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Sutra yoga

Los Sutras 3 a 9 explican la naturaleza de las cinco tensiones mayores. La tensión primera y primaria se llama avidya. Esta palabra significa inconsciencia de “lo que es”. Deriva de la raíz vid que significa “conocer, entender, aprender, averiguar, indagar, descubrir”. El prefijo a significa negación. Por tanto, no preocuparse de conocer, aprender, entender, averiguar, indagar y descubrir “lo que es” es permanecer en un estado de inconsciencia, y seguir viviendo con una consciencia autocentrada que es inconsciente de lo que es, dentro y fuera, es avidya. La raíz vid significa también “ser, existir”. Avidya significaría, pues, conocimiento de lo que de hecho no tiene existencia, pero que se supone ideacio-nalmente que existe, y como tal se convierte en objeto de conocimiento. Esta suposición nace del recuerdo de las experiencias pasadas, impregnadas en la mente o en las células cerebrales. Todo conocimiento estimulado por la memoria es esencialmente del pasado que está muerto y se fue para siempre y que no existe más en el presente activo. Aún así, se supone gratuitamente que todavía está en existencia. El conocimiento basado en tal suposición implica impartir continuidad de existencia a cosas que de hecho cesaron de existir.

Yoga sutra

Estos Sutras y los siguientes nos ponen frente a frente con la paradoja central de la vida humana. El hombre vive con un sentimiento de certidumbre absoluta de que el mundo en el que tiene su ser es sólo asunto de su conocimiento personal; pero tarde o temprano descubre que la estructura íntegra de su visión del mundo, construida sobre la base del conocimiento personal, se desmorona en pedazos ante el primer choque de la realidad. Aún así, se apega empecinadamente al conocimiento personal como el único medio de que dispone para establecer una relación significativa con el mundo objetivo. Se da cuenta de que el conocimiento personal puede ser, en primer lugar, limitado y, por tanto, inadecuado para comprender la realidad del mundo en su totalidad, pero persiste en la creencia de que sus limitaciones podrán ser eliminadas cuando reúna cada vez más conocimiento mediante observación, análisis, experimentación, y mediante refinamiento de sus instrumentos —todo lo cual le permite construir una visión del mundo (darsana), que mejora y resulta más adecuada siglo tras siglo. Esta suposición de la certidumbre absoluta acerca de la visión del mundo basada en el conocimiento personal, y capaz de expandirse ilimitadamente, es el fundamento en el que se basa la visión histórica de la relación hombre-mundo. Y a través de los siglos adquirió una respetabilidad tal que nadie podrá desafiar, excepto a costa de sufrir el ostracismo social.

Yoga sutras

Todos los otros significados tradicionales asociados con la palabra tapas han de descartarse para entender correctamente al Kriya Yoga. La tradición asocia la mortificación del cuerpo y de la mente con el significado de la palabra tapas. Esto es totalmente incoherente con el tema total de los Yoga Sutras. Yoga significa citta-vritti-nirodha. Como tal, posiblemente no puede tener nada que ver con la mortificación obstinada y egocéntrica del cuerpo o de la mente. Por el contrario, mortificar así el cuerpo o la mente es intensificar y multiplicar tensiones, que generan impedimentos al Yoga, como se menciona en los Sutras 29 a 31 de la Parte I. Todas las tensiones originan primordialmente identificación con vrittls (vritti-sarupya, 1-4). La negación de la identificación produce vritti-nirod-ha, que es el estado de la mente en el que florecen el Yoga y el Samadhi. En consecuencia, la palabra tapas no puede significar mortificación del cuerpo o de la mente. Significa intensidad de nuestro ser que resulta como una consecuencia natural de citta-vritti-nirodha. Esta intensidad purifica a citta, tal como el oro mezclado con la tierra se purifica por el intenso calor de un fuego llameante. De allí que tapas se convierta en parte integral del Kriya Yoga.

