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Yoga Darsana

Esta es la cuarta y última parte del Yoga Darsana. Se titula Kaivalya Pada. La palabra kaivalya se considera tradicionalmente que significa “libertad”. Pero esta libertad yóguica es muy distinta de todas las demás nociones de libertad. De hecho, no es una construcción mental, ni una estructura mental, una noción, una
idea, un concepto, un ideal o un fin a perseguir. Tampoco es la libertad de nada. Es el núcleo existencial de la virilidad del hombre, que ha de descubrirse y comprenderse negando todo lo que impide la pura percepción de “lo que es”.
Esto es lo que indica la palabra kaivalya misma. El vocablo deriva de kevala que significa “uno y único, solo”. Kaivalya significa, pues, “unicidad”. Esta es una descripción existencial de la condición misma de la virilidad del hombre. El hombre está intrínsecamente solo en medio de la multitud ajena y pasmosa de objetos que le rodean.

Yoga darshana

Siendo ésta la situación existencial con respecto a la mente (citta), las tres transformaciones mencionadas en los Sutras 9 a 12, y las correspondientes transformaciones en el complejo de los sentidos corporales mencionadas en el Sutra 13, se posibilitan a través de la disciplina del Yoga. Esta es una disciplina nacida de ver y entender la naturaleza de la situación existencial por parte del hombre. Debido a tales transformaciones, al Yogi se le posibilita ver a través de su mente transformada lo que se expresa en los Sutras 14 a 18, y mucho más todavía, como se menciona en Sutras posteriores. Estos Sutras describen la Realidad como la ve, la siente y la experimenta el Yogi. El Yoga Darsana desarrolla, pues, ante nuestra mente condicionada las inmensas posibilidades ocultas que la mente humana alberga dentro de su núcleo recóndito.

Yoga sadhana

El Sutra 13 dice que estas tres transformaciones ocasionan correspondientes transformaciones en el cuerpo (bhuta) y los sentidos (lndriya) del Yogi.  La primera transformación (Sutra 9) ocasiona una correspondiente transformación en la sustancia misma de que el cuerpo y el sentido son hechos por naturaleza. Esto se llama dharma-parinama. La segunda transformación (Sutra 11) ocasiona una correspondiente transformación en el mecanismo mismo del que está hecho la temporalidad. La temporalidad es nada más que la comprensión, por una mente inestable, de la interminable secuencia de pasado-presente-futuro en la que están atrapados el cuerpo y los sentidos. Esto parece ser una realidad objetiva sólo mientras la mente permanece atrapada en vrlttl-sarupya. Pero cuando la mente opta por vrilti nirodha y experimenta las dos transformaciones antes mencionadas, tiene lugar una tercera transformación en el complejo constituido por el cuerpo y los sentidos, junto con la tercera transformación en la mente mencionada en el Sutra 12. Esto se llama avastha-paruiama, o transformación en los estados del ser del complejo de los sentidos corporales por un lado, y el mundo objetivo por el otro. Después de esta transformación, cuando el Yogi mira al mundo temporal como una temporalidad, su temporalidad experimenta una transformación radical y se funde en una no-temporalidad de la visión del Yogi. Esta fusión de la temporalidad en la visión no-temporal del Yogi tiene lugar después que se le reveló el misterio del mecanismo entero del proceso temporal —cómo nace y cómo termina en la intemporalidad.

La yoga

Aquí es pertinente notar que el Yoga óctuple ocasiona una percepción pura de la naturaleza existencial de sthiti, kriya y prakasa que son las tres energías que subyacen en todo el mundo observable de la naturaleza (Sutra 18). El juego de estas tres energías de la naturaleza da por resultado la manifestación del mundo objetivo. Percibir y comprender esto es ser consciente de “lo que es” o de la situación existencial.

