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Iyengar yoga

El Sutra 32 enumera los cinco niyamas, que, junto con los yamas, forman un aspecto integral del óctuple modo yóguico de vivir. De estos cinco niyamas, tres —tapa, svadhyaya e isvarapra-nidhana— ya fueron explicados en nuestros comentarios sobre el Sutra 1 de la Parte II. Juntos constituyen el Kriya Yoga, o el Yoga en acción en nuestra vida cotidiana. Los dos restantes necesitan alguna aclaración.

Hatha yoga

La tensión básica con la que el hombre nace se llama avidya (inconsciencia de “lo que es”). Es básica porque permanecer inconsciente de “lo que es” es hacer nacer una tensión entre “lo que realmente es” y “lo que uno piensa que es”. Todas las demás tensiones nacen de esta tensión básica. Estas tensiones ínsitas, que se manifiestan en forma de tendencias instintivas (vrittis), tejen la tela misma de la consciencia del hombre. No hay escape de los tentáculos de estas tensiones a menos y hasta que seamos capaces de ver, primera y principalmente, el hecho de nuestro aprisionamiento en ellas; y segundo, el hecho de que las tendencias (vrittis) ínsitas que generan tensiones llevan también consigo la libertad de elegir. Pero no podemos desear tan sólo que estas tensiones y sus tentáculos se marchen. No podemos pensar que estaremos fuera de ellas. En suma, nada podemos hacer para liberarnos de sus garras porque todo acto egocéntrico es un acto que se origina en las tensiones ínsitas. Por tanto, el único camino expedito para nosotros es el camino de la libertad ejercida en dirección a no efectuar elecciones. La libertad así ejercida es la única capaz de quitar todas las abstracciones de factura mental a la visión pura. En consecuencia, dicen los Sutras, las tensiones deben cesar para que exista la percepción pura. Es la percepción pura la única que puede permitir al hombre ver las cosas como son en su autenticidad existencial. Es semejante visión (darsana) libre y pura la que pone al hombre en relación íntima con el mundo de la objetividad radiante.

Kundalini

Dios, la Gran Incógnita, deberá permanecer eternamente indefinible, porque lo que es intemporal no puede ser definido. Todas las definiciones son construcciones temporales y mentales, que deberán cesar para que exista lo intemporal. Lo que se expresa en el Sutra 24 no es, por tanto, una definición de Dios. Sólo llama la atención del hombre sobre la necesidad de negar los cuatro factores que, juntos, constituyen su consciencia condicionada. No podemos permanecer atrapados en tensiones, actividades nacidas de la tensión, frutos nacidos de la actividad y acumulaciones nacidas del fruto que juntos dominan nuestra psiquis, y todavía esperar establecer alguna relación significativa con Dios. Sólo la negación de estos cuatro factores básicos permitirá al hombre estar consciente de su identidad existencial. Es este género especialísimo de consciencia de sí el que pondrá al hombre frente a frente con lo que se denomina Dios. Entonces, esto se parecería a un hombre que mira en un espejo misterioso que no refleja su rostro sino el de ese “algo misterioso” que él llama con el nombre de “Dios”.

ABERTURA LONGITUDINAL DE PIERNAS, EN PIE Y CON FLEXIÓN HACIA ATRÁS

Antes de intentar esta posición, además de poder hacer fácilmente la Abertura Longitudinal de Piernas, se debe haber efectuado un calentamiento completo. De frente a su pareja, apóyele una pierna en el hombro y haga que le sostenga con ambas manos la región lumbar. Entonces acerqúese hasta apoyar firmemente el muslo contra el de su compañero. Sosteniéndose en los brazos de su pareja, eleve el pecho y flexiónese hacia atrás; suéltese y, lentamente, extienda los brazos hacia fuera sólo cuando se sienta firme y seguro. Repítalo cambiando de lado.
BENEFICIOS: La Abertura Longitudinal de Piernas, en Pie y con Flexión hacia Atrás representa un intenso estiramiento de las piernas que alarga por completo los músculos, en tanto permite que la espalda se estire estando apoyada y protegida. Produce también una enérgica abertura del pecho, brazos y hombros.

El movimiento de la energía

El yoga reconoce la existencia de un cuerpo energético que anima y activa el cuerpo físico. El cuerpo energético se carga y se vitaliza mediante la práctica de las posturas yóguicas, y por eso es importante aprender a mantenerlas en forma dinámica. No permita que se oscurezca la conciencia del movimiento y de la postura; mantenga el fluir de la energía para que el cuerpo esté vivo y radiante. Aun cuando el cuerpo físico no pueda alcanzar por completo una postura, usted podrá percibir la posición y la acción correctas si mueve adecuadamente su energía corporal. Por ejemplo, cuando las instrucciones le indiquen que debe extender o hacer torsión de la columna y no pueda llevar el movimiento hasta el final, sienta cómo su cuerpo energético se extiende o realiza la torsión que completa la postura. Al fin, el cuerpo físico lo seguirá.

La inteligencia del cuerpo

Un principio importante en el hatha yoga es aprender a escuchar cuando habla la inteligencia del cuerpo. El cuerpo no se expresa con palabras, pero si lo escucha comprobará que se comunica con toda claridad. Le enseñará el movimiento correcto y le señalará sus errores; sabe cantar cuando usted trabaja y también sabe pedir descanso. El dolor es una de las voces del cuerpo: un dolor agudo le dice que se detenga; un dolor sordo, que respire profundamente y no vaya deprisa, porque está transfiriendo energía a zonas nuevas. Esta inteligencia de su cuerpo, que es la fuerza vital, es una gran maestra. Préstele atención.