Entradas con la etiqueta ‘yoga shala’

Astanga yoga

Estos Sutras revelan la razón de ser que subyace en Jas tensiones (klesa) dentro y fuera. Todo lo que el hombre ve como existente es de hecho un producto del contacto prístino (sanyoga) entre dos energías: “quien ve” y lo “visto” (Sutra 17). Pero el hombre permanece inconsciente de este hecho básico que subyace en toda existencia. Esta inconsciencia de “lo que es”, el sanyoga o contacto entre dos energías prístinas distintas, es avidya (Sutra 24). Y es la continuidad de avidya que opera en el organismo humano, la que induce al hombre a suponer que él, junto con su cuerpo, es “quien ve” y que todo el resto es lo “visto”. Ignora el hecho de que su cuerpo es también un objeto que él puede ver, como cualquier otro objeto y así es también parte de lo “visto”. Además, ignora el hecho de que “ver” implica y necesita dos cosas: a “quien ve” y lo que puede ser “visto”. Y puesto que su cuerpo cae evidentemente en la categoría de lo “visto”, nunca podrá ser “quien ve”. ¿Qué es entonces “quien ve” totalmente aparte del cuerpo y de todo lo que permanece observable, lo “visto”? El hombre nunca se preocupa de hacer un alto por un rato para proseguir su investigación hasta el final mismo. Esta falta de cuidado, de consciencia, de atención, le deja en una tensión llamada asmita (Sutra 6). Y es a través de los ojos de asmita que el hombre mira al mundo y a su vida. Sólo cuando esta “visión” confusa termina repetidamente en dolor (dukka) es que el hombre es sacudido hasta sus mismos cimientos. Sin embargo, pocos se preocupan de enfrentar este trastorno. La mayoría tiende a buscar fáciles escapes ideacionales y a seguir el viejo camino determinado por avidya y asmita, a pesar de las repetidas experiencias de dolor y desesperación. Pero los pocos que se detienen y osan enfrentar al dolor como la condición misma de su existencia, se lanzan a un nuevo viaje: una búsqueda de la identidad (swarupa).

Instrucciones generales II

10.  La práctica del yoga por las mañanas disipa la pereza, aumenta la movilidad y activa la circulación. El yoga matinal crea un estado de alerta que se prolonga durante todo el día. Por la noche, su práctica relaja y hace desaparecer las tensiones y desequilibrios acumulados durante el día.
11.  Cuando hace frío, una ducha o un baño caliente facilitará la práctica de las posturas.
12.  Las posturas se han de practicar con el estómago vacío.
13.  Si en alguna de las posturas no alcanzan a sujetarse por las manos o los pies, como requieren las instrucciones, utilicen un cinturón para conseguirlo.
14.  Es probable que no puedan colocarse exactamente en las posiciones que muestran las fotografías. Adopten cada postura según el tamaño y la flexibilidad relativa de cada uno.
15.  Ejecutar las posturas frente a un espejo puede servir a veces para verificar la simetría y la alineación. Si es posible, instale un espejo de cuerpo entero en la habitación donde practican.
16.  Quizá les resulte más fácil aprender las posturas si un amigo les lee las instrucciones mientras adoptan la posición. También pueden grabar las instrucciones en una cinta y escucharla mientras practican.
17.  En las posturas que deben hacerse del lado derecho y del izquierdo, se dan instrucciones sólo para un lado, para evitar confusión. Para cambiar de lado, basta con invertir la posición o seguir de nuevo las instrucciones desde el comienzo, pero para el otro lado.
18.  Asegúrese de que no tensa la cara ni el cuello en ninguna postura (el cuello es un importante centro de acumulación de tensiones). Cuando mantenga una postura, verifique si tiene tendencia a este tipo de tensiones. Una vez que el hábito se haga consciente, podrá combatirlo y mantener la circulación de la energía por todo el cuerpo. Entonces, incluso durante el día, podrá evitar esta forma de acumulación de tensiones.
19.  Cuando ambos hayan aprendido los principios básicos del yoga en pareja y tengan la sensación vivencial de cómo trabajarlo, empiecen a crear sus propias posturas dobles adaptadas al cuerpo y la capacidad de los practicantes.

La inteligencia del cuerpo

Un principio importante en el hatha yoga es aprender a escuchar cuando habla la inteligencia del cuerpo. El cuerpo no se expresa con palabras, pero si lo escucha comprobará que se comunica con toda claridad. Le enseñará el movimiento correcto y le señalará sus errores; sabe cantar cuando usted trabaja y también sabe pedir descanso. El dolor es una de las voces del cuerpo: un dolor agudo le dice que se detenga; un dolor sordo, que respire profundamente y no vaya deprisa, porque está transfiriendo energía a zonas nuevas. Esta inteligencia de su cuerpo, que es la fuerza vital, es una gran maestra. Préstele atención.