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Sutra yoga

Sólo cuando comprendemos que “todo es aflicción” (Sutra 15), es que nace una nueva inteligencia. La consciencia o la percepción de que “todo es aflicción” es viveka o inteligencia existencial. Es existencial porque es esta inteligencia la que le permite al hombre distinguir entre la visión del mundo nacida de las tensiones y la visión del mundo que está libre de tensiones. Esta inteligencia es la que opone un contramovimiento, llamado pratiprasava. Y este movimiento de contracreación, cuando corre directamente a través de todas las tensiones, empezando con abhinivesa y terminando con avidya, es el que descubre ante la vista la naturaleza y la estructura enteras de nuestra psiquis condicionada.

Yoga sutra

Esta percepción pura es la que convierte al hombre en un vlvekln (Sutra 15). Viveka significa inteligencia discernitiva; inteligencia que es siempre capaz de distinguir entre “quien ve” y lo “visto” y que nunca confunde a los dos. Es la luz de esta inteligencia existencial la que ilumina un nuevo sendero, un nuevo movimiento, que conduce a la terminación de las tensiones, cuyo desconocimiento deja repetidamente al hombre en confusión, conflicto, caos y aflicción. Este nuevo movimiento autoluminoso se denomina Pratlprasava en el Sutra 10.

Yoga sutra

Es necesario notar una cuestión respecto a las tensiones. El Sutra 4 se refiere a las cuatro formas que toman las cuatro tensiones nacidas de avidya. Asmita toma la forma de la inconsciencia que se enmascara como consciencia de sí. Raga toma la forma del goce por las cosas insignificantes de la vida. Dvesa toma la forma de dividir la vida en una cantidad de fragmentos que están perpetuamente en guerra entre sí. Y abhlnivesa toma la forma de un sentimiento de perpetuación personal, que se esparce por todo y envuelve en sus tentáculos todos los aspectos e impulsos de la vida.
Como ahora se verá, es con abhinivesa que hemos de empezar cuando veamos la necesidad de liberar nuestra mente de todas las tensiones. El camino yóguico que conduce hacia la libertad respecto de todas las tensiones se llama pratiprasava o contracreatividad. Esto forma el tema de los siguientes Sutras.

Sutra yoga

Los Sutras 3 a 9 explican la naturaleza de las cinco tensiones mayores. La tensión primera y primaria se llama avidya. Esta palabra significa inconsciencia de “lo que es”. Deriva de la raíz vid que significa “conocer, entender, aprender, averiguar, indagar, descubrir”. El prefijo a significa negación. Por tanto, no preocuparse de conocer, aprender, entender, averiguar, indagar y descubrir “lo que es” es permanecer en un estado de inconsciencia, y seguir viviendo con una consciencia autocentrada que es inconsciente de lo que es, dentro y fuera, es avidya. La raíz vid significa también “ser, existir”. Avidya significaría, pues, conocimiento de lo que de hecho no tiene existencia, pero que se supone ideacio-nalmente que existe, y como tal se convierte en objeto de conocimiento. Esta suposición nace del recuerdo de las experiencias pasadas, impregnadas en la mente o en las células cerebrales. Todo conocimiento estimulado por la memoria es esencialmente del pasado que está muerto y se fue para siempre y que no existe más en el presente activo. Aún así, se supone gratuitamente que todavía está en existencia. El conocimiento basado en tal suposición implica impartir continuidad de existencia a cosas que de hecho cesaron de existir.

Yoga sutra

Estos Sutras y los siguientes nos ponen frente a frente con la paradoja central de la vida humana. El hombre vive con un sentimiento de certidumbre absoluta de que el mundo en el que tiene su ser es sólo asunto de su conocimiento personal; pero tarde o temprano descubre que la estructura íntegra de su visión del mundo, construida sobre la base del conocimiento personal, se desmorona en pedazos ante el primer choque de la realidad. Aún así, se apega empecinadamente al conocimiento personal como el único medio de que dispone para establecer una relación significativa con el mundo objetivo. Se da cuenta de que el conocimiento personal puede ser, en primer lugar, limitado y, por tanto, inadecuado para comprender la realidad del mundo en su totalidad, pero persiste en la creencia de que sus limitaciones podrán ser eliminadas cuando reúna cada vez más conocimiento mediante observación, análisis, experimentación, y mediante refinamiento de sus instrumentos —todo lo cual le permite construir una visión del mundo (darsana), que mejora y resulta más adecuada siglo tras siglo. Esta suposición de la certidumbre absoluta acerca de la visión del mundo basada en el conocimiento personal, y capaz de expandirse ilimitadamente, es el fundamento en el que se basa la visión histórica de la relación hombre-mundo. Y a través de los siglos adquirió una respetabilidad tal que nadie podrá desafiar, excepto a costa de sufrir el ostracismo social.