Yoga sutra

Vivir de manera coherente con la consciencia de lo que significa el Yoga es vivir y actuar totalmente, y no fragmentariamente. Tal acción, que de hecho es la vida en su autenticidad existencia!, se llama Kriya Yoga.

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El Sutra 48 habla del ascenso repentino de un género completamente nuevo de inteligencia, que emergió de las profundidades insondables de nuestro ser. Esta nueva inteligencia está cargada con la energía de la realidad. Esta realidad se denomina Rtam. Rtam es aquel algo misterioso que proviene de la “Gran Incógnita” y desaparece en ella, un momento tras otro, como si los momentos que entran y salen fueran los hálitos, que entran y salen, de la Realidad misma. Rtam es lo que siempre “es”, pero cuyo ritmo de respiración parece tomar la forma de “es” y “no es”. Rtam es una antigua palabra védica que se describe como movimiento que tiene un centro por doquier y una circunferencia en ninguna parte. Todos los cuerpos, todos los objetos de este mundo tienen, cada uno de ellos, un centro y una circunferencia. Tener un centro es encerrarse en una circunferencia. En el plano físico, es el núcleo que forma la porción central cargada positivamente que constituye la masa principal de un átomo, en torno del cual, uno o muchos, se mueven con tremenda rapidez para formar una dura circunferencia. En el plano psíquico, es el núcleo central de la psiquis que constituye una fuerza inconsciente que reacciona ante las presiones externas o internas de manera tal que se preserva y protege a través de una dura circunferencia construida con conceptos de comodidad, goce y autocomplacencia, nacidos de la elección. El hombre, como entidad de factura mental, llama a este núcleo central de su ser el “yo” y el “mí”. Este se convierte en la autoridad final para juzgarlo y evaluarlo todo, en el arbitro final en materia de aceptación o rechazo, acuerdo o desacuerdo. Cuando abdica de esta posición de ser la autoridad final, busca refugio en la autoridad de un libro o un gurú, o de un líder con gran séquito.

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Este estado extraordinariamente reflexivo y altamente sensible de la mente se denomina Samapatti en el Sutra 41. Samapatti significa “encontrarse, salir al encuentro”. La entidad llamada “Hombre” y la entidad llamada el “mundo”, inclusivo del hombre, se encuentran y salen al encuentro uno del otro en el suelo llamado citta o la mente. No hay hombre sin mente; y no hay mente electiva sin hombre. El hombre y el mundo se encuentran mutuamente a través de los sentidos en el suelo de la mente. Aquí reaccionan o se responden entre sí. La tendencia electiva ínsita del hombre perturba, deforma y convierte en un revoltijo el orden natural de las cosas. Esto genera tensiones interiores que buscan expresión externa. En la Parte II veremos lo que los Yoga Sutras tienen que decir sobre este asunto. Por ahora, nos interesan los perfiles amplios del Yoga y del Samadhí.

Yoga sutras

La lógica interior de los Sutras se lee así:
1. El Sutra 2 habla de citta-vritti-nirodha y el Sutra 4 habla de vritti-sarupya. Este último genera un río de consciencia condicional (sansarapragbhara cittanadi), en el que nacen los hombres, lo pasan mal inevitablemente, y luego fallecen. Quien toma consciencia de este absurdo sin sentido y en la cabal carencia de significado de la vida que esto involucra, se detiene por un momento para hacer un inventario de este insensato andar a la deriva. En este alto, percibe el hecho de que en la raíz de este insensato andar a la deriva yace la tendencia electiva con la que el hombre nació, y que esta tendencia funciona a través de gustos y disgustos ínsitos. El movimiento de esta tendencia electiva es la que hace caer al hombre en la prisión esclavizante, desorientadora y corruptora de vritti-sarupya —un mundo casero de gratuitas identificaciones con los vrittis. Quien ve este hecho opta en favor de no efectuar elecciones, y entonces ve qué ocurre. Este acto negativo de no-elegir, con el fin de salir de la prisión de vritti-sarupya, hace caer al hombre en la disciplina del Yoga.

