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Iyengar yoga

El Sutra 32 enumera los cinco niyamas, que, junto con los yamas, forman un aspecto integral del óctuple modo yóguico de vivir. De estos cinco niyamas, tres —tapa, svadhyaya e isvarapra-nidhana— ya fueron explicados en nuestros comentarios sobre el Sutra 1 de la Parte II. Juntos constituyen el Kriya Yoga, o el Yoga en acción en nuestra vida cotidiana. Los dos restantes necesitan alguna aclaración.

Yoga pilates

Tal búsqueda se convierte en una cuestión de total divergencia respecto del pasado. Ahora, el hombre enfrenta al dolor (dukka) como la consecuencia inevitable del modo de vivir empujado por el pasado y ciego. Ahora el dolor se convierte en lo “visto” —en el producto final del tiempo y la temporalidad. El dolor, como la agonía misma de la existencia, empieza ahora a operar como el único vínculo entre él, como “quien ve”, y  la totalidad de la existencia como lo “visto”. Este vínculo es el cordón umbilical recién descubierto que le une con la Madre Naturaleza. La Naturaleza le sostiene, pero no sólo en y a través del dolor. Si este dolor, esta agonía de la existencia, ha de terminar, deberá romperse el cordón umbilical que une al hombre con la naturaleza. Es como romper el cordón umbilical que ha de cortarse para librar al niño del cuerpo de la madre. Del mismo modo “quien ve” y lo “visto” deberán separarse en dos fuerzas distintas de la existencia que, de hecho, existen siempre. El contacto (san-yoga) que opera a través de asmita deberá verse como una interacción entre dos energías distintas, “quien ve” y lo “visto”, que nunca podrán ser una misma cosa. Esta percepción conduce a una clara comprensión de que asmita deberá terminar para que exista la percepción pura.

Yoga pilates

4. La palabra vaslkara deriva de la raíz vas, que se convierte en vasi, en combinación con la raíz kr. La combinación dinámica de estos dos verbos significa: “someter, vencer, ganar sobre”. Valragya, que niega la influencia obsesiva de las palabras y experiencias, hace nacer un positivo movimiento interior que sigue sometiendo y venciendo al movimiento empujado por el pasado de los vrittis que perturba repetidamente el estado firme de la mente. Este someter y este vencer el poder esclavizador de las palabras y experiencias da por resultado la negación de las impregnaciones de la célula cerebral y la mente. Y cuando estas impregnaciones pasadas (smrlti-samskara) se gastan y dejan de funcionar, la mente se vuelve libre, pura y clara como un cristal. Los muros que la rodean, erigidos por impregnaciones pasadas, se derrumban, junto con toda la basura acumulada y, en consecuencia, la mente, por decirlo así, se desparrama y extiende, como si no tuviera barreras o fronteras. En una mente tan libre, pura y clara como un cristal que tiene el poder inherente de penetrar en los más recónditos meandros del organismo psicosomático del hombre, por un lado, y el mundo objetivo que se extiende hasta los cielos ilimitados, por el otro.

Yoga y meditacion

El camino de la consciencia de Dios, que estos Sutras exponen, atraviesa todos los conceptos acerca de Dios prevalecientes en Oriente u Occidente. El enfoque conceptual es básicamente ideacional, en contraposición al existencial o real. El tema del Yoga no son conceptos en pugna, ideas, ideologías y sistematizadas pautas de pensamiento o teorías teocráticas o seculares, sino el hombre. Por tanto, existencialmente, Dios no puede ser nada sobre y por encima del hombre, o distinto al hombre. Él tiene que ser “algo” dentro del ser mismo del hombre, de lo que, debido a las densas capas de condicionamiento acumulado desde tiempo inmemorial, el hombre permanece inconsciente. Estos Sutras tienden primordialmente a permitirle al hombre ser vital e intensamente consciente de ese “algo” de calidad especialísima que vibra dentro de él, que se denomina vagamente “Dios”.

Ashtanga yoga

Hay una cantidad de palabras que ejercen tan enorme influencia sobre las mentes de los hombres que apenas se les puede hacer ver el hecho de que el conocimiento generado por la palabra está vacío de toda sustancia o realidad. Como ahora veremos, todos los vrittis generados por la palabra han de echarse a un lado, por completo, si hemos de poder ver la verdad o la realidad de algo.

Enzeñanza Yoga

Pero no es fácil obtener una atención sostenida. Y sin ella no se puede seguir la enseñanza del Yoga. En consecuencia, se exige algo más. Este “algo” lo sugiere la primera palabra misma: Atha. Atha significa el comienzo. La tradición añade otro significado a este vocablo. Dicen que la palabra atha se emplea al comienzo de todo trabajo para invocar los buenos auspicios. Pero no les estamos hablando a los tradicionalistas. Le hablamos al “hombre” como ser humano, sin considerar sus antecedentes. Esto es exactamente lo que hacen los Yoga Sutras.
Traducido literalmente, atha significa: “y ahora”, o “aquí ahora”. “Ahora” o “y ahora” o “aquí ahora”, presupone algo que fue antes de este momento “ahora”. Lo que fue antes, hasta este momento “ahora”, debe terminar para aprender lo “nuevo” que ahora se enfrenta. Esto “nuevo” es el Yoga. Exige una ruptura total con el pasado, que sería evidente al seguir los Sutras. Es como si ya se hubieran atravesado las diversas disciplinas —sociales, científicas, morales, filosóficas, religiosas— y, al final de todo eso, nos encontramos en un estado de desilusión total. Así, uno llega a estar en un estado de nesciencia. Esto es lo que implica la palabra atha. Sólo cuando nos hallamos en tal estado de nesciencia, en el que el pasado se volvió sin sentido y el futuro plantea un signo de interrogación eterno, posiblemente podamos mantener un estado alerta de atención, necesario para aprender lo nuevo, o sea, el Yoga. Y éste es el segundo requisito de la disciplina del Yoga, indicado por la palabra atha.