Yoga sutras

Todos los otros significados tradicionales asociados con la palabra tapas han de descartarse para entender correctamente al Kriya Yoga. La tradición asocia la mortificación del cuerpo y de la mente con el significado de la palabra tapas. Esto es totalmente incoherente con el tema total de los Yoga Sutras. Yoga significa citta-vritti-nirodha. Como tal, posiblemente no puede tener nada que ver con la mortificación obstinada y egocéntrica del cuerpo o de la mente. Por el contrario, mortificar así el cuerpo o la mente es intensificar y multiplicar tensiones, que generan impedimentos al Yoga, como se menciona en los Sutras 29 a 31 de la Parte I. Todas las tensiones originan primordialmente identificación con vrittls (vritti-sarupya, 1-4). La negación de la identificación produce vritti-nirod-ha, que es el estado de la mente en el que florecen el Yoga y el Samadhi. En consecuencia, la palabra tapas no puede significar mortificación del cuerpo o de la mente. Significa intensidad de nuestro ser que resulta como una consecuencia natural de citta-vritti-nirodha. Esta intensidad purifica a citta, tal como el oro mezclado con la tierra se purifica por el intenso calor de un fuego llameante. De allí que tapas se convierta en parte integral del Kriya Yoga.

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Vivir de manera coherente con la consciencia de lo que significa el Yoga es vivir y actuar totalmente, y no fragmentariamente. Tal acción, que de hecho es la vida en su autenticidad existencia!, se llama Kriya Yoga.

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El Sutra 48 habla del ascenso repentino de un género completamente nuevo de inteligencia, que emergió de las profundidades insondables de nuestro ser. Esta nueva inteligencia está cargada con la energía de la realidad. Esta realidad se denomina Rtam. Rtam es aquel algo misterioso que proviene de la “Gran Incógnita” y desaparece en ella, un momento tras otro, como si los momentos que entran y salen fueran los hálitos, que entran y salen, de la Realidad misma. Rtam es lo que siempre “es”, pero cuyo ritmo de respiración parece tomar la forma de “es” y “no es”. Rtam es una antigua palabra védica que se describe como movimiento que tiene un centro por doquier y una circunferencia en ninguna parte. Todos los cuerpos, todos los objetos de este mundo tienen, cada uno de ellos, un centro y una circunferencia. Tener un centro es encerrarse en una circunferencia. En el plano físico, es el núcleo que forma la porción central cargada positivamente que constituye la masa principal de un átomo, en torno del cual, uno o muchos, se mueven con tremenda rapidez para formar una dura circunferencia. En el plano psíquico, es el núcleo central de la psiquis que constituye una fuerza inconsciente que reacciona ante las presiones externas o internas de manera tal que se preserva y protege a través de una dura circunferencia construida con conceptos de comodidad, goce y autocomplacencia, nacidos de la elección. El hombre, como entidad de factura mental, llama a este núcleo central de su ser el “yo” y el “mí”. Este se convierte en la autoridad final para juzgarlo y evaluarlo todo, en el arbitro final en materia de aceptación o rechazo, acuerdo o desacuerdo. Cuando abdica de esta posición de ser la autoridad final, busca refugio en la autoridad de un libro o un gurú, o de un líder con gran séquito.

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Este estado extraordinariamente reflexivo y altamente sensible de la mente se denomina Samapatti en el Sutra 41. Samapatti significa “encontrarse, salir al encuentro”. La entidad llamada “Hombre” y la entidad llamada el “mundo”, inclusivo del hombre, se encuentran y salen al encuentro uno del otro en el suelo llamado citta o la mente. No hay hombre sin mente; y no hay mente electiva sin hombre. El hombre y el mundo se encuentran mutuamente a través de los sentidos en el suelo de la mente. Aquí reaccionan o se responden entre sí. La tendencia electiva ínsita del hombre perturba, deforma y convierte en un revoltijo el orden natural de las cosas. Esto genera tensiones interiores que buscan expresión externa. En la Parte II veremos lo que los Yoga Sutras tienen que decir sobre este asunto. Por ahora, nos interesan los perfiles amplios del Yoga y del Samadhí.

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La lógica interior de los Sutras se lee así:
1. El Sutra 2 habla de citta-vritti-nirodha y el Sutra 4 habla de vritti-sarupya. Este último genera un río de consciencia condicional (sansarapragbhara cittanadi), en el que nacen los hombres, lo pasan mal inevitablemente, y luego fallecen. Quien toma consciencia de este absurdo sin sentido y en la cabal carencia de significado de la vida que esto involucra, se detiene por un momento para hacer un inventario de este insensato andar a la deriva. En este alto, percibe el hecho de que en la raíz de este insensato andar a la deriva yace la tendencia electiva con la que el hombre nació, y que esta tendencia funciona a través de gustos y disgustos ínsitos. El movimiento de esta tendencia electiva es la que hace caer al hombre en la prisión esclavizante, desorientadora y corruptora de vritti-sarupya —un mundo casero de gratuitas identificaciones con los vrittis. Quien ve este hecho opta en favor de no efectuar elecciones, y entonces ve qué ocurre. Este acto negativo de no-elegir, con el fin de salir de la prisión de vritti-sarupya, hace caer al hombre en la disciplina del Yoga.