Entradas con la etiqueta ‘yoga flow’

Yoga asanas

Ahora se está en el umbral de una nueva transformación. El movimiento hacia esta transformación se explica en los Sutras ahora ante nosotros.
El Sutra 47 habla de la primera agitación hacia esta transformación. Dice que una mente vacía de todo movimiento de pensamientos adquiere por sí misma un aprovechamiento, una capacidad recién nacida para permanecer en este estado inmóvil, sin esfuerzo alguno. Esto da por resultado una disposición de vulnerable felicidad que responde a todo, dentro y fuera, con una gracia fácil y hermosa. No busca nada. En esta gracia halla la vibración misma de la Vida, que nunca se experimentó antes. Ahora hay una graciosa respuesta a todo y una reacción a nada.

Tantra yoga

Hay otra cuestión más importante que ha de notarse respecto a Samapatti, el estado reflexivo. La mente en este estado no sólo refleja todo lo que sigue como resultado de la interacción constante entre el hombre y el mundo, sino que también permanece totalmente inmaculada por lo que refleja. Semeja un cristal puro que refleja los colores de un objeto que se le pone cerca, pero que ni recibe ni retiene mancha alguna en su cuerpo como puede verse cuando se aleja el objeto de él. Y hasta cuando refleja los colores de un objeto adyacente, no absorbe mancha y permanece totalmente libre de los colores que refleja. La mente de Samapatti se comporta exactamente así. Refleja todo, dentro y fuera, pero permanece totalmente incontaminada por tales reflejos. Este es un agudo contraste con el estado vritti-sarupya. En este último estado de la mente, por una fracción de segundo, refleja los colores, pero inmediatamente se identifica con las elecciones efectuadas respecto a ellos. Por tanto, no refleja nada porque la suciedad de las identificaciones destruye su reflexividad y la torna insensible a lo “que es”. Lo exactamente contrario a esto es lo que ocurre con el estado Samapatti. Samapatti es, pues, un estado de transformación total del estado vritti-sarupya. Debido a esta transformación, cuanto entre ahora en la mente clara como un cristal experimenta también una transformación por el poder mismo de la percepción pura.

Tantra yoga

3. Abhyasa revela que el estado firme llega, se queda un rato y desaparece. Esto procura una consciencia del hecho de que debe haber algo dentro de la mente que empuje el movimiento de los vrittls, a pesar de que hayamos optado por no-elegir. Entonces, descubrimos que las palabras y la impregnación de las experiencias pasadas son los dos factores, cuya operación combinada, que constituye una fuerza que la elección pasada hizo nacer, mantiene moviéndose perpetuamente al río de la consciencia condicionada. Esta percepción aporta un estado de desilusión total (vairagya) respecto de palabras y experiencias. En consecuencia, resolvemos no tener nada que ver con ellas, y permanecer en un estado firme, carente de palabras y experiencias o no influido por éstas. Esta percepción revela un mundo completamente nuevo en el que la mente se mueve sin la ayuda de palabras y experiencias. A esto se lo llama el mundo de vasikara vairagya.

Tantra yoga

Viparyaya es un vritti que también tiene enorme influencia sobre las mentes de los hombres. Describir a los hombres como hindúes, musulmanes, budistas, cristianos, o como indios, chinos, británicos, franceses, americanos o como comunistas, socialistas, demócratas, y demás, es confundir a un ser humano con los rótulos que le dan. Esto es viparyaya. Y de ningún modo esto es tan inocente e inofensivo como confundir un trozo de soga con una víbora, que es el ejemplo clásico de viparyaya. Este conocimiento falso o ilusorio forma parte tan importante de la consciencia humana que ahora ha adquirido la respetabilidad del conocimiento verdadero y fáctico. Este es el conocimiento de la puerta trasera. Abiertamente, muchos admitirán que éstos son ejemplos de conocimiento falso o ilusorio. Pero pocos actuarán basándose en esta admisión en su vida diaria. Estos y muchos otros rótulos se enmascaran siempre como “realidades objetivas” en los asuntos prácticos y psicológicos de los hombres de todo el mundo. Los rótulos como señales de reconocimiento de piezas de equipaje tienen una utilidad definida. Pero cuando los hombres se reconocen por los rótulos que les dan, este vritti da por resultado consecuencias desastrosas para la sobrevivencia de la vida humana en su totalidad sobre este planeta. Viparyaya, como un vritti metido en la psiquis del hombre, bien puede indicar la ruina de éste.

Yoga

Sutras 1 a 4
1.   Atha Yogánusásanam
Y ahora, la disciplina del Yoga…
2.   Yogascittavrttínirodha
