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Yoga karma

El Sutra 33 explica el karma o las secuencias de la causalidad. Dice que la causalidad es temporal. El tiempo es una secuencia siempre continua de momentos (ksana). Es tan sutil que nadie puede observarlo. Nunca se convierte en lo “visto”. Pero un efecto acumulado, causado por estas secuencias de momentos, se torna
visible como objeto y, por ende, cognoscible. De esta cognición inferimos que este objeto es el resultado de la secuencia de muchos momentos que desaparecieron, para no volver jamás. El efecto es, pues, un producto de una serie de momentos invisibles que llamamos con el nombre de “tiempo”. Cuando el efecto (parina-ma) en forma de un objeto está allí, los momentos del tiempo que lo produjeron no lo están. De allí que un efecto se describa en el Sutra como lo opuesto (pratiyogi) de ksana o tiempo. Este tiempo es unidimensional. Todos los objetos tridimensionales son los productos del tiempo, que de hecho es una serie de momentos separados. El tiempo medible y el espacio medible son las ilusiones de una mente atrapada en impresiones pasadas que la memoria mantiene activas. Estas medidas del tiempo y del espacio nunca pueden ofrecer una solución al enigma del universo, siquiera en el nivel puramente físico; pues el tiempo mismo es el enigma, y el tiempo es totalmente interno, invisible e incognoscible, sin prestarse jamás a medida. Una mente orientada hacia la medida es incapaz de comprender lo inmensurable, que es el tiempo como sutiles secuencias de rápido movimiento de momentos inobservables. Estas secuencias, de acuerdo con el Yoga, son impulsadas por el juego de las tres energías cósmicas, mencionadas en 11-18. Y la mente es también el producto de estas tres energías, un producto con una cualidad única que es capaz de ofrecer experiencias del mundo objetivo al hombre, a “quien ve”. Por tanto, es la mente cuyas actividades han de averiguarse y entenderse cabalmente antes de que pueda entenderse correctamente otra cosa. Esto es lo que el Yoga Darsana hace en todos estos Sutras.

LIBERTAD Y CREATIVIDAD

LIBERTAD Y CREATIVIDAD
Sutras 25 a 34
25. Viseshadarsina átmabhávabhávaná nivrittih
En el caso de aquel cuya visión se volvió únicamente ideacional discernitiva, la autocomplacencia centrada en la yoidad llega a su fin.
26. Tadá vivekanimnam kaivalya-prágbháram cittam
Entonces, la mente tiende hacia los objetos sólo a la luz de la inteligencia discernitiva y se vuelve orientada hacia la libertad.
27. Tacchidreshu pratyayántaráni sanskárebhyah
En los agujeros de la mente continúan demorándose varias experiencias debido a impresiones pasadas.
28. Hánameshám klesavaduktam
Ellas [las impresiones de experiencias pasadas] deben descartarse del mismo modo que se descartan las tensiones.
29. Prasankhyáne-pyakusídaya sarvathá vivekakhyáterdharma-meghah samádhih
Quien no se comporta como un prestamista a pesar de la plenitud de las cosas que comanda, y quien permanece establecido en la inteligencia discernitiva, alcanza el Samadhi, que se llama dharmamegha.
30. Tatah klesa-karmanivrittih
De ese modo llegan a su fin las tensiones y la actividad nacida de la tensión.
31. Tadá  sarvávaranamalánetasya jñánasyá-nantyájjñeyamal-pam
Entonces, queda poco por conocer o entender porque toda la impureza que cubre a la cognición se elimina y la cognición se vuelve infinita.
32. Tatah kritárthánám parináma-krama-samáptirgunánám En el caso de los que de esta manera se volvieron totalmente
autosatisfechos, llegan a su fin las secuencias del movimiento de causa-efecto, impulsado por las tres energías [gimas].
33. Kshanapratiyogí parinámáparánta-nirgráhyah kramah
El movimiento secuencial [krama] es el que se percibe solamente después que el efecto es hecho nacer por los momentos del tiempo que desaparecieron. Krama es, pues, ksanapratigoyi [o sea, cuando krama está allí, ksana no está allí].
34. Purushárthasúnyánám gunánám pratipeasavah kaivalyam svarúpapratishthá vá citisakatiriti
La creatividad que corre contra el movimiento de las tres energías [gunas] que se volvieron sin sentido para purusa [la virilidad del hombre], se llama libertad, establecimiento en la identidad de uno o la Energía que ve.  [Este es el final del Yoga]

Karma yoga

El Sutra 10 dice que estos vasanas (impresiones pasadas) son sin principio debido al interminable deseo (asís), inherente a ellos.
¿Qué hemos de hacer entonces? El Sutra 11 responde esta pregunta. Dice que si nos preocupamos de averiguar cómo la rueda del karma impulsada por el pasado es mantenida perpetuamente en marcha por asís, descubriremos que este movimiento implica cuatro factores, a saber, el motivo egocéntrico (hetu); los frutos resultantes de éste; el material que sostiene estos frutos, y la dependencia de este material. Quien descubre estos cuatro factores que subyacen en el movimiento del karma encuentra también un modo por el que la rueda se retrasará y eventualmente llegará a detenerse. Este modo es el de la negación (abhava). Cesa de elegir y de motivar la rueda del karma. Esta acción negativa impedirá la germinación de las semillas de la acción. Cuando no hay germinación, la germinación material sustentadora permanecerá estéril. Esto negará la tendencia a depender de cualquier objeto material o externo.

