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Yoga sutras

Quien se halla en tal postura yóguica descubre que las variaciones de la temperatura, dentro y fuera, el calor y el frío, y otros pares de opuestos, dejan al cuerpo inafectado (Sutra 48). Este es asunto de experimentación y experiencia en el camino yó-euico.

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El Sutra 26 dice que viveka-khyati es la salida de este aprieto. Le permite al hombre rechazar toda la estructura de la mente nacida de avidya-khyati, y así crea condiciones necesarias para su transformación total. Es capaz de hacerlo porque nace como resultado de ver el daño que avidya le hace a la mente del hombre. Consiguientemente, se libera de las tensiones por el hecho mismo del rechazo de avidya-khyati. Es como ver una víbora venenosa y salir de su camino. La amenaza para la sobrevivencia del hombre como ser humano decente que avidya-khyati genera es infinitamente más devastadora que la que presenta una víbora. Una víbora puede matar a un individuo, mientras que la amenaza que avidya-khyati genera ha estado deglutiendo a incontables generaciones de la humanidad durante incontables siglos. La percepción misma de este horror imparte a vlveka-khyati una cualidad que elimina tensiones y la hace aviplava.

Yoga sutra

Estos Sutras y los siguientes nos ponen frente a frente con la paradoja central de la vida humana. El hombre vive con un sentimiento de certidumbre absoluta de que el mundo en el que tiene su ser es sólo asunto de su conocimiento personal; pero tarde o temprano descubre que la estructura íntegra de su visión del mundo, construida sobre la base del conocimiento personal, se desmorona en pedazos ante el primer choque de la realidad. Aún así, se apega empecinadamente al conocimiento personal como el único medio de que dispone para establecer una relación significativa con el mundo objetivo. Se da cuenta de que el conocimiento personal puede ser, en primer lugar, limitado y, por tanto, inadecuado para comprender la realidad del mundo en su totalidad, pero persiste en la creencia de que sus limitaciones podrán ser eliminadas cuando reúna cada vez más conocimiento mediante observación, análisis, experimentación, y mediante refinamiento de sus instrumentos —todo lo cual le permite construir una visión del mundo (darsana), que mejora y resulta más adecuada siglo tras siglo. Esta suposición de la certidumbre absoluta acerca de la visión del mundo basada en el conocimiento personal, y capaz de expandirse ilimitadamente, es el fundamento en el que se basa la visión histórica de la relación hombre-mundo. Y a través de los siglos adquirió una respetabilidad tal que nadie podrá desafiar, excepto a costa de sufrir el ostracismo social.

Yoga sutras

Todos los otros significados tradicionales asociados con la palabra tapas han de descartarse para entender correctamente al Kriya Yoga. La tradición asocia la mortificación del cuerpo y de la mente con el significado de la palabra tapas. Esto es totalmente incoherente con el tema total de los Yoga Sutras. Yoga significa citta-vritti-nirodha. Como tal, posiblemente no puede tener nada que ver con la mortificación obstinada y egocéntrica del cuerpo o de la mente. Por el contrario, mortificar así el cuerpo o la mente es intensificar y multiplicar tensiones, que generan impedimentos al Yoga, como se menciona en los Sutras 29 a 31 de la Parte I. Todas las tensiones originan primordialmente identificación con vrittls (vritti-sarupya, 1-4). La negación de la identificación produce vritti-nirod-ha, que es el estado de la mente en el que florecen el Yoga y el Samadhi. En consecuencia, la palabra tapas no puede significar mortificación del cuerpo o de la mente. Significa intensidad de nuestro ser que resulta como una consecuencia natural de citta-vritti-nirodha. Esta intensidad purifica a citta, tal como el oro mezclado con la tierra se purifica por el intenso calor de un fuego llameante. De allí que tapas se convierta en parte integral del Kriya Yoga.

Yoga sutra

Vivir de manera coherente con la consciencia de lo que significa el Yoga es vivir y actuar totalmente, y no fragmentariamente. Tal acción, que de hecho es la vida en su autenticidad existencia!, se llama Kriya Yoga.

Yoga sutras

La lógica interior de los Sutras se lee así:
1. El Sutra 2 habla de citta-vritti-nirodha y el Sutra 4 habla de vritti-sarupya. Este último genera un río de consciencia condicional (sansarapragbhara cittanadi), en el que nacen los hombres, lo pasan mal inevitablemente, y luego fallecen. Quien toma consciencia de este absurdo sin sentido y en la cabal carencia de significado de la vida que esto involucra, se detiene por un momento para hacer un inventario de este insensato andar a la deriva. En este alto, percibe el hecho de que en la raíz de este insensato andar a la deriva yace la tendencia electiva con la que el hombre nació, y que esta tendencia funciona a través de gustos y disgustos ínsitos. El movimiento de esta tendencia electiva es la que hace caer al hombre en la prisión esclavizante, desorientadora y corruptora de vritti-sarupya —un mundo casero de gratuitas identificaciones con los vrittis. Quien ve este hecho opta en favor de no efectuar elecciones, y entonces ve qué ocurre. Este acto negativo de no-elegir, con el fin de salir de la prisión de vritti-sarupya, hace caer al hombre en la disciplina del Yoga.

