Entradas con la etiqueta ‘yoga teacher’

Kundalini yoga

El óctuple modo yóguico de vivir es el que ocasiona una transformación radical en la mente del hombre que está dominado por avidya-khyati. En ausencia de tal transformación radical, el hombre deberá continuar estando dominado por una visión del mundo nacida de avidya-khyati. Cualesquiera sean las facetas de maravillosa apariencia de esta visión del mundo histórica, tradicional y conformista —secular o religiosa, física o metafísica, científica o ideológica, temporal o trascendental—, ninguna de ellas le podrá permitir jamás al hombre establecer una relación vital y significativa con la situación existencial. Ocasional y erráticamente, los hombres dominados por tal visión del mundo (nacida de avidya-khyati), pueden llegar a algunos descubrimientos tácticos en éste o en aquel campo de la vida. Pero toda visión del mundo fundada en tales descubrimientos desunidos e inconexos deberá necesariamente permanecer fragmentaria y, como tal, deberá dar necesariamente por resultado tensiones, confusión, conflicto y caos que generan una amenaza siempre creciente para la sobrevivencia humana. Y esto sigue siendo así hasta hoy en día.

Yoga pilates

Tal búsqueda se convierte en una cuestión de total divergencia respecto del pasado. Ahora, el hombre enfrenta al dolor (dukka) como la consecuencia inevitable del modo de vivir empujado por el pasado y ciego. Ahora el dolor se convierte en lo “visto” —en el producto final del tiempo y la temporalidad. El dolor, como la agonía misma de la existencia, empieza ahora a operar como el único vínculo entre él, como “quien ve”, y  la totalidad de la existencia como lo “visto”. Este vínculo es el cordón umbilical recién descubierto que le une con la Madre Naturaleza. La Naturaleza le sostiene, pero no sólo en y a través del dolor. Si este dolor, esta agonía de la existencia, ha de terminar, deberá romperse el cordón umbilical que une al hombre con la naturaleza. Es como romper el cordón umbilical que ha de cortarse para librar al niño del cuerpo de la madre. Del mismo modo “quien ve” y lo “visto” deberán separarse en dos fuerzas distintas de la existencia que, de hecho, existen siempre. El contacto (san-yoga) que opera a través de asmita deberá verse como una interacción entre dos energías distintas, “quien ve” y lo “visto”, que nunca podrán ser una misma cosa. Esta percepción conduce a una clara comprensión de que asmita deberá terminar para que exista la percepción pura.

Yoga pilates

4. La palabra vaslkara deriva de la raíz vas, que se convierte en vasi, en combinación con la raíz kr. La combinación dinámica de estos dos verbos significa: “someter, vencer, ganar sobre”. Valragya, que niega la influencia obsesiva de las palabras y experiencias, hace nacer un positivo movimiento interior que sigue sometiendo y venciendo al movimiento empujado por el pasado de los vrittis que perturba repetidamente el estado firme de la mente. Este someter y este vencer el poder esclavizador de las palabras y experiencias da por resultado la negación de las impregnaciones de la célula cerebral y la mente. Y cuando estas impregnaciones pasadas (smrlti-samskara) se gastan y dejan de funcionar, la mente se vuelve libre, pura y clara como un cristal. Los muros que la rodean, erigidos por impregnaciones pasadas, se derrumban, junto con toda la basura acumulada y, en consecuencia, la mente, por decirlo así, se desparrama y extiende, como si no tuviera barreras o fronteras. En una mente tan libre, pura y clara como un cristal que tiene el poder inherente de penetrar en los más recónditos meandros del organismo psicosomático del hombre, por un lado, y el mundo objetivo que se extiende hasta los cielos ilimitados, por el otro.

