) en todo su alrededor, en la que al hombre se lo tiene prisionero. Esto es lo que indica la expresión del Sutra 5: “los vrittis son dolorosos o indoloros“.

Yoga yoga

La sólida contribución al conocimiento válido efectuada por el pramána vritti, aunque importante en muchos sentidos, permanece limitada a la comprensión de la naturaleza física del mundo. Se limita a los objetos, lo observado (drsya) y excluye al observador (drastá) de su visión. No logra ver el hecho de que ninguna visión del mundo podría ser válida a menos que se descubra la naturaleza de la relación correcta entre el observador y lo observado. Asimismo, su enfoque del mundo objetivo se reduce al descubrimiento de la naturaleza de la relación entre objeto y objeto de modo fragmentario, descuidando el requisito del equilibrio ecológico del cosmos. Esto ya dio por resultado consecuencias desastrosas. Empero, otra cuestión importante a tener en cuenta es que hasta en el campo limitado en el que funciona este pramána vritti, los descubrimiento más importantes no son los productos de este vritti, que se reducen a las normas preestablecidas de pensamiento válido, sino de ese algo intrigante llamado intuición, inspiración, discernimiento o destello repentino de la percepción. Consiguientemente, la credibilidad del conocimiento obtenido a través de este vritti permanece siempre no sólo limitado sino también sospechoso hasta en su campo limitado.

La simetría y el equilibrio

Si se practica correctamente, el yoga es un factor de equilibrio y alineación corporal. El esqueleto está sostenido por el sistema muscular, y un desarrollo desigual de los músculos puede, lo mismo que las tensiones acumuladas, alterar la alineación del cuerpo. En nuestras actividades diarias, entre ellas el movernos, el sentarnos y el acostarnos, hemos llegado a establecer pautas y hábitos. Nos inclinamos, nos sentamos, nos ponemos en pie y dormimos de ciertas maneras, y eso crea desequilibrios en nuestra estructura corporal. Con los años, esto puede ser causa de posturas deficientes, rigidez, dolor, tensión y un desgaste desigual en las articulaciones y los discos intervertebrales. Durante la práctica de las posturas yóguicas se ponen de manifiesto las articulaciones y los grupos musculares que están tensos y rígidos. Las posturas y las contraposturas que las complementan son simétricas y realinean el cuerpo. La nueva alineación resultante de la práctica del yoga terminará por hacerse natural, de manera que el practicante tendrá mejor porte y se moverá mejor en la vida cotidiana. Cuando practique el yoga en pareja, procure superar cualquier desequilibrio o asimetría que descubra en su cuerpo, y acentúe más el trabajo en las zonas débiles o rígidas. Aunque nos han condicionado para pensar que tenemos un predominio del lado derecho o izquierdo del cuerpo, ambos lados se pueden desarrollar de forma similar. No sea unilateral; y éste es un buen consejo tanto para el yoga como para la vida. Cultive la simetría y el equilibrio, la gracia y la belleza.