Yoga y mente

4. El hombre nunca deberá perder de vista el hecho de que todas las mentes individualizadas son creaciones ideacionales del sentido ínsito del “yo soy” como se expresa en el Sutra 4. La aptitud única para elegir opera a través de este sentido del “yo soy” (asmlta). Y el hombre nunca comprenderá y realizará la potente energía potencial que es inherente a su ser, a menos que vea el hecho de que este sentido del “yo soy” no es unitario sino una fusión de dos energías cósmicas distintas (H-6). A menos que se observen cuidadosamente con consciencia inelectiva las funciones egocéntricas de esta fusión, y la distinción entre las energía que es “quien ve” y la energía que es lo “visto” se entienda y asimile claramente, no hay esperanza para el hombre. En ausencia de esta comprensión, éste sólo podrá invitar cada vez más a un trastorno y un desastre eventual. El hombre deberá ver también el hecho de que, aunque las elecciones individuales difieren una de otra, la sustancia mental de la que emergen estas elecciones variables es común a todos los hombres. Es esta sustancia mental de factura natural la que motiva a las mentes individualizadas, a través de gustos y disgustos ínsitos y otras tendencias. Esto es lo que el Sutra 5 pone en claro. El desatender este hecho sólo podrá perpetuar la división entre un hombre y otro, y entre el hombre y la naturaleza, y terminar en un conflicto inevitable y su implacable resultado de confusión, caos y destrucción.

Yoga mentalidad

Esta es la situación existencial en la que el hombre se haíia. Es un complejo triple de “yo soy”, alteridad y conjuntividad. O, para expresarlo de modo diferente, es una trinidad de unicidad, alienidad y afinidad. Si esto es así, ¿cómo podrá la unicidad o kaivalya implicar libertad? Ordinariamente, o visto no críticamente, parece que no implica sino dependencia. Y esto es exactamente lo que el hombre supone, directamente desde su nacimiento. Para empezar, se inicia con la dependencia de los padres, luego, de la sociedad y sus denominados dirigentes, y después, de la naturaleza y el mundo objetivo. Pero esta toma de dependencia y el modo de vivir dominado por ésta, introduce inevitablemente al hombre en tensiones, conflictos, dolor, aflicción y caos. Y sólo cuando el hombre se enfrenta con esta desesperación existencial es que es devuelto totalmente sobre sí mismo y obligado a enfrentar el hecho de su cabal unicidad. Esta es la percepción del primer aspecto de la triple situación existencial. Exige comprensión correcta del “yo soy” o unicidad, alienidad o alteridad, y conjuntividad o afinidad. Esta comprensión conduce a la disciplina del Yoga, como se la expone en las tres últimas partes. Esta exposición de la situación existencial nos permite entender el significado real del “yo soy”, de la alteridad y la conjuntividad en términos existenciales. Primero y principalmente, se parte en dos la unidad ideacional del “yo soy” (II-6). Nos pone frente a frente con el hecho de que el sentido del “yo soy” ligado al cuerpo es una entidad de factura natural, como cualquier otro objeto. Despojado del apoyo de nuestro complejo cuerpo-mente, el sentido del “yo soy” es podado de toda sustancia y atributos, y se reduce al estado de un mero conocimiento generado por palabras, que es vritti o ideación y, como tal, vacío de realidad (1-9). Desnudados de la cobertura del complejo cuerpo-mente y de sus operaciones ideacionales o mentales (vrittis), nos quedamos con la “visión pura”, de un momento al otro. En este estado, no hay una entidad egocéntrica para acumular y enredarse en experiencias y sus impresiones sobre la sustancia mental o las células cerebrales.

