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Los Yamas y Niyamas

Mucho más qué un código moral:
Los Yamas y Niyamas constituyen un profundo código moral y ético que en la India todo aspirante al Yoga, que esté preparado para su aprendizaje, debe aceptar. Este conjunto de normas para su desempeño en la vida cotidiana es similar a los Diez Mandamientos, aun cuando son mucho más antiguos y fueron también incluidos en el Budismo.

• AHIMSA
(no hacer daño a nadie)
Significa el rechazo de la violencia y la adhesión al amor que abarca a toda la creación, dado que todos somos hijos del mismo Dios.

• ASTEYA (no robar)
No se trata sólo de no robar objetos, sino de no robar ¡deas, ni el tiempo de otra persona.

SATHYA (no mentir)
Supone una perfecta veracidad en pensamientos, palabras y hechos, y un rechazo a la mentira en todas sus formas.

APARIGRAHA
(no codiciar)
Quiere decir estar contento con lo que se tiene y no codiciar los bienes ajenos.

• BRAHMACHARYA
(continencia)
No se trata de una negación o austeridad forzada, sino que la abstención se hace en pos de un bien mayor.

Instrucciones generales

1.   Practique en un ambiente limpio, ordenado y libre de distracciones. No practique al sol en las horas que más calienta.
2.  Es mejor efectuar las posturas en pie sobre una superficie dura, no resbalosa y bien nivelada. Las otras posturas -con ayuda, de flexión hacia atrás, invertidas, de flexión hacia adelante, sentadas y torsiones- pueden practicarse sobre una manta, estera o alfombra.
3.   Por regla general, las posturas se han de mantener entre treinta segundos y un minuto. Las flexiones hacia adelante y las posturas invertidas, entre dos y cinco minutos. Aumente gradualmente el tiempo de mantenimiento de las posturas. Los estudiantes adelantados pueden mantenerlas durante más tiempo y repetirlas más veces.
4.  Al mantener una postura, no exceda su capacidad de salir de ella en forma controlada.
5.   Practique siempre con atención. No ejecute las posturas de manera descuidada o mecánica. Preste atención a la posición de todas las partes del cuerpo, a la corrección de los movimientos, la respiración, la alineación y la simetría adecuadas.
6.   El modo en que uno se mueve para hacer y deshacer cada postura forma parte de ella. Evite los movimientos torpes y espasmódicos. A medida que progrese, sus movimientos se suavizarán y adquirirán más gracia, hasta ser capaz de pasar con total fluidez de una postura a otra.
7.   Cuando mantenga una postura con su pareja y sientan que el intercambio y el fluir de energía empiezan a disminuir, cambien de postura o descansen.
8.   Puede suceder que uno no cuente siempre con un compañero. Las instrucciones generales y muchas fotografías pueden servir para practicar solo, que también tiene su valor; se ha de procurar mantener la regularidad de la práctica.
9.   Cuando uno empieza a llevar la tonicidad y fuerza de los músculos más allá del límite habitual, y a usar grupos musculares nuevos, es normal encontrarse un poco dolorido. Esta sensación puede aliviarse con un baño caliente, algunos estiramientos o un masaje en profundidad, pero el mejor tratamiento es la práctica regular. Si usted tiene algún problema de salud, o hace mucho tiempo que no se ejercita regularmente, debe consultar a su médico antes de iniciar un programa de yoga. La mayor parte de la gente puede practicarlo con seguridad, puesto que se trata de un ejercicio equilibrado, de comprobada eficacia para personas de todas las edades y del más diverso estado físico.

La extensión de la columna

El yoga considera que la columna es una continuación del cerebro. La mayor parte de los nervios del cuerpo pasan a través de la columna, y están protegidos por ella. Los yoguis miden el envejecimiento por el estado de la columna. Conforme uno envejece, la columna se hace progresivamente más rígida, lo cual afecta tanto al cuerpo como a la mente. Una columna flexible resulta esencial para el mantenimiento de la vitalidad, la salud y la juventud. La gravedad atrae constantemente el cuerpo hacia abajo, de modo que los músculos que sostienen las vértebras deben trabajar mucho para mantener la columna erguida. Las posturas yóguicas estiran y extienden la columna vertebral, ensanchando el espacio que hay entre las vértebras. Asegúrese de mantener la espalda extendida cada vez que efectúe una torsión o que se incline hacia adelante o hacia atrás. No permita que la espalda se acorte o se hunda en ninguna postura.