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Yoga sutras

Quien se halla en tal postura yóguica descubre que las variaciones de la temperatura, dentro y fuera, el calor y el frío, y otros pares de opuestos, dejan al cuerpo inafectado (Sutra 48). Este es asunto de experimentación y experiencia en el camino yó-euico.

Patanjali yoga sutras

Viplava significa “andar a la deriva, flotar en diferentes direcciones”. Viplava es lo que genera caos en la mente del hombre y así le obliga a correr atropelladamente en una cabal oscuridad en busca de la satisfacción de sus necesidades insensatas y caóticas. Viveka-khyati pone fin a la oscuridad generada por viplava mediante la luz misma de la inteligencia discernitiva que emerge de la percepción de que “todo es aflicción” (Sutra 15).

Yoga sutra

Es necesario notar una cuestión respecto a las tensiones. El Sutra 4 se refiere a las cuatro formas que toman las cuatro tensiones nacidas de avidya. Asmita toma la forma de la inconsciencia que se enmascara como consciencia de sí. Raga toma la forma del goce por las cosas insignificantes de la vida. Dvesa toma la forma de dividir la vida en una cantidad de fragmentos que están perpetuamente en guerra entre sí. Y abhlnivesa toma la forma de un sentimiento de perpetuación personal, que se esparce por todo y envuelve en sus tentáculos todos los aspectos e impulsos de la vida.
Como ahora se verá, es con abhinivesa que hemos de empezar cuando veamos la necesidad de liberar nuestra mente de todas las tensiones. El camino yóguico que conduce hacia la libertad respecto de todas las tensiones se llama pratiprasava o contracreatividad. Esto forma el tema de los siguientes Sutras.

El Sutra

Esta cuestión se trata específicamente en la Parte IV del texto. Los Sutras 16 y 17 de esta parte declaran que vastu, o la realidad, no es de naturaleza tal que toda mente individualizada pueda manejarlo a voluntad. Y la mente es todo lo que el hombre tiene que le capacite para descubrir la naturaleza existencial y la significación realista de su relación con el mundo externo, humano y no-humano. El mundo objetivo, en el que el hombre halla su ser, está allí en su propia majestad y soberanía. Existe y persiste —sin considerar la existencia del hombre u otra cosa sobre este planeta. La pregunta es: ¿qué es lo que pone a la mente del hombre en relación significativa con vastu o el mundo objetivo? La respuesta es: el apasionado interés del hombre por vastu o el mundo objetivo. El hombre deberá dirigirse a las fuentes naturales de las aguas cuando sienta sed. Deberá hallar alimento en el mundo natural cuando sienta hambre. Este es un imperativo existencial. No podrá haber escape de él, a menos que el hombre quiera suicidarse. Y, si opta por esta decisión fatal, que, por supuesto, está expedita para él debido a la libertad con la que nació, entonces termina todo el juego. En consecuencia, el interés apasionado por vastu o el mundo objetivo que se asocia integralmente con su sobrevivencia, proporciona el único vínculo (Yoga) significativo entre el hombre y el mundo. Y la exploración en la naturaleza y la significación de este vínculo natural es la única que puede revelar la razón de ser de la existencia del hombre en esta tierra y en este universo vasto e ilimitado. En ausencia de un interés intenso por este básico interrogante, todos los demás interrogantes que no se relacionen con él terminan necesariamente en uno u otro género de error.

Yoga Sutras

Los Sutras 19 y 20 hablan de los que no optaron o no optarían por vritti-nirodha. Estos caen bajo dos tipos de seres: los incorpóreos, y los que tienen cuerpos. Los que mueren y de esta manera se convierten en entidades incorpóreas continuarán moviéndose en una corriente de consciencia que permanece eternamente asociada con la corriente en la que el mundo se mueve. Y puesto que es propiedad permanente de la mente (citta-dharma) alcanzar el Samadhi, tarde o temprano, estos seres incorpóreos alcanzarán el Samadhi en la época del diluvio final. Esta es más bien una expresión intrigante. Dejémosla en paz; dejemos que la expliquen los Yogis perfectos, si deciden hacerlo y para cuando lo decidan.
El otro tipo de hombres son los que aún viven con cuerpos, pero que no optan o no optarán por no-elegir. En beneficio de estos nombres se sugiere un camino cuádruple. Estos son hombres que deben tener algo en qué creer. El Sutra 20 sugiere a estos hombres que si deben creer, entonces que pongan confianza y fe (sraddha) implícitas en la disciplina del Yoga. Si vivimos con intensidad en tal fe en el Yoga, entonces esta fe misma generará un surgimiento de nueva energía. Esta energía, a su vez, producirá un estado de recogimiento, un estado en el que podremos mirar de un vistazo la estructura total de las impregnaciones que constituyen la consciencia condicionada. Por último, esta combinación de fe-energía-recogimiento estallará en una inteligencia orientada hacia el Samadhi. De esta manera, este camino cuádruple florecerá en Samadhi.