Yoga sutra

El Sutra 35 proporciona otro ejemplo igualmente notable de cómo la meditación sobre algo de interés apasionado, que surge de repente en la mente con respecto a un objeto real, conduce a un estado firme de quietud que florece en Samadhi. Por ejemplo, nos enamoramos de una persona del sexo opuesto. El interés apasionado por ese objeto particular —una persona del sexo opuesto— envuelve a la totalidad de la mente, sin dejar cabida para movimiento fragmentario alguno en forma de vrittis. Ocurrirán muchos acontecimientos tormentosos si la persona —el objeto de pasión intensa— no responde del modo esperado. Aún así, la pasión reina suprema sobre la mente íntegra, obligando a la meditación sobre su naturaleza y su significado para nuestra vida. Esta meditación conduce al descubrimiento de la naturaleza real y existencial de la relación entre un ser humano y el otro. La amistosidad, la compasión y el deleite de la relación humana se desenvuelven, pues, ante la vista, quitando todas las capas oscuras del condicionamiento anterior que nublaban nuestra percepción. No es más esa persona particular la que ahora domina la escena, sino el “interés apasionado” que descubre el misterio que yace bajo las relaciones humanas en conjunto; conduce a un importante descubrimiento de que sin amor todo es tierra yerma en la que jamás crecerá una hoja de hierba. Esto es lo que procura la calma en la que todas las tormentas hallan su final reposo.  El “interés apasionado” florece ahora en una claridad y una pureza de visión que nos establece en la disciplina del Yoga.

Yoga sutra

Por tanto, los Sutras establecen que hay dos modos de llevar a la mente a un estado firme (sthlti) en el que es posible la sola percepción de lo que es, dentro y fuera, en su autenticidad exis-tcncial: i) optando libremente y sin esfuerzo por no-elegir, lo cual naturalmente conduce a abhyasa y vairagya, y ii) la meditación en cualquier género de interés apasionado por cualquier vastu u objeto real, con exclusión de todos los vrlttis fragmentarios. Debe notarse que el modo primero y primario se basa también en un interés apasionado por vastu; pero es un interés sin dependencia en nada; mientras que el segundo modo depende de un interés apasionado en uno u otro objeto real. En uno u otro caso es el interés apasionado en vastu el que vincula al hombre con el mundo objetivo en sentido existencial —en contraposición a toda manera de ideación o vrlttis. Hay una distinción entre un interés apasionado en vastu, y un vrittí. En el primero está la mente total, su totalidad, que se involucra en un interés apasionado en vastu; mientras que vrittl es un ascenso repentino en la sustancia mental impulsado por gustos o disgustos ínsitos, o por algunas impregnaciones pasadas en las células cerebrales o por nuestra mente que se activa por lo que ve o experimenta en el presente.

Yoga sutra

LOS CAMINOS DE ALTERNATIVA

Sutras 34 a 39
34. Pracchardana-vidháranábhvámvá pránasya
Alternativamente, la meditación sobre la retención del ingreso del aliento tras la inhalación y el egreso del aliento tras la exhalación también produce citta-vritti-nirodha.
35. Vishayavatí va pravrittirutpanná-manasah sthitiníbandhiní. O la meditación sobre el surgimiento de un interés intensificado asociado con cualquier objeto mantiene a la mente en un estado firme.
36. Visoká vá jyotishmatí
O la meditación sobre el surgimiento de un interés intensificado en un estado exento de pesar, y que tiene la cualidad de la iluminación, también mantiene a la mente en un estado firme.
37. Vítarágavishayam vá cittam
O la meditación en aquel estado de la mente que permanece descolorido o inafectado por cualquier objeto, produce también un estado de quietud para la mente.
38. Svapna-nidrá-jñánálambanamvá
O la meditación sobre la experiencia o el conocimiento obtenido en sueño o en un sueño, produce también un estado de quietud para la mente.
39. Yathábhlmata-dhyánádvá
O la meditación sobre un tema en el que uno esté naturalmente interesado produce también un estado de quietud para la mente.

Sutra Yoga

El Sutra 33 viene después que se evitaron todos los impedimentos mediante el refuerzo de abhyasa, como se sugiere en el Sutra anterior. Las aguas de la mente están ahora claras y calmas después que desaparecieron las olas de muchas tormentas. Ahora no hay nada que perturbe a las aguas calmas de la mente. Y tal como las aguas quietas de un lago reflejan con claridad a los cielos que están en lo alto, así también las quietas aguas de la mente reflejan ahora con claridad la realidad que es la vida. Esta realidad genera cuatro sentimientos que cumplen el papel de mantener claras y puras, durante todo el tiempo, a las aguas de la mente. La temporalidad no puede tocar la quietud de estas aguas porque estos sentimientos son las creaciones de la quietud misma. De aquí en adelante, las perturbaciones provendrán de dos dicotomías, diferentes entre sí. Una es la dicotomía entre goce y dolor, o felicidad e infelicidad. La otra es la dicotomía entre virtud y no-virtud. Goce y dolor son las dos formas básicas que asumen las experiencias humanas. Nada tienen que ver con correcto y equivocado, verdadero y falso, bueno y malo. Son cualidades inherentes (dharmas) de las experiencias. Y es sólo después que las repetidas secuencias de estas experiencias orientadas hacia goce-dolor se impregnan en las células cerebrales o en la sustancia mental, y como resultado de esto el hombre se enfrenta con la aflicción que entrañan, que ese hombre inventa algunas normas éticas para evitar la aflicción. Ahora entran en el escenario de la vida humana la virtud y la no-virtud. Pero el evitar la no-virtud o el pecado, y el adherir a la virtud o al no-pecado, son incapaces de resolver la aflicción que la dicotomía entre dolor y goce genera. No se puede poner fin a una dicotomía con otra dicotomía. Deberá cesar la dicotomía misma para que la vida se mueva en libertad y creatividad.