Kundalini

Dios, la Gran Incógnita, deberá permanecer eternamente indefinible, porque lo que es intemporal no puede ser definido. Todas las definiciones son construcciones temporales y mentales, que deberán cesar para que exista lo intemporal. Lo que se expresa en el Sutra 24 no es, por tanto, una definición de Dios. Sólo llama la atención del hombre sobre la necesidad de negar los cuatro factores que, juntos, constituyen su consciencia condicionada. No podemos permanecer atrapados en tensiones, actividades nacidas de la tensión, frutos nacidos de la actividad y acumulaciones nacidas del fruto que juntos dominan nuestra psiquis, y todavía esperar establecer alguna relación significativa con Dios. Sólo la negación de estos cuatro factores básicos permitirá al hombre estar consciente de su identidad existencial. Es este género especialísimo de consciencia de sí el que pondrá al hombre frente a frente con lo que se denomina Dios. Entonces, esto se parecería a un hombre que mira en un espejo misterioso que no refleja su rostro sino el de ese “algo misterioso” que él llama con el nombre de “Dios”.

Yoga y meditacion

El camino de la consciencia de Dios, que estos Sutras exponen, atraviesa todos los conceptos acerca de Dios prevalecientes en Oriente u Occidente. El enfoque conceptual es básicamente ideacional, en contraposición al existencial o real. El tema del Yoga no son conceptos en pugna, ideas, ideologías y sistematizadas pautas de pensamiento o teorías teocráticas o seculares, sino el hombre. Por tanto, existencialmente, Dios no puede ser nada sobre y por encima del hombre, o distinto al hombre. Él tiene que ser “algo” dentro del ser mismo del hombre, de lo que, debido a las densas capas de condicionamiento acumulado desde tiempo inmemorial, el hombre permanece inconsciente. Estos Sutras tienden primordialmente a permitirle al hombre ser vital e intensamente consciente de ese “algo” de calidad especialísima que vibra dentro de él, que se denomina vagamente “Dios”.

Hatha yoga

La memoria (smriti) es un registro de las experiencias pasadas. Y puesto que toda experiencia es una respuesta egocéntrica a lo que se está viendo, es decir, es producto de la propensión electiva ínsita, la memoria o la rememoración de lo que se experimentó en el pasado, es también un vritti.
Vikalpa es un vritti peculiarísimo e importantísimo que tiene consecuencias de largo alcance. Se supone que las palabras tienen significados que corresponden a las cosas objetivas que indican. Pero subsiste el hecho de que las palabras no son cosas. La palabra perro no es el animal que se denomina perro. Pero el poder que la palabra ejercita en la mente humana es tan grande y se arraigó tan profundamente en la psiquis que el hombre ha llegado a creer que la palabra es fuente de conocimiento objetivo. En realidad, el conocimiento generado por la palabra está vacío de toda sustancia o realidad objetiva. Palabras como Dios, religión, atma, brahma, yo, y demás, parecen conjurar imágenes que de hecho no tienen fundamento en el mundo objetivo. Empero, para la mente condicionada del hombre las palabras transmiten el conocimiento de significados como si fueran realidades objetivas, y pocos hombres, si hay algunos, pueden vencer esta creencia, o más bien este prejuicio. La experiencia de la cosa que se llama “perro” no está en la misma base que la experiencia de la cosa que se llama “yo”. Esta última experiencia o conocimiento está vacía de toda realidad, dice el Sutra definiendo vikalpa.

Bikram yoga

La naturaleza de los cinco vrittis, ahora bajo discusión, ha de entenderse a la luz de esta extraordinaria visión de los Yogis. A este respecto, a muchos puede parecerle más bien extraño cómo el sueño (nidra) puede llamarse vritti, que se describe como una forma que asume la elección. La elección es un acto voluntario de la mente o de la consciencia y, como tal, no puede aplicarse al sueño que se supone que es involuntario, y en él permanecemos inconscientes de todo, incluido el propio yo. Si la visión del Yoga ha de considerarse auténtica, entonces parecería que una mente cualitativamente nueva y totalmente radical (dhyánaja cit-ta), que la disciplina del Yoga hace nacer, es una mente eternamente despierta, alerta y tan delicada y penetrantemente sensible que ve y corta de través todo lo que la sustancia mental individualizada y dividida de los hombres en general puedan jamás esperar que verán. En tal mente yóguica, el sueño se convierte en asunto de elección. Personalmente, vi a unos pocos hombres que entran en sueño profundo en cuestión de segundos y despiertan a una hora señalada. Consiguientemente, la descripción de los vrittis, y de todas las otras cuestiones conexas que aparecen en los Yoga Sutras, ha de relacionarse con la visión del Yoga (Yoga Darsanam). Y esta visión no es cuestión que haya de basarse en la fe o en la autoridad de Patanjali u otros Yogis. Por otro lado, es cuestión de experimentar con citta-vritti-nirodha y averiguar la verdad o lo contrario de esta visión yóguica. Esto es lo que los Yoga Sutras nos cuentan con pormenores precisos.

