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Yoga pilates

El [pranayama] es una quietud consiguiente a una ruptura,
de la continuidad que llega a su fin, del aliento que entra y que sale. Se halla que tiene largo medible en el espacio y en la duración temporal; y se vuelve prolongado y sutil.
51. Báhyábhyantaravishayákshepí caturthah El Pranayama que descarta sus tres formas [mencionadas en
el Sutra anterior] es la cuarta forma.
52. Tatah kshíyate prakásávaranam
De este modo se quitan los velos que cubren a la autoilumi-nación.
53. Dháranásu ca yogyatá manasah
También ayuda a que nuestra mente adquiera la capacidad necesaria para el dharana.
54. Svavishayásamprayoge cittasvarúpánukára ivendriyánám pratyáhárah
Cuando los sentidos cesan de moverse hacia sus respectivos objetos, y por decirlo así se funden en la cualidad existencial de la mente en sí, tal estado se llama pratyahara.
55. Tatah paramávasyatendriyánám
A través de pratyahara se alcanza un dominio total sobre los sentidos.

Yoga ashtanga

45. Samádhisiddhirishvarapranidhanat
El conocimiento meditacional de Dios ocasiona el logro del Samadhi.
46. Sthirasukhamásanam
Una postura corporal que da por resultado un firme estado de comodidad se llama asana.
47. Prayatnasaithilyánanta-samápattibhyám
Tal postura [asana] se ocasiona a través de la relajación total de esfuerzo y a través de un estado de la mente en armonía con el estado infinito de reposo.
48. Tato dvandvánabhighátah
El establecimiento en asana ocasiona un estado del ser en el que uno permanece inafectado por los pares de opuestos.
49. Tasminsati shvásaprashvásayoragativicchedah pránáyámah Mientras se está establecido en asana, la interrupción de la
continuidad del aliento que entra y que sale se llama pranayama.
50. Báhyábhyantarastambha-vrittirdesakálasankhyábhih parid-rishto círghasúkshmah

Vinyasa yoga

¿Por qué debe ser esto así? Esta pregunta contiene el misterio total de la vida como afinidad. Asmita, enfrentado con este misterio, toma consciencia de avidya —la inconsciencia de “lo que es” en su totalidad. Vemos que interponer al “yo soy” entre “quien ve” y lo “visto” es romper la totalidad de “lo que es”, la totalidad de la afinidad, en fragmentos, llamándose un fragmento el observador o el experimentador, y el segundo denominándose el otro objeto o lo observado, lo experimentado. De esta manera, el experimentador, asmita, nace de avidya, y este último se atrinchera firmemente en abhinivesa. El sentido irreprimible de la importancia personal opera inevitablemente en interés de la perpetuación personal —que es la naturaleza misma de abhinivesa. Vemos ahora por qué avidya hacía que el hombre considere como permanente lo que de hecho es efímero; que considere como puro lo que de hecho es impuro; y que considere como placentero lo que de hecho es doloroso. La tendencia hacia la perpetuación personal da por resultado, naturalmente, suponer como permanente lo que sirve a los fines de la importancia personal. El origen del concepto de la inmortalidad y la eternidad del yo personal (atma) tal vez radique en esta forma de avidya. Asimismo, la tendencia hacia la autojustificación y el fariseismo da por resultado suponer como puro lo que de hecho es impuro, y por último, autoindulgencia en lo que se cree que son resultados agradables al suponer que es placentero lo que de hecho es doloroso. Al terminar avidya en abhinivesa, trastorna, pues, todo el mundo de la realidad. Esto se llama avidya-khyaü en el Sutra 5.

Yoga pose

Ahora hemos de enfrentar al “yo soy” (asmita) desnudo, vacío de raga-dvesa abhinivesa. Este “yo soy” ve; pero también ve la estupidez de decir “yo veo”. Ve que la energía de ver nos hace conscientes del mundo objetivo, de lo visto. Tan sólo ocurre. No podemos hacer que ocurra o no ocurra. Está allí —”quien ve” y lo “visto” interactuando constantemente uno con otro, y creando una relación siempre nueva, siempre misteriosa. Vemos el hecho de que “ser es estar relacionado”. No hay ser sin afinidad, aunque ésta siga siendo un misterio. Nos preguntamos: ¿qué es la afinidad? Y somos incapaces de responder, pues es una relación entre “quien ve” y lo “visto” en la que no tiene lugar el sentido del “yo soy”. Superimponer el “yo soy” entre los dos, es enmascarar un hecho con una ficción, o sea, cubrir “lo que es”, lo existencial, con lo ideacional —la propensión electiva centrada en el “yo soy”. Interponer el “yo soy” (asmita) entre las dos incógnitas —”quien ve” y lo “visto”— es moverse en una dirección que inevitablemente nos hace caer en la prisión de raga-dvesa-abhinivesa. Pero si no nos movemos, ¿qué ocurre? La interacción entre “quien ve” y lo “visto” sigue. Pero sigue siendo siempre “la incógnita grande y misteriosa”. Ahora vemos el hecho de que el sentido del “yo soy” es en realidad el sentido de la nesciencia. Querer conocer es querer asir nuestros objetivos egocéntricos. Así, querer conocer inviste el hecho de la “nesciencia” con una cognición ficticia. Y esta cognición, esta experiencia, de allí en adelante ocupa el lugar de la “visión pura”. De allí en más, ver a través de la experimentación, con el “yo soy” como la experimentadora. Así, la experimentadora usurpa el lugar de “quien ve”.

