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Hatha yoga

Desde este Sutra hasta el Sutra 39, se sugieren siete caminos de alternativa hacia abhyasa-vairagya (Sutra 12) para producir cit-ta-vritti-nirodha, que florece en Samadhi. Tal como para los que no optan o no optarían por la no-elección, se sugiere el camino de la fe (Sutra 20), así también se sugieren estas siete opciones para todos los que se encuentran con impedimentos imprevistos para permanecer imperturbados en el estado de nirodha (o sea, un estado de la mente vacía de todo vritti). De estas siete opciones, el presente grupo de Sutras se ocupa de la denominada “reverencial consciencia de Dios” —isvarapranidhana.

Hatha yoga

La memoria (smriti) es un registro de las experiencias pasadas. Y puesto que toda experiencia es una respuesta egocéntrica a lo que se está viendo, es decir, es producto de la propensión electiva ínsita, la memoria o la rememoración de lo que se experimentó en el pasado, es también un vritti.
Vikalpa es un vritti peculiarísimo e importantísimo que tiene consecuencias de largo alcance. Se supone que las palabras tienen significados que corresponden a las cosas objetivas que indican. Pero subsiste el hecho de que las palabras no son cosas. La palabra perro no es el animal que se denomina perro. Pero el poder que la palabra ejercita en la mente humana es tan grande y se arraigó tan profundamente en la psiquis que el hombre ha llegado a creer que la palabra es fuente de conocimiento objetivo. En realidad, el conocimiento generado por la palabra está vacío de toda sustancia o realidad objetiva. Palabras como Dios, religión, atma, brahma, yo, y demás, parecen conjurar imágenes que de hecho no tienen fundamento en el mundo objetivo. Empero, para la mente condicionada del hombre las palabras transmiten el conocimiento de significados como si fueran realidades objetivas, y pocos hombres, si hay algunos, pueden vencer esta creencia, o más bien este prejuicio. La experiencia de la cosa que se llama “perro” no está en la misma base que la experiencia de la cosa que se llama “yo”. Esta última experiencia o conocimiento está vacía de toda realidad, dice el Sutra definiendo vikalpa.

Bikram yoga

La naturaleza de los cinco vrittis, ahora bajo discusión, ha de entenderse a la luz de esta extraordinaria visión de los Yogis. A este respecto, a muchos puede parecerle más bien extraño cómo el sueño (nidra) puede llamarse vritti, que se describe como una forma que asume la elección. La elección es un acto voluntario de la mente o de la consciencia y, como tal, no puede aplicarse al sueño que se supone que es involuntario, y en él permanecemos inconscientes de todo, incluido el propio yo. Si la visión del Yoga ha de considerarse auténtica, entonces parecería que una mente cualitativamente nueva y totalmente radical (dhyánaja cit-ta), que la disciplina del Yoga hace nacer, es una mente eternamente despierta, alerta y tan delicada y penetrantemente sensible que ve y corta de través todo lo que la sustancia mental individualizada y dividida de los hombres en general puedan jamás esperar que verán. En tal mente yóguica, el sueño se convierte en asunto de elección. Personalmente, vi a unos pocos hombres que entran en sueño profundo en cuestión de segundos y despiertan a una hora señalada. Consiguientemente, la descripción de los vrittis, y de todas las otras cuestiones conexas que aparecen en los Yoga Sutras, ha de relacionarse con la visión del Yoga (Yoga Darsanam). Y esta visión no es cuestión que haya de basarse en la fe o en la autoridad de Patanjali u otros Yogis. Por otro lado, es cuestión de experimentar con citta-vritti-nirodha y averiguar la verdad o lo contrario de esta visión yóguica. Esto es lo que los Yoga Sutras nos cuentan con pormenores precisos.

