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Yoga sutra

Quien alcanzó una visión correcta de la situación existencial, ve que los modos de vastu y los de las mentes individualizadas (citta) son distintos uno de otro (Sutra 15). También ve que su mente individualizada no puede alterar los modos de vastu o el mundo objetivo. Este último de ningún modo está sujeto a la acción que emana de su mente. Suponer que podemos alterar los modos de vastu, o el mundo objetivo que no es de nuestra factura, y acerca de la naturaleza, estructura y operaciones inherentes de las que no sabemos casi nada, es sobreimponer ficción a un hecho. Esto no puede tener validez alguna. Si esto fuera así, entonces, ¿qué hemos de hacer? Por un lado, está la mente individual y sus funciones, y por el otro están las funciones del mundo objetivo (vastu). ¿Cómo podrán estos dos establecer una relación significativa uno con otro? Esta es la cuestión planteada por el Sutra 16. Es la cuestión fundamentalísima —la cuestión de todas las cuestiones. No la podrá responder ninguna mente individual que se complazca en género alguno de ideación o conjetura, pues ya hemos visto que los modos de una mente individualizada y los de vastu son totalmente diferentes unos de otros. Si buscas informacion sobre Reiki podes entrar a Reiki

Yoga sutra

El Sutra 19 dice que drsya o lo “visto” o los objetos del mundo, son únicos o no únicos, y tienen señales visibles por las que se los puede identificar, o son sin tales señales. Esta es, asimismo, una expresión del hecho nacido de la percepción que se liberó de tensiones.

Patanjali Yoga sutra

Es menester advertir aquí que los denominados asanas yóguicos de varios géneros, popularizados por denominados Yogis, no tienen lugar alguno en los Yoga Sutras. Todos son desviaciones del sendero del Yoga como se expone en los Yoga Sutras de Patanjali. Estos varios tipos de asanas pueden tener algún valor terapéutico para ciertas dolencias, pero no tienen significación para el Yoga como se lo expone en estos Sutras.
Los Sutras 49 a 53 se ocupan de pranayama, el cuarto aspecto inteeral del astanga-yoga.

Sutras yoga

Es necesario advertir la distinción entre yamas y niyamas. Los primeros son imperativos existenciales, mientras que los últimos son decisiones y acciones de factura humana que siguen a la percepción de la necesidad de la disciplina del Yoga.
Los Sutras 35 a 45 explican lo que ocurre naturalmente cuando nos establecemos en vaina y niyama, los dos prerrequisitos básicos del camino óctuple. Crean las condiciones necesarias en los niveles intelectual y emocional para el desarrollo de los otros pétalos de la flor de ocho pétalos del Yoga.

Sutras yoga

En consecuencia, la situación existencial siempre cambiante exige una transformación radical en la mente misma, y no meramente en alguno de los aspectos de la visión del mundo nacida de avldya-khyati. Los cambios en éste o en aquel aspecto deberán permanecer necesariamente fragmentarios; nunca podrán tocar el núcleo de la cuestión. Este núcleo es la cualidad de la mente. Y, por tanto, si la transformación ha de ser real y radical, deberá tener lugar en este núcleo central. Los cambios periféricos tuvieron lugar a través de la prolongada historia del hombre. Pero dejaron totalmente intacto el punto central de la situación existencial humana. Las tensiones, la confusión, el conflicto y el caos siempre en aumento continúan inclusive hoy en día amenazando al hombre y a la vida. Sólo los “videntes” yóguicos, en el sentido de los Yoga Sutras, son quienes vieron dónde y cómo el cambio radical debe ocurrir para sacar al hombre de su aprieto suicida o criminal.

