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Yoga

Sutras 1 a 4
1.   Atha Yogánusásanam
Y ahora, la disciplina del Yoga…
2.   Yogascittavrttínirodha
El Yoga es el estado del ser en el que el movimiento ideacional electivo de la mente se retarda y llega a detenerse.
3.   Tadá drastuh svarúpevasthánam
Entonces, cuando el movimiento de la mente llega a detenerse] quien ve se establece en su identidad existencial.
4.   Vrttisárúpyamitaratra
En todos los otros estados del ser, reina suprema la identificación con el movimiento ideacional electivo.

Estos cuatro Sutras nos dan la quintaesencia misma del Yoga. Nos hablan acerca de los requisitos básicos de la disciplina que es el Yoga —Yogánusásanam.
La palabra anusasanam deriva de la raíz sas con el prefijo anu. Sas significa enseñar, instruir. Y anu significa: seguir. Seguir la enseñanza del Yoga es aprender acerca del Yoga. Al aprender lo acompaña necesariamente cierta disciplina, una atenta austeridad. Y atención implica quietud y estar libre de distracción. A menos que se esté en semejante estado mental, sería imposible aprender. Este es el primer requisito para la disciplina del Yoga.

EL CAMELLO

De rodillas sobre una estera o alfombra, con las rodillas juntas, presione los muslos contra los de su compañero. Sujetándose por los brazos, arquéense hacia atrás, haciendo presión hacia delante con las caderas, mientras levantan el pecho. Usen la tracción de los brazos para intensificar al máximo la elevación y el estiramiento. Mantengan la postura respirando de forma acompasada, descansen y repítanla. Para descansar, siéntense sobre los talones con la frente apoyada en 4a alfombra.
BENEFICIOS: El Camello flexibiliza la columna, abre los músculos intercostales, aumenta la capacidad pulmonar y estira la espalda, los muslos y la pelvis. La presión de caderas y muslos contra los del compañero protege los músculos de la zona lumbar.

El movimiento de la energía

El yoga reconoce la existencia de un cuerpo energético que anima y activa el cuerpo físico. El cuerpo energético se carga y se vitaliza mediante la práctica de las posturas yóguicas, y por eso es importante aprender a mantenerlas en forma dinámica. No permita que se oscurezca la conciencia del movimiento y de la postura; mantenga el fluir de la energía para que el cuerpo esté vivo y radiante. Aun cuando el cuerpo físico no pueda alcanzar por completo una postura, usted podrá percibir la posición y la acción correctas si mueve adecuadamente su energía corporal. Por ejemplo, cuando las instrucciones le indiquen que debe extender o hacer torsión de la columna y no pueda llevar el movimiento hasta el final, sienta cómo su cuerpo energético se extiende o realiza la torsión que completa la postura. Al fin, el cuerpo físico lo seguirá.

La armonización

La práctica del yoga en pareja exige armonización entre ambos compañeros. Cuando uno de ellos empuja demasiado, o no sostiene lo suficiente, los dos perderán el equilibrio. Como en cualquier relación íntima, cada uno de los participantes del yoga en pareja reflejará los errores y los desequilibrios del otro. Ambos deben cultivar su capacidad de comunicación verbal y no verbal, su sensibilidad, su paciencia y su confianza, y cada uno debe darse cuenta de los efectos recíprocos de sus movimientos. Primero hay dos personas y dos posturas que se entremezclan. Después, a medida que se logra la armonización, la doble postura se transforma en una postura única, en una interacción dinámica de energía.

Concentración y atención

La concentración consiste en enfocar la conciencia en una sola cosa. Para aprender las posturas se necesita concentración, porque la mente debe verificar muchas cosas y realizar ajustes y correcciones. Cuando ya se conoce bien una postura, la concentración llega a su término y entra en juego la atención. La atención es una percepción total y desenfocada de todo el cuerpo. La atención no se puede practicar ni cultivar: simplemente sucede. Cualquier intento de forzarla conduce de inmediato a la concentración. Observe en usted mismo la diferencia entre ambos procesos. Deje que la atención se produzca.