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El Sutra 35 proporciona otro ejemplo igualmente notable de cómo la meditación sobre algo de interés apasionado, que surge de repente en la mente con respecto a un objeto real, conduce a un estado firme de quietud que florece en Samadhi. Por ejemplo, nos enamoramos de una persona del sexo opuesto. El interés apasionado por ese objeto particular —una persona del sexo opuesto— envuelve a la totalidad de la mente, sin dejar cabida para movimiento fragmentario alguno en forma de vrittis. Ocurrirán muchos acontecimientos tormentosos si la persona —el objeto de pasión intensa— no responde del modo esperado. Aún así, la pasión reina suprema sobre la mente íntegra, obligando a la meditación sobre su naturaleza y su significado para nuestra vida. Esta meditación conduce al descubrimiento de la naturaleza real y existencial de la relación entre un ser humano y el otro. La amistosidad, la compasión y el deleite de la relación humana se desenvuelven, pues, ante la vista, quitando todas las capas oscuras del condicionamiento anterior que nublaban nuestra percepción. No es más esa persona particular la que ahora domina la escena, sino el “interés apasionado” que descubre el misterio que yace bajo las relaciones humanas en conjunto; conduce a un importante descubrimiento de que sin amor todo es tierra yerma en la que jamás crecerá una hoja de hierba. Esto es lo que procura la calma en la que todas las tormentas hallan su final reposo.  El “interés apasionado” florece ahora en una claridad y una pureza de visión que nos establece en la disciplina del Yoga.

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Por tanto, los Sutras establecen que hay dos modos de llevar a la mente a un estado firme (sthlti) en el que es posible la sola percepción de lo que es, dentro y fuera, en su autenticidad exis-tcncial: i) optando libremente y sin esfuerzo por no-elegir, lo cual naturalmente conduce a abhyasa y vairagya, y ii) la meditación en cualquier género de interés apasionado por cualquier vastu u objeto real, con exclusión de todos los vrlttis fragmentarios. Debe notarse que el modo primero y primario se basa también en un interés apasionado por vastu; pero es un interés sin dependencia en nada; mientras que el segundo modo depende de un interés apasionado en uno u otro objeto real. En uno u otro caso es el interés apasionado en vastu el que vincula al hombre con el mundo objetivo en sentido existencial —en contraposición a toda manera de ideación o vrlttis. Hay una distinción entre un interés apasionado en vastu, y un vrittí. En el primero está la mente total, su totalidad, que se involucra en un interés apasionado en vastu; mientras que vrittl es un ascenso repentino en la sustancia mental impulsado por gustos o disgustos ínsitos, o por algunas impregnaciones pasadas en las células cerebrales o por nuestra mente que se activa por lo que ve o experimenta en el presente.

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LOS CAMINOS DE ALTERNATIVA

Sutras 34 a 39
34. Pracchardana-vidháranábhvámvá pránasya
Alternativamente, la meditación sobre la retención del ingreso del aliento tras la inhalación y el egreso del aliento tras la exhalación también produce citta-vritti-nirodha.
35. Vishayavatí va pravrittirutpanná-manasah sthitiníbandhiní. O la meditación sobre el surgimiento de un interés intensificado asociado con cualquier objeto mantiene a la mente en un estado firme.
36. Visoká vá jyotishmatí
O la meditación sobre el surgimiento de un interés intensificado en un estado exento de pesar, y que tiene la cualidad de la iluminación, también mantiene a la mente en un estado firme.
37. Vítarágavishayam vá cittam
O la meditación en aquel estado de la mente que permanece descolorido o inafectado por cualquier objeto, produce también un estado de quietud para la mente.
38. Svapna-nidrá-jñánálambanamvá
O la meditación sobre la experiencia o el conocimiento obtenido en sueño o en un sueño, produce también un estado de quietud para la mente.
39. Yathábhlmata-dhyánádvá
O la meditación sobre un tema en el que uno esté naturalmente interesado produce también un estado de quietud para la mente.