Entradas con la etiqueta ‘yoga pdf’

Cursos yoga

Es pertinente advertir aquí que cada uno de estos cinco vrittis es distinto de los otros cuatro. Pramána no es viparyaya y el resto. Y viparyaya no es pramána y el resto.  Pero smriti (la memoria) es omniinclusivo. Incluye recuerdos anteriores de todos estos cinco vrittis. Uno puede olvidar una cosa y recordarla nuevamente. Por tanto, la memoria se convierte en la matriz de la temporalidad. Es en esta matriz que el hombre (la percepción encarnada) se enreda y pierde respecto de su identidad existencial. Y así perdido, responde a las exigencias de las circunstancias y situaciones siempre nuevas desde la matriz de impregnaciones de memoria (samskar) en las que se lo tiene prisionero. El desenredarse de esta matriz de la temporalidad, dominada por el pasado y por el futuro impulsado por el pasado, es la libertad (apavarga o kaivalya). Y la libertad es la esencia y el punto final del Yoga. El modo en que este desenredarse puede producirse se denomina citta-vritti-nirodha. Este vritti-nirodha es la condición básica para la libertad y la percepción de las cosas como son —o sea, la percepción de la verdad o la realidad. Los siguientes Sutras nos dan una exposición precisa de vritti-nirodha.

La relajación

La relajación es un arte que se ha perdido, o poco menos, en nuestra sociedad super acelerada. La tensión física afecta a la mente, de la misma manera que una mente nerviosa, tensa o que charla sincesar afecta al cuerpo. Cada uno de ellos refleja al otro y es el otro. La relajación total no puede lograrse con el simple descanso, ni entregándose a alguna diversión. La verdadera relajación, la que rejuvenece y renueva, es un estado positivo de equilibrio en el cuerpo y en la mente, y se alcanza mediante la acción. El hatha yoga le permite liberar energías bloqueadas y tensiones acumuladas; le devuelve a su integridad y le da la posibilidad de experimentar una relajación y una ecuanimidad auténticas.
Cuando empiece a aprender las posturas, es probable que se canse pronto. Ese cansancio es fácil de vencer con una práctica regular, si aumenta paulatinamente el tiempo que pasa en las posturas conforme aumenta su capacidad. Al comienzo, descanse un poco entre las posturas, pero no tanto como para que el cuerpo se enfríe y pierda energía. A medida que progrese, comprobará que ya no necesita descansar entre una postura y otra.
Termine cada sesión con un período de descanso consciente. Descanse tranquilamente, y ayúdese con la mente para alcanzar un efecto pleno. Mientras está tendido de espaldas, relaje conscientemente todo el cuerpo, y deje que todo su peso descanse por completo en el suelo. Libere todas las rigideces y tensiones, y permita que el cuerpo se afloje. Efectúe unas cuantas respiraciones profundas y después deje que el ritmo se haga más lento y se aquiete. Si durante unos diez a quince minutos relaja todas las tensiones, experimentará un gran bienestar.

Concentración y atención

La concentración consiste en enfocar la conciencia en una sola cosa. Para aprender las posturas se necesita concentración, porque la mente debe verificar muchas cosas y realizar ajustes y correcciones. Cuando ya se conoce bien una postura, la concentración llega a su término y entra en juego la atención. La atención es una percepción total y desenfocada de todo el cuerpo. La atención no se puede practicar ni cultivar: simplemente sucede. Cualquier intento de forzarla conduce de inmediato a la concentración. Observe en usted mismo la diferencia entre ambos procesos. Deje que la atención se produzca.