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Yoga integral

Busca la máxima intensidad junto con la máxima relajación. Es algo que se logra con la práctica. Cuando los músculos se fuerzan para alcanzar un movimiento, el objetivo se pierde. A diferencia del gimnasio, donde la música respalda la rigidez y la tensión, en yoga dinámico se busca la máxima intensidad del movimiento en un estado de máxima relajación. Las posturas que se arman son intensas, pero sin tensión.
Es ideal para quienes practican deporte o van al gimnasio. También es apropiado para bailarines o para toda persona que sienta ganas de realizar una actividad enérgica. El yoga dinámico adapta las posturas a las posibilidades del practicante ofreciendo, en una primera instancia, variantes más sencillas para los que recién comienzan o para alumnos menos flexibles.
La clave, no parar. Es lo que caracteriza al yoga dinámico: su constancia en la búsqueda de movimientos. De esta manera, se entra y se sale de una postura sin interrumpir el movimiento para respirar o descansar. Se va pasando de una postura a otra como si se tratara de una coreografía o una danza.
• Es aeróbico. Más allá de que cualquier estilo de yoga tiene fuerza, flexibilidad o equilibrio, este estilo es también aeróbico. Logra este efecto porque hay un principio de trabajo continuo. Al no interrumpir nunca el esfuerzo, produce sudoración liberando toxinas.
• Se alcanza la meditación en movimiento. Como evita las luces fuertes y la onda superflua del gimnasio, la práctica va llevando a un estado meditativo en movimiento, que se consigue a partir de un trabajo consciente y sutil.

LAS POSTURAS O ASANAS
Un punto sobresaliente del yoga dinámico es la manera como trabaja las posturas. Para este estilo de yoga, la resistencia y la flexibilidad se consiguen sin sobreexigir la musculatura, sin tensión extra. Es decir, cada cuerpo estira y gana fortaleza en su justa medida. Para lograrlo, se trabaja con variantes de cada asana que sirven para aquellos que no pueden, en su primer intento, realizar la postura final.
Una postura se compone de dos partes: posar y reposar. El primer trabajo que se realiza es el de armado. Es decir, se arma la postura con el fin de alcanzar la correcta alineación del cuerpo. Luego, se busca la armonía a partir de la respiración fluida y de la justa tensión muscular.
Las posturas se ligan unas con otras. Como las posturas se realizan encadenadas, no se descansa entre medio de ellas. Es decir, nadie se sienta o acuesta a descansar luego de componer una postura. Por el contrario, las posturas se van ligando desde el comienzo de la clase hasta el final de la misma, encadenadas, con un ritmo suave pero intenso, que nunca se detiene.

LA LUNA CRECIENTE I

Sitúense en pie, dándose la espalda, más o menos a un metro veinte de distancia. Flexionen la rodilla derecha y lleven hacia atrás la pierna izquierda por debajo del muslo del compañero, talón hacia arriba, hasta que la parte carnosa de la planta presione el talón de su pareja. Arquese hacia atrás con los brazos levantados, hasta tomarse de las manos, bajando y haciendo avanzar las caderas mientras emplean los brazos para levantar y estirar el torso, con el pie de delante bien apoyado de plano contra el suelo. Mantengan la postura respirando de forma acompasada, y después cambien la posición de las piernas.
beneficios: La Luna Creciente I estira la parte superior de los muslos y la pelvis, alarga los tendones de Aquiles y abre la parte superior de la espalda y los hombros. Moviliza la energía del sistema nervioso y aumenta la movilidad de la espalda.

Rotación del cuello

Foto 20

incorrecto.- En la foto 19, el cuello no está sólo comprimido, sino también encorvado hacia atrás mientras se le hace girar, lo cual bloquea el flujo de energía y puede producir tensión o calambres en el cuello.
CORRECTO: El movimiento correcto cuando se gira la cabeza en las posturas yóguicas, tal como se muestra en la foto 20, consiste en extender y rotar el cuello en el mismo plano. Esto mantiene extendida el área cervical, aumenta internamente el espacio entre las vértebras y externamente el existente entre la cabeza y el hombro, con lo que se asegura la circulación de energía.

Foto 19