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Vinyasa yoga

Pramána es el vritti más respetado de la vida humana. Los asuntos científicos, filosóficos, culturales y sociales de los hombres, en su mayoría, son gobernados por este vritti. Este vritti exige pruebas de la validez de cualquier declaración que los hombres se inclinen a formular. Los datos de los sentidos, las inferencias válidas de acuerdo con las normas establecidas por la ciencia de la lógica, y las palabras que guardan la sabiduría de los sabios, son los tres componentes de este vritti. Es un vritti que examina su propia validez de acuerdo con normas comúnmente aceptadas. Pero este vritti se reduce a tan pocos y su influencia sobre las mentes de los hombres en general es tan leve que, a pesar de su gran contribución a la evaluación de los juicios de valor, su poder para poner bajo control la excesiva irracionalidad y la cabal irresponsabilidad de la vasta mayoría de la humanidad demostró repetidamente ser muy débil en la historia humana.

Yoga sutras

La naturaleza del pasado que se vuelve sin sentido en este estado es descripto por el Sutra 4. Vrttisarupya (la identificación con el movimiento ideacional electivo de la mente) representa la totalidad del pasado. Si uno retiene todavía alguna sobra del pasado que proyecta esperanza en el futuro, nunca podrá establecer un contacto significativo con el Yoga.
En el Sutra 2, al Yoga se lo iguala con tres palabras: citta, vrtti y nlrodha. Ninguna de estas palabras es definida o explicada en los Sutras. En tal caso, han de averiguarse los significados correctos de estas palabras que son coherentes con el tema central del Yoga.
La palabra citta deriva de la raíz cit que significa “ver, observar, percibir”. Citta es el participio pasado pasivo del verbo cit. En consecuencia, significa “lo visto, lo observado, lo percibido”, o sea, lo que se experimentó en el pasado.
La palabra vrtti deriva de la raíz vrt que significa “elegir, gustar”. Vrtti significa, pues, la forma que asume la elección de uno.
La palabra nirodha está compuesta de rodha con el prefijo ni. La palabra rodha deriva de la raíz rudh que significa “obstruir, detener, parar”. Y el prefijo ni significa “detener”. En consecuencia, Nirodha significa la detención del movimiento electivo de la mente (cittavrtti) y su eventual detención por sí.

LA LUNA CRECIENTE I

Sitúense en pie, dándose la espalda, más o menos a un metro veinte de distancia. Flexionen la rodilla derecha y lleven hacia atrás la pierna izquierda por debajo del muslo del compañero, talón hacia arriba, hasta que la parte carnosa de la planta presione el talón de su pareja. Arquese hacia atrás con los brazos levantados, hasta tomarse de las manos, bajando y haciendo avanzar las caderas mientras emplean los brazos para levantar y estirar el torso, con el pie de delante bien apoyado de plano contra el suelo. Mantengan la postura respirando de forma acompasada, y después cambien la posición de las piernas.
beneficios: La Luna Creciente I estira la parte superior de los muslos y la pelvis, alarga los tendones de Aquiles y abre la parte superior de la espalda y los hombros. Moviliza la energía del sistema nervioso y aumenta la movilidad de la espalda.

Rotación del cuello

Foto 20

incorrecto.- En la foto 19, el cuello no está sólo comprimido, sino también encorvado hacia atrás mientras se le hace girar, lo cual bloquea el flujo de energía y puede producir tensión o calambres en el cuello.
CORRECTO: El movimiento correcto cuando se gira la cabeza en las posturas yóguicas, tal como se muestra en la foto 20, consiste en extender y rotar el cuello en el mismo plano. Esto mantiene extendida el área cervical, aumenta internamente el espacio entre las vértebras y externamente el existente entre la cabeza y el hombro, con lo que se asegura la circulación de energía.

Foto 19

Amar y abandonar el cuerpo

Nuestros cuerpos son el requisito más básico para actuar en este mundo. El yoga insiste en la necesidad de cuidar y mantener el cuerpo. ¿Qué haría usted si alguien le regalase un coche y le dijera que es el único que tendrá en toda su vida? ¿Cómo lo mantendría? ¿Le pondría acaso combustible y aceite de mala calidad, o lo trataría con un cuidado enorme, sabiendo que debe durarle toda la vida? No tenemos más que un cuerpo para toda la vida, y si abusamos de él y lo destruimos se nos convertirá en una carga. Claro que, finalmente, el cuerpo se desgastará por más que lo cuidemos, y por eso el hatha yoga nos enseña que el apego al cuerpo y la vanidad ocasionan dolor y sufrimiento. El yoga nos enfrenta a esta paradoja: ame a su cuerpo y cuídelo, pero no se apegue a él tanto como para olvidar que es efímero.

El umbral

Manténgase siempre en el umbral de su capacidad. Cada cuerpo posee su propio umbral, que cambia de un día para otro. Incluso un estudiante adelantado acumula tensiones y desequilibrios, porque la vida moderna está regida por el estrés psicológico y la inactividad física; todos permanecemos sentados, en pie o conduciendo durante largos períodos. Cada día deberíamos descubrir nuestros propios umbrales, que se definen por los límites de la flexibilidad y de la fuerza, y cuya señalización la marca el dolor o la inmovilidad. Cuando se aproxime usted a su límite, el cuerpo comenzará a advertírselo con un ligero dolor. No insista, manténgase en el umbral del dolor, o bien adéntrese suavemente en él con la respiración. El yoga es una ciencia viviente, un aprendizaje continuo. Tenemos una marcada tendencia a buscar la comodidad de llegar a un lugar donde podamos abandonar una vez más la vigilia. Con el yoga se aprende a permanecer en el umbral y a penetrar lo desconocido.

La extensión de la columna

El yoga considera que la columna es una continuación del cerebro. La mayor parte de los nervios del cuerpo pasan a través de la columna, y están protegidos por ella. Los yoguis miden el envejecimiento por el estado de la columna. Conforme uno envejece, la columna se hace progresivamente más rígida, lo cual afecta tanto al cuerpo como a la mente. Una columna flexible resulta esencial para el mantenimiento de la vitalidad, la salud y la juventud. La gravedad atrae constantemente el cuerpo hacia abajo, de modo que los músculos que sostienen las vértebras deben trabajar mucho para mantener la columna erguida. Las posturas yóguicas estiran y extienden la columna vertebral, ensanchando el espacio que hay entre las vértebras. Asegúrese de mantener la espalda extendida cada vez que efectúe una torsión o que se incline hacia adelante o hacia atrás. No permita que la espalda se acorte o se hunda en ninguna postura.