Sutras patanjali

La expresión bhogapavartha necesita entenderse del modo correcto. Parece formular (y de hecho suena como) una declaración teleológica. Pero esto no es así. ¿Quién puede pretender conocer la finalidad o el designio último de este misterioso universo? El Yoga no pretende hacerlo. Todo lo que esta expresión hace es afirmar la situación existencial. Es un hecho que el hombre experimenta sólo lo que la existencia en conjunto le ofrece. El mundo le ofrece experiencias que pueden ser dolorosas, indoloras o de otro modo. Por tanto, decir que el mundo existe para ofrecerle al hombre experiencias es expresar un hecho desnudo de la situación existencial. Segundo, es también un hecho que las experiencias son conflictivas, que generan tensiones, confusiones y caos, que amenazan la existencia misma del hombre en esta tierra. El hombre está obligado, pues, por los imperativos de la existencia misma, a hallar una salida. Una salida significa una salida de las tensiones, la confusión, el caos y la amenaza para la sobrevivencia. Lo que le permite al hombre hacer esto es la percepción, un regalo de la existencia misma para él. Esta percepción, cuestión de consciencia inelectiva, es la que conduce a la eliminación de todas aquellas tensiones interiores que las experiencias conflictivas generan inevitablemente. Por tanto, decir que el mundo objetivo existe para ofrecer experiencias o bhoga al hombre, y a través de la percepción correcta de bhoga, liberarle de la confusión, del caos y de todas las amenazas para su sobrevivencia (apavarga), no es proyectar una finalidad o un designio sobre el mundo en forma de construcción mental, sino expresar la implicación inherente misma de la situación existencial. Y esto es precisamente lo que significa e implica la expresión bhogapa-vargartha.

Sutra yoga

Sólo cuando comprendemos que “todo es aflicción” (Sutra 15), es que nace una nueva inteligencia. La consciencia o la percepción de que “todo es aflicción” es viveka o inteligencia existencial. Es existencial porque es esta inteligencia la que le permite al hombre distinguir entre la visión del mundo nacida de las tensiones y la visión del mundo que está libre de tensiones. Esta inteligencia es la que opone un contramovimiento, llamado pratiprasava. Y este movimiento de contracreación, cuando corre directamente a través de todas las tensiones, empezando con abhinivesa y terminando con avidya, es el que descubre ante la vista la naturaleza y la estructura enteras de nuestra psiquis condicionada.

Yoga sutra

Esta percepción pura es la que convierte al hombre en un vlvekln (Sutra 15). Viveka significa inteligencia discernitiva; inteligencia que es siempre capaz de distinguir entre “quien ve” y lo “visto” y que nunca confunde a los dos. Es la luz de esta inteligencia existencial la que ilumina un nuevo sendero, un nuevo movimiento, que conduce a la terminación de las tensiones, cuyo desconocimiento deja repetidamente al hombre en confusión, conflicto, caos y aflicción. Este nuevo movimiento autoluminoso se denomina Pratlprasava en el Sutra 10.

Yoga sutra

Es necesario notar una cuestión respecto a las tensiones. El Sutra 4 se refiere a las cuatro formas que toman las cuatro tensiones nacidas de avidya. Asmita toma la forma de la inconsciencia que se enmascara como consciencia de sí. Raga toma la forma del goce por las cosas insignificantes de la vida. Dvesa toma la forma de dividir la vida en una cantidad de fragmentos que están perpetuamente en guerra entre sí. Y abhlnivesa toma la forma de un sentimiento de perpetuación personal, que se esparce por todo y envuelve en sus tentáculos todos los aspectos e impulsos de la vida.
Como ahora se verá, es con abhinivesa que hemos de empezar cuando veamos la necesidad de liberar nuestra mente de todas las tensiones. El camino yóguico que conduce hacia la libertad respecto de todas las tensiones se llama pratiprasava o contracreatividad. Esto forma el tema de los siguientes Sutras.

Sutra yoga

Los Sutras 3 a 9 explican la naturaleza de las cinco tensiones mayores. La tensión primera y primaria se llama avidya. Esta palabra significa inconsciencia de “lo que es”. Deriva de la raíz vid que significa “conocer, entender, aprender, averiguar, indagar, descubrir”. El prefijo a significa negación. Por tanto, no preocuparse de conocer, aprender, entender, averiguar, indagar y descubrir “lo que es” es permanecer en un estado de inconsciencia, y seguir viviendo con una consciencia autocentrada que es inconsciente de lo que es, dentro y fuera, es avidya. La raíz vid significa también “ser, existir”. Avidya significaría, pues, conocimiento de lo que de hecho no tiene existencia, pero que se supone ideacio-nalmente que existe, y como tal se convierte en objeto de conocimiento. Esta suposición nace del recuerdo de las experiencias pasadas, impregnadas en la mente o en las células cerebrales. Todo conocimiento estimulado por la memoria es esencialmente del pasado que está muerto y se fue para siempre y que no existe más en el presente activo. Aún así, se supone gratuitamente que todavía está en existencia. El conocimiento basado en tal suposición implica impartir continuidad de existencia a cosas que de hecho cesaron de existir.