Vinyasa yoga

Pramána es el vritti más respetado de la vida humana. Los asuntos científicos, filosóficos, culturales y sociales de los hombres, en su mayoría, son gobernados por este vritti. Este vritti exige pruebas de la validez de cualquier declaración que los hombres se inclinen a formular. Los datos de los sentidos, las inferencias válidas de acuerdo con las normas establecidas por la ciencia de la lógica, y las palabras que guardan la sabiduría de los sabios, son los tres componentes de este vritti. Es un vritti que examina su propia validez de acuerdo con normas comúnmente aceptadas. Pero este vritti se reduce a tan pocos y su influencia sobre las mentes de los hombres en general es tan leve que, a pesar de su gran contribución a la evaluación de los juicios de valor, su poder para poner bajo control la excesiva irracionalidad y la cabal irresponsabilidad de la vasta mayoría de la humanidad demostró repetidamente ser muy débil en la historia humana.

Instrucciones generales

1.   Practique en un ambiente limpio, ordenado y libre de distracciones. No practique al sol en las horas que más calienta.
2.  Es mejor efectuar las posturas en pie sobre una superficie dura, no resbalosa y bien nivelada. Las otras posturas -con ayuda, de flexión hacia atrás, invertidas, de flexión hacia adelante, sentadas y torsiones- pueden practicarse sobre una manta, estera o alfombra.
3.   Por regla general, las posturas se han de mantener entre treinta segundos y un minuto. Las flexiones hacia adelante y las posturas invertidas, entre dos y cinco minutos. Aumente gradualmente el tiempo de mantenimiento de las posturas. Los estudiantes adelantados pueden mantenerlas durante más tiempo y repetirlas más veces.
4.  Al mantener una postura, no exceda su capacidad de salir de ella en forma controlada.
5.   Practique siempre con atención. No ejecute las posturas de manera descuidada o mecánica. Preste atención a la posición de todas las partes del cuerpo, a la corrección de los movimientos, la respiración, la alineación y la simetría adecuadas.
6.   El modo en que uno se mueve para hacer y deshacer cada postura forma parte de ella. Evite los movimientos torpes y espasmódicos. A medida que progrese, sus movimientos se suavizarán y adquirirán más gracia, hasta ser capaz de pasar con total fluidez de una postura a otra.
7.   Cuando mantenga una postura con su pareja y sientan que el intercambio y el fluir de energía empiezan a disminuir, cambien de postura o descansen.
8.   Puede suceder que uno no cuente siempre con un compañero. Las instrucciones generales y muchas fotografías pueden servir para practicar solo, que también tiene su valor; se ha de procurar mantener la regularidad de la práctica.
9.   Cuando uno empieza a llevar la tonicidad y fuerza de los músculos más allá del límite habitual, y a usar grupos musculares nuevos, es normal encontrarse un poco dolorido. Esta sensación puede aliviarse con un baño caliente, algunos estiramientos o un masaje en profundidad, pero el mejor tratamiento es la práctica regular. Si usted tiene algún problema de salud, o hace mucho tiempo que no se ejercita regularmente, debe consultar a su médico antes de iniciar un programa de yoga. La mayor parte de la gente puede practicarlo con seguridad, puesto que se trata de un ejercicio equilibrado, de comprobada eficacia para personas de todas las edades y del más diverso estado físico.

La simetría y el equilibrio

Si se practica correctamente, el yoga es un factor de equilibrio y alineación corporal. El esqueleto está sostenido por el sistema muscular, y un desarrollo desigual de los músculos puede, lo mismo que las tensiones acumuladas, alterar la alineación del cuerpo. En nuestras actividades diarias, entre ellas el movernos, el sentarnos y el acostarnos, hemos llegado a establecer pautas y hábitos. Nos inclinamos, nos sentamos, nos ponemos en pie y dormimos de ciertas maneras, y eso crea desequilibrios en nuestra estructura corporal. Con los años, esto puede ser causa de posturas deficientes, rigidez, dolor, tensión y un desgaste desigual en las articulaciones y los discos intervertebrales. Durante la práctica de las posturas yóguicas se ponen de manifiesto las articulaciones y los grupos musculares que están tensos y rígidos. Las posturas y las contraposturas que las complementan son simétricas y realinean el cuerpo. La nueva alineación resultante de la práctica del yoga terminará por hacerse natural, de manera que el practicante tendrá mejor porte y se moverá mejor en la vida cotidiana. Cuando practique el yoga en pareja, procure superar cualquier desequilibrio o asimetría que descubra en su cuerpo, y acentúe más el trabajo en las zonas débiles o rígidas. Aunque nos han condicionado para pensar que tenemos un predominio del lado derecho o izquierdo del cuerpo, ambos lados se pueden desarrollar de forma similar. No sea unilateral; y éste es un buen consejo tanto para el yoga como para la vida. Cultive la simetría y el equilibrio, la gracia y la belleza.