Yoga sutras

La naturaleza del pasado que se vuelve sin sentido en este estado es descripto por el Sutra 4. Vrttisarupya (la identificación con el movimiento ideacional electivo de la mente) representa la totalidad del pasado. Si uno retiene todavía alguna sobra del pasado que proyecta esperanza en el futuro, nunca podrá establecer un contacto significativo con el Yoga.
En el Sutra 2, al Yoga se lo iguala con tres palabras: citta, vrtti y nlrodha. Ninguna de estas palabras es definida o explicada en los Sutras. En tal caso, han de averiguarse los significados correctos de estas palabras que son coherentes con el tema central del Yoga.
La palabra citta deriva de la raíz cit que significa “ver, observar, percibir”. Citta es el participio pasado pasivo del verbo cit. En consecuencia, significa “lo visto, lo observado, lo percibido”, o sea, lo que se experimentó en el pasado.
La palabra vrtti deriva de la raíz vrt que significa “elegir, gustar”. Vrtti significa, pues, la forma que asume la elección de uno.
La palabra nirodha está compuesta de rodha con el prefijo ni. La palabra rodha deriva de la raíz rudh que significa “obstruir, detener, parar”. Y el prefijo ni significa “detener”. En consecuencia, Nirodha significa la detención del movimiento electivo de la mente (cittavrtti) y su eventual detención por sí.

LOS TOBILLOS TRABADOS II

Adopten la postura de los Tobillos Trabados I. Mientras sujetan firmemente los tobillos del compañero, estírense al máximo hacia atrás. Relájense en la postura para que la columna se extienda desde el cóccix hasta el cuello. Mantengan las rodillas estiradas.
BENEFICIOS: En esta variación, al relajarse para permitir la acción de la gravedad, la columna se beneficia de un especial estiramiento que alivia tensiones, y también los hombros trabajan y se abren.

Amar y abandonar el cuerpo

Nuestros cuerpos son el requisito más básico para actuar en este mundo. El yoga insiste en la necesidad de cuidar y mantener el cuerpo. ¿Qué haría usted si alguien le regalase un coche y le dijera que es el único que tendrá en toda su vida? ¿Cómo lo mantendría? ¿Le pondría acaso combustible y aceite de mala calidad, o lo trataría con un cuidado enorme, sabiendo que debe durarle toda la vida? No tenemos más que un cuerpo para toda la vida, y si abusamos de él y lo destruimos se nos convertirá en una carga. Claro que, finalmente, el cuerpo se desgastará por más que lo cuidemos, y por eso el hatha yoga nos enseña que el apego al cuerpo y la vanidad ocasionan dolor y sufrimiento. El yoga nos enfrenta a esta paradoja: ame a su cuerpo y cuídelo, pero no se apegue a él tanto como para olvidar que es efímero.

El umbral

Manténgase siempre en el umbral de su capacidad. Cada cuerpo posee su propio umbral, que cambia de un día para otro. Incluso un estudiante adelantado acumula tensiones y desequilibrios, porque la vida moderna está regida por el estrés psicológico y la inactividad física; todos permanecemos sentados, en pie o conduciendo durante largos períodos. Cada día deberíamos descubrir nuestros propios umbrales, que se definen por los límites de la flexibilidad y de la fuerza, y cuya señalización la marca el dolor o la inmovilidad. Cuando se aproxime usted a su límite, el cuerpo comenzará a advertírselo con un ligero dolor. No insista, manténgase en el umbral del dolor, o bien adéntrese suavemente en él con la respiración. El yoga es una ciencia viviente, un aprendizaje continuo. Tenemos una marcada tendencia a buscar la comodidad de llegar a un lugar donde podamos abandonar una vez más la vigilia. Con el yoga se aprende a permanecer en el umbral y a penetrar lo desconocido.

Trabajar frente a forzar

Para mantener una musculatura sana y con el tono correcto se necesita una actividad regular. Hasta los huesos se fortalecen con el uso. Si hace usted trabajar a sus músculos más allá del nivel habitual de actividad, eso es para ellos señal de que han de incrementar su fuerza. No confunda el principio yóguico de no forzar con no trabajar. Forzar es imponer una tensión que va más allá de su límite justo. Forzar las posturas puede ser causa de lesiones. Trabajarlas con inteligencia fortalecerá y tonificará su cuerpo.