Astanga yoga
Estos Sutras revelan la razón de ser que subyace en Jas tensiones (klesa) dentro y fuera. Todo lo que el hombre ve como existente es de hecho un producto del contacto prístino (sanyoga) entre dos energías: “quien ve” y lo “visto” (Sutra 17). Pero el hombre permanece inconsciente de este hecho básico que subyace en toda existencia. Esta inconsciencia de “lo que es”, el sanyoga o contacto entre dos energías prístinas distintas, es avidya (Sutra 24). Y es la continuidad de avidya que opera en el organismo humano, la que induce al hombre a suponer que él, junto con su cuerpo, es “quien ve” y que todo el resto es lo “visto”. Ignora el hecho de que su cuerpo es también un objeto que él puede ver, como cualquier otro objeto y así es también parte de lo “visto”. Además, ignora el hecho de que “ver” implica y necesita dos cosas: a “quien ve” y lo que puede ser “visto”. Y puesto que su cuerpo cae evidentemente en la categoría de lo “visto”, nunca podrá ser “quien ve”. ¿Qué es entonces “quien ve” totalmente aparte del cuerpo y de todo lo que permanece observable, lo “visto”? El hombre nunca se preocupa de hacer un alto por un rato para proseguir su investigación hasta el final mismo. Esta falta de cuidado, de consciencia, de atención, le deja en una tensión llamada asmita (Sutra 6). Y es a través de los ojos de asmita que el hombre mira al mundo y a su vida. Sólo cuando esta “visión” confusa termina repetidamente en dolor (dukka) es que el hombre es sacudido hasta sus mismos cimientos. Sin embargo, pocos se preocupan de enfrentar este trastorno. La mayoría tiende a buscar fáciles escapes ideacionales y a seguir el viejo camino determinado por avidya y asmita, a pesar de las repetidas experiencias de dolor y desesperación. Pero los pocos que se detienen y osan enfrentar al dolor como la condición misma de su existencia, se lanzan a un nuevo viaje: una búsqueda de la identidad (swarupa).


