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Prana yoga

Estamos ahora en el final del viaje. Empezamos con citta-vritti-nirodha; y ahora nos dicen que el Samadhi sin semilla es el final. Durante todo este viaje, nuestra atención fue atraída hacia citta (la mente), base sobre la que se libran todas las batallas de la vida. Las batallas son entre el hombre en un extremo, y el mundo, lleno de una pasmosa variedad de objetos, incluido el hombre, en el otro extremo. La historia del hombre es la historia de los giros que estas batallas asumen de tiempo en tiempo, una época tras otra. Es la mente la que hace o deshace a un hombre. La mente atrapada en vritti-sarupya (la identificación con las elecciones) deshace al hombre; y la mente totalmente desenredada de vritti-sarupya establece al hombre en su identidad existencial.

Yoga Asana

La vida humana, como se la vivió desde que el hombre pasó del estado animal al cultural, vagó dentro del círculo vicioso de estos vrittis quíntuples, ninguno de los cuales logró jamás ponerlo al hombre frente a frente consigo mismo o con el mundo en el que halla su ser. Por el contrario, la identificación con estos vrittis oscurece la clara percepción que es la única que podrá permitir al hombre que vea las cosas como son en realidad.
Estos vrittis son de dos clases: dolorosos e indoloros (1-5). Naturalmente, en lo existencial no es menester que sean dolorosos. Sólo se vuelven dolorosos cuando la ideación electiva interviene y deforma la percepción. Esto ocurre porque hay una contradicción inherente entre lo ideacional y lo existencial. El dolor y la aflicción que los procesos ideacionales engendran asumen proporciones tan enormes que el hombre halla imposible descubrir una salida de sus tentáculos. Toda salida, inventada por el movimiento ideacional, genera su contrario. Esto es inevitable debido a la contradicción inherente entre lo ideal y lo existencial.

El yoga

Y en último término, pero no de menor significación, como instrumento del establecimiento de una relación inteligente y armónica entre hombre y hombre, y hombre y naturaleza, la íntegra contribución acumulada de este vrltti demuestra ya que es desastroso para la sobrevivencia misma del hombre en este planeta. La amenaza combinada de un holocausto nuclear, la creciente contaminación mundial y los problemas creados por la explosión demográfica, están obligando a los hombres inteligentes y compasivos de todo el mundo a detenerse un momento y echar una nueva mirada al enfoque del hombre sobre la existencia en su totalidad. Esta detención y esta mirada nueva son lo implícito en citta-vritti. En consecuencia, el Yoga sugiere un alto a la actividad de los cinco vrittis para que el hombre se ubique en una posición en la que sea posible la sola percepción de lo “que es” dentro y fuera, con su significado existencial para la vida humana.

Yoga sutras

La naturaleza del pasado que se vuelve sin sentido en este estado es descripto por el Sutra 4. Vrttisarupya (la identificación con el movimiento ideacional electivo de la mente) representa la totalidad del pasado. Si uno retiene todavía alguna sobra del pasado que proyecta esperanza en el futuro, nunca podrá establecer un contacto significativo con el Yoga.
En el Sutra 2, al Yoga se lo iguala con tres palabras: citta, vrtti y nlrodha. Ninguna de estas palabras es definida o explicada en los Sutras. En tal caso, han de averiguarse los significados correctos de estas palabras que son coherentes con el tema central del Yoga.
La palabra citta deriva de la raíz cit que significa “ver, observar, percibir”. Citta es el participio pasado pasivo del verbo cit. En consecuencia, significa “lo visto, lo observado, lo percibido”, o sea, lo que se experimentó en el pasado.
La palabra vrtti deriva de la raíz vrt que significa “elegir, gustar”. Vrtti significa, pues, la forma que asume la elección de uno.
La palabra nirodha está compuesta de rodha con el prefijo ni. La palabra rodha deriva de la raíz rudh que significa “obstruir, detener, parar”. Y el prefijo ni significa “detener”. En consecuencia, Nirodha significa la detención del movimiento electivo de la mente (cittavrtti) y su eventual detención por sí.