Yoga iyengar

Veamos ahora qué ocurre cuando rechazamos la visión del mundo nacida de avidya-khyati y nos volvemos hacia la visión del mundo iluminada por viveka-khyati.
Lo primero que ocurre, como lo señala el Sutra 26 de la Parte II, es que la mente que antes flotaba en diferentes direcciones, de manera caótica, cesa ahora de moverse en dirección alguna. Ve que todo era desorden mientras avidya-khyati nos mantenía cautivos. Ese desorden es una amenaza para la sobrevivencia humana. Cuando miramos la naturaleza y la estructura del desorden en el que estábamos atrapados, y dentro de cuyos confines nos empeñábmos arduamente en poner orden a través de la tendencia electiva ideacional de la mente, empieza a desarrollarse una nueva visión de un orden existencial real. Vemos cómo la ideación genera una falsa visión del mundo y así comprendemos que toda ideación deberá cesar para que lo existencial se vea y entienda. Esta comprensión desarrolla los factores motivadores que ponen desorden en la vida del hombre. Estos factores nacen de la codicia (lobha), de la ira (krodha) y de la insensibilidad (moha), que tienen sus raíces en la egocentricidad. Esto opera en todos los niveles de nuestro modo de vivir tradicional y temporal, ciegamente aceptado. Es debido a esto que tendemos a la violencia, la falsedad, el robo, el modo cómodo de vivir con desconsideración total hacia la erudición, y la acumulación de bienes, materiales y mentales, que da apoyo a tal modo de vivir. Seguimos viviendo de esta manera egocéntrica mientras funciona. Este modo de vivir sigue hasta que nos hallamos frente a frente con una situación que revela que cuanto pensemos, sintamos o hagamos, deberá necesariamente dar por resultado un dolor interminable y una aflicción ilimitada. Ahora hemos de estar frente a frente con un desorden total que amenaza nuestra sobrevivencia. Esta percepción revela que toda esa sobrevivencia exige una consciencia de la “necesidad” con exclusión total de la “codicia”. Las necesidades de sobrevivencia tienen límites naturales. Alimento, vestido, abrigo y sexo —todos tienen limitaciones naturales. Sólo cuando cruzamos la línea de las limitaciones naturales, y de esta manera convertimos las necesidades naturales en deseos monstruosos, se pone en marcha todo el trastorno y genera un desorden siempre en expansión. Este desorden en expansión es el que se desarrolla en una amenaza siempre creciente para la sobrevivencia (11-34).

Yoga classes

La totalidad del mundo objetivo se ve, pues, que es un producto del juego natural de las tres energías, como lo describe el Sutra 18. Estas tres energías (gunas) se manifiestan en objetos inorgánicos (bhutatmaka) y objetos orgánicos (indriyatmaka). Y este mundo orgánico-inorgánico es experimentado por el hombre. La experimentación es energía autoiluminadora.

Prenatal yoga

Es pertinente notar aquí que, tal como tapas purifica a citta (la mente), svadhyaya purifica a los vrittis (los movimientos de la mente), y nos libera de su esclavitud.
El tercero y último elemento del Kriya Yoga es isvarapranidhana (la consciencia de Dios). Hemos visto lo que esta palabra significa e implica en nuestros comentarios sobre los Sutras 23 a 29 de la Parte I. La cuestión que merece especial atención a este respecto es que isvarapranldhana se asocia vitalmente con nlrodha, un estado vacío de vrittis. La palabra “Dios”, como se la define en la Parte 1-24, señala necesariamente un estado del ser “no tocado por las tensiones, por la actividad nacida de la tensión, por el fruto nacido de la actividad, y por las impregnaciones nacidas del fruto en la psiquis”. Todo esto es posible solamente en un estado vacío de vrittis, que es nlrodha. La presencia de Dios sólo podrá sentirse en un estado vacío de actividades egocéntricas de la mente y del cuerpo. Este es el estado llamado abhyasa y nace de nlrodha. Dios habita en ese “Gran Vacío” exento de vrittis. Su presencia sólo puede sentirse en el Vacío y en ninguna otra parte. Esto lo indica incluso el significado radical de la palabra pranidhana. Esta es un compuesto del prefijo pra con nidhana. Nidhana significa “un lugar donde se pone algo” y pra significa “con intensidad”.  Así, Isvara-pra-nidha-na significa “el espacio un vacío, lleno de la intensidad del Ser, donde Dios habita”.

Kundalini yoga

Sutras 1 y 2
1. Tapah svádhyáyeshvarapranidhánáni kríyá yogah
La austeridad, el estudio de sí y la consciencia de Dios, constituyen juntos el Yoga en acción.
2. Samádhi-bhávanárthah, Kiesa-tanúkaranárthasca Promueve la meditación que florece en Samadhi y minimiza
las tensiones.