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Tipos de yoga

El Sutra 32 sugiere una adhesión unidireccional a abhyasa, o sea, estar firme en un vacío exento de vrittis. Este vacío está repetidamente llenado y perturbado con violencia por tormentas de vrittis empujadas a la superficie por el poder del impulso propulsado por el pasado. Todas esas tormentas aparecerán, causarán trastornos, y desaparecerán por sí mismas porque cesamos de identificarnos con ellas. Habiendo, pues, cesado de operar la fuerza impulsora, el empuje de las ruedas de los vrittis deberá necesariamente retardarse y llegar a detenerse. Esto necesita tremenda energía de quietud que naturalmente acompaña a la claridad de percepción. El nublamiento de la percepción es la que crea todas las dificultades. Por tanto, se sugiere la adhesión unidireccional a abhyasa para evitar todas las dificultades. “Ekatattva“, en el Sutra 32, que aparece como un atributo de abhyasa, no es principio ideal o ideacional alguno aparte de abhyasa, como lo define el Sutra 13. El enérgico interés por sthiti, o por un estado de vacío exento de vrittis (que es abhyasa), es bastante potente para evitar y vencer todos los posibles impedimentos para el Yoga.

Curso yoga

Los Yoga Sutras hablan de dos corrientes de la consciencia. Una, la superficial o periférica, es una corriente de la consciencia (citta-nadi) que es empujada por vrittisarupya (la identificación con el movimiento ideacional electivo). Esta es una corriente condicionada de consciencia (samsara-pragbhara) cargada con las impregnaciones pasadas (samskar), e incapaz de inteligencia discriminativa (a-viveka-visaya-nimna). Esto termina inevitable y repetidamente en pecado y aflicción (papa-vaha). Aquí “pecado” significa solamente un fracaso en cuanto a ver “lo que es” de un momento al otro. Este fracaso deja inevitablemente al hombre en aflicción sin fin o en pecado (véase el comentario de Vyasa).
Sin embargo, el hombre no quiere la aflicción. Frente a ella, busca los mismos fáciles escapes de ella. Pero no hay fácil escape del pecado y de la aflicción. El único camino expedito al hombre es enfrentar esto y ver qué ocurre. Enfrentar esto significa mirar sin eludirlo, sin complacerse en elecciones que conjuren un escape ideacional de lo existencial. Este es un momento crítico que la vida le presenta al hombre en forma de aflicción.  Aflicción o dolor es, naturalmente, una amenaza para la sobrevivencia. Afrontar esta amenaza con una consciencia condicionada es invitar cada vez más a la aflicción, porque fue la consciencia originalmente condicionada la que dejó al hombre en la aflicción de la que ahora busca escapar. Consiguientemente, el modo en que escape o se libere de ella es cuestionar la naturaleza y estructura de la consciencia que repetidamente le hace caer en la aflicción. Cuestionar esta consciencia condicionada y condicionante es cesar de complacerse en una electividad ideacional. Y optar libremente por “no-elegir” es embarcarse en un viaje de vritti-nirodha o Yoga.

La simetría y el equilibrio

Si se practica correctamente, el yoga es un factor de equilibrio y alineación corporal. El esqueleto está sostenido por el sistema muscular, y un desarrollo desigual de los músculos puede, lo mismo que las tensiones acumuladas, alterar la alineación del cuerpo. En nuestras actividades diarias, entre ellas el movernos, el sentarnos y el acostarnos, hemos llegado a establecer pautas y hábitos. Nos inclinamos, nos sentamos, nos ponemos en pie y dormimos de ciertas maneras, y eso crea desequilibrios en nuestra estructura corporal. Con los años, esto puede ser causa de posturas deficientes, rigidez, dolor, tensión y un desgaste desigual en las articulaciones y los discos intervertebrales. Durante la práctica de las posturas yóguicas se ponen de manifiesto las articulaciones y los grupos musculares que están tensos y rígidos. Las posturas y las contraposturas que las complementan son simétricas y realinean el cuerpo. La nueva alineación resultante de la práctica del yoga terminará por hacerse natural, de manera que el practicante tendrá mejor porte y se moverá mejor en la vida cotidiana. Cuando practique el yoga en pareja, procure superar cualquier desequilibrio o asimetría que descubra en su cuerpo, y acentúe más el trabajo en las zonas débiles o rígidas. Aunque nos han condicionado para pensar que tenemos un predominio del lado derecho o izquierdo del cuerpo, ambos lados se pueden desarrollar de forma similar. No sea unilateral; y éste es un buen consejo tanto para el yoga como para la vida. Cultive la simetría y el equilibrio, la gracia y la belleza.