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Yoga y energia

La objetividad consiste, pues, en el movimiento del tiempo, de lo inmanifiesto a lo manifiesto, y luego de lo manifiesto a lo inmanifiesto. Esto constituye la naturaleza existencial de todos los objetos y del mundo objetivo en conjunto. Esto es lo que el Sutra 14 significa e implica.
¿Qué es entonces la mente? ¿Es un objeto (vastu)? ¿O es algo distinto a un objeto?
Esta pregunta es contestada en los Sutras 15 a 17. Ya nos dijeron en los Sutras 4 y 5 que todas las mentes individualizadas son creaciones de asmita (el “yo soy”), y la actividad electiva de cada mente individual difiere de la de todas las otras mentes individuales. Pero lo que yace detrás y provoca la actividad electiva de las mentes individualizadas es una sustancia mental común a todos los individuos. Esta sustancia mental común es un producto sutilísimo de la corriente de la naturaleza. ¿Por qué y cómo esta sustancia mental común se dividió entre las mentes individualizadas, y por qué cada una de ellas efectúa elecciones diferentes de las de otras? La respuesta es: cuando la mente aparece en la escena a través del proceso temporal de la naturaleza y especialmente cuando aparece en el ser humano, se ve que influye en ella la elección individual y ésta difiere de un individuo al otro. Evidentemente, por tanto, algo distinto de la corriente temporal de la naturaleza hizo su aparición en el hombre. Esto es.”visión pura”, que hace al hombre consciente de todo lo que es distinto de él mismo. Esta “visión pura” es también común a todos los seres humanos individuales. Es debido a esto que un objeto como un “árbol” es un árbol para todos los seres humanos. Esto es cierto respecto de todos los objetos y de todo el mundo objetivo.

Vinyasa yoga

Viveka, o la inteligencia discernitiva, revela así la naturaleza y la estructura del modo de vivir nacido de avidya. Vemos ahora con radiante claridad que para el hombre no podrá haber orden ni sobrevivencia a menos que éste vea la urgencia de un modo de vivir en el que no se dé cabida a violencia, falsía, robo, desprecio por el saber y codiciosa acumulación. Estos cinco constituyen los que se llaman yamas, o imperativos existenciales. Significan e implican que no podemos permitirnos ser violentos, directa o indirectamente, y al mismo tiempo esperar ver la realidad de la situación existencial. Lo mismo es cierto respecto de los otros cuatro yamas. No podemos seguir siendo falsos con nosotros mismos, no podemos seguir robando, no podemos seguir ignorando la importancia de aprender acerca de la vida que exige austeridad, y no podemos seguir acumulando bienes materiales y preferencias mentales en detrimento de nuestra identidad y a costa de nuestros seres humanos semejantes, y esperar al mismo tiempo ver la realidad de la situación existencial. Por tanto, la no-violencia, la verdad, el no-robar, la austeridad del saber y la no-acumulación son imperativos existenciales, cuya observancia debe considerarse como un voto incomprometido, sin tener en cuenta nuestro nacimiento, los tiempos en que vivamos y las circunstancias que tengamos que enfrentar. Las limitaciones de nacimiento, tiempo o circunstancia nunca debe permitirse que comprometan ninguno de los cinco imperativos existenciales o yamas (Sutra 31). Esto es posible si vemos claramente la importancia absoluta de estos yamas como precondiciones necesarias para la correcta com-nrpnsión dft la situación existencia! en la que el hombre se halla.

Enzeñanza Yoga

Pero no es fácil obtener una atención sostenida. Y sin ella no se puede seguir la enseñanza del Yoga. En consecuencia, se exige algo más. Este “algo” lo sugiere la primera palabra misma: Atha. Atha significa el comienzo. La tradición añade otro significado a este vocablo. Dicen que la palabra atha se emplea al comienzo de todo trabajo para invocar los buenos auspicios. Pero no les estamos hablando a los tradicionalistas. Le hablamos al “hombre” como ser humano, sin considerar sus antecedentes. Esto es exactamente lo que hacen los Yoga Sutras.
Traducido literalmente, atha significa: “y ahora”, o “aquí ahora”. “Ahora” o “y ahora” o “aquí ahora”, presupone algo que fue antes de este momento “ahora”. Lo que fue antes, hasta este momento “ahora”, debe terminar para aprender lo “nuevo” que ahora se enfrenta. Esto “nuevo” es el Yoga. Exige una ruptura total con el pasado, que sería evidente al seguir los Sutras. Es como si ya se hubieran atravesado las diversas disciplinas —sociales, científicas, morales, filosóficas, religiosas— y, al final de todo eso, nos encontramos en un estado de desilusión total. Así, uno llega a estar en un estado de nesciencia. Esto es lo que implica la palabra atha. Sólo cuando nos hallamos en tal estado de nesciencia, en el que el pasado se volvió sin sentido y el futuro plantea un signo de interrogación eterno, posiblemente podamos mantener un estado alerta de atención, necesario para aprender lo nuevo, o sea, el Yoga. Y éste es el segundo requisito de la disciplina del Yoga, indicado por la palabra atha.

El movimiento de la energía

El yoga reconoce la existencia de un cuerpo energético que anima y activa el cuerpo físico. El cuerpo energético se carga y se vitaliza mediante la práctica de las posturas yóguicas, y por eso es importante aprender a mantenerlas en forma dinámica. No permita que se oscurezca la conciencia del movimiento y de la postura; mantenga el fluir de la energía para que el cuerpo esté vivo y radiante. Aun cuando el cuerpo físico no pueda alcanzar por completo una postura, usted podrá percibir la posición y la acción correctas si mueve adecuadamente su energía corporal. Por ejemplo, cuando las instrucciones le indiquen que debe extender o hacer torsión de la columna y no pueda llevar el movimiento hasta el final, sienta cómo su cuerpo energético se extiende o realiza la torsión que completa la postura. Al fin, el cuerpo físico lo seguirá.

La extensión de la columna

El yoga considera que la columna es una continuación del cerebro. La mayor parte de los nervios del cuerpo pasan a través de la columna, y están protegidos por ella. Los yoguis miden el envejecimiento por el estado de la columna. Conforme uno envejece, la columna se hace progresivamente más rígida, lo cual afecta tanto al cuerpo como a la mente. Una columna flexible resulta esencial para el mantenimiento de la vitalidad, la salud y la juventud. La gravedad atrae constantemente el cuerpo hacia abajo, de modo que los músculos que sostienen las vértebras deben trabajar mucho para mantener la columna erguida. Las posturas yóguicas estiran y extienden la columna vertebral, ensanchando el espacio que hay entre las vértebras. Asegúrese de mantener la espalda extendida cada vez que efectúe una torsión o que se incline hacia adelante o hacia atrás. No permita que la espalda se acorte o se hunda en ninguna postura.