Yoga

Sobre la base de esta situación existencial, sería lógico decir que si podemos ver a través y más allá del objeto o de la masa de impregnaciones en nuestra sustancia mental, entonces la secuencia de momentos y acontecimientos que desaparecieron luego de dejar detrás sus efectos, podría percibirse y rastrearse directamente hasta sus orígenes. Es sobre la base de esta extraordinaria percepción que el Yogi se vuelve capaz de conocer las encarnaciones pasadas de su mente o de su yo egocéntrico.
Todo esto y mucho más que aparece después en los siguientes Sutras tal vez parezca fantástico y hasta increíble. Pero si seguimos cuidadosamente la lógica interior de los Yoga Sutras, la posibilidad de todas estas extraordinarias percepciones de la Realidad (que, de todos modos, sigue siendo siempre la “Gran Incógnita” para todas las mentes condicionadas) se abre ante el ojo de nuestra mente. Después de todo, la Realidad no es cuestión de conocer, sino de ser y ver. Y el Yoga es una disciplina que coloca al hombre en un estado del ser en que se posibilita la única percepción directa de “lo que es”, de la Realidad. Lo que se describe en esta parte es el mundo de la Realidad, perceptible solamente por los ojos del Yogi.

Yoga

¿Cómo obtiene el Yogi este conocimiento? El Sutra 15 responde esta pregunta. Dice que el organismo psicosomático, y todo lo que se ve y experimenta a través de él, es un producto de krama, o cierta secuencia de acontecimientos o momentos (ksana). En este mundo, todo es producto o efecto de tales secuencias. Y, en consecuencia, si podemos ver a través de esta secuencia en nuestra mente, podemos transformarlo totalmente. La secuencia (krama) de factura natural o hecha por el estado da por resultado una característica inerte (santa), que contiene al pasado como memoria. Pero Sanyama, dirigido hacia este santa o mente inerte, revela su naturaleza y su estructura como el producto de cierta secuencia de acontecimientos que desaparecieron. Revela cómo esta característica llegó a ser lo que es ahora. Revela las interacciones de la mente y el mundo que se experimentaron en el pasado y de las que este santa llegó a ser producto. De esta manera, revela las encarnaciones pasadas que nuestra mente experimentó, como se expresa en el Sutra 18. Así, el Yogi entiende ahora la naturaleza y la estructura de su psiquis como funciona en el presente activo. Y cuando dirige su Sanyama sobre lo que aún ha de arribar, con lo que la mente se asociará más tarde, ve la secuencia de momentos y acontecimientos que conducirán a esta característica inarribada. De este modo toma consciencia de anagata. El Yogi se vuelve capaz de adquirir conocimiento del pasado (atlta), y del futuro (anagata) debido al Sanyama dirigido hacia las tres transformaciones antes mencionadas. Esta afirmación se basa en el hecho de que “quien ve” o la energía de la visión pura, cuando cesa de ver a través de las experiencias pasadas, se vuelve libre y capaz de mirarlas y mirar más allá de ellas, es así capaz de descubrir las secuencias subyacentes que resultaron al dar a la mente la característica de la inercia condicionada. Esta inercia se llama aquí santa.

Yoga tecnicas

EL MUNDO DE LA REALIDAD YOGUICA (1)
Sutras 14 a 18
14. Sántoditávyapadesyadharmánupáti dharmí
Un dharmí [quien tiene las características] se mueve con y
habita en tres características: quietud, suscitabilidad e ínnotabilidad.
15. Kramanyatvam parinámánvatve hetuh
La alteridad de la secuencia es la causa de la alteridad del efecto o del cambio.
16. Pari namatrayasany amad a titá-nágatajñánam
Sanyama dirigido hacia las tres transformaciones da por resultado el conocimiento de lo que desapareció y de lo que todavía ha de llegar.
17. Sabdárthaptratyayánámltaretarádhyásátsanskarastatpra-vibhága-sanyamátsarvabhútarutajñánam
Las nociones falsas que surgen de confundir la palabra, el significado [objeto] y la experiencia por otro respectivamente, da por resultado su mezcla y confusión; Sanyama dirigido hacia cada uno de estos tres como distintos uno del otro, da por resultado el conocimiento de los sonidos [lenguaje] de todos los seres.
18. Sanskárasákshátkaranátpúrvajátijñánam
La percepción directa de las impregnaciones pasadas [a través de Sanyama] da por resultado el conocimiento de encarnaciones pasadas.

Yoga

El Yogi es un hombre que experimentó una transformación radical que le permite ver y descubrir lo que un no-Yogi nunca podrá hacer. Un no-Yogi tiene también ojos para ver, pero su visión está cubierta y condicionada por avidya-khyati. El Yogi, por el otro lado, es quien salió de la oscura prisión de avidya-khyati, y medíante esta acción revolucionaria dio con el reino luminoso de viveka-khyati. Ahora, su visión está libre de todos los condicionamientos. Y su visión del mundo es iluminada por la sabiduría resplandeciente.

Yoga

Quien atraviesa este proceso prodigioso del camino óctuple del vivir yóguico se convierte en un ser humano auténtico, que ve al mundo como éste es en su pureza existencial. Tal persona se establece en su identidad esencial en la que la visión pura y la acción real marchan juntas. Tal acción perceptiva es creación. Es capaz de transformar radicalmente las oscuras fuerzas de la naturaleza en autoiluminadas energías creativas en libertad total.