Enzeñanza Yoga

Pero no es fácil obtener una atención sostenida. Y sin ella no se puede seguir la enseñanza del Yoga. En consecuencia, se exige algo más. Este “algo” lo sugiere la primera palabra misma: Atha. Atha significa el comienzo. La tradición añade otro significado a este vocablo. Dicen que la palabra atha se emplea al comienzo de todo trabajo para invocar los buenos auspicios. Pero no les estamos hablando a los tradicionalistas. Le hablamos al “hombre” como ser humano, sin considerar sus antecedentes. Esto es exactamente lo que hacen los Yoga Sutras.
Traducido literalmente, atha significa: “y ahora”, o “aquí ahora”. “Ahora” o “y ahora” o “aquí ahora”, presupone algo que fue antes de este momento “ahora”. Lo que fue antes, hasta este momento “ahora”, debe terminar para aprender lo “nuevo” que ahora se enfrenta. Esto “nuevo” es el Yoga. Exige una ruptura total con el pasado, que sería evidente al seguir los Sutras. Es como si ya se hubieran atravesado las diversas disciplinas —sociales, científicas, morales, filosóficas, religiosas— y, al final de todo eso, nos encontramos en un estado de desilusión total. Así, uno llega a estar en un estado de nesciencia. Esto es lo que implica la palabra atha. Sólo cuando nos hallamos en tal estado de nesciencia, en el que el pasado se volvió sin sentido y el futuro plantea un signo de interrogación eterno, posiblemente podamos mantener un estado alerta de atención, necesario para aprender lo nuevo, o sea, el Yoga. Y éste es el segundo requisito de la disciplina del Yoga, indicado por la palabra atha.

El movimiento de la energía

El yoga reconoce la existencia de un cuerpo energético que anima y activa el cuerpo físico. El cuerpo energético se carga y se vitaliza mediante la práctica de las posturas yóguicas, y por eso es importante aprender a mantenerlas en forma dinámica. No permita que se oscurezca la conciencia del movimiento y de la postura; mantenga el fluir de la energía para que el cuerpo esté vivo y radiante. Aun cuando el cuerpo físico no pueda alcanzar por completo una postura, usted podrá percibir la posición y la acción correctas si mueve adecuadamente su energía corporal. Por ejemplo, cuando las instrucciones le indiquen que debe extender o hacer torsión de la columna y no pueda llevar el movimiento hasta el final, sienta cómo su cuerpo energético se extiende o realiza la torsión que completa la postura. Al fin, el cuerpo físico lo seguirá.

La inteligencia del cuerpo

Un principio importante en el hatha yoga es aprender a escuchar cuando habla la inteligencia del cuerpo. El cuerpo no se expresa con palabras, pero si lo escucha comprobará que se comunica con toda claridad. Le enseñará el movimiento correcto y le señalará sus errores; sabe cantar cuando usted trabaja y también sabe pedir descanso. El dolor es una de las voces del cuerpo: un dolor agudo le dice que se detenga; un dolor sordo, que respire profundamente y no vaya deprisa, porque está transfiriendo energía a zonas nuevas. Esta inteligencia de su cuerpo, que es la fuerza vital, es una gran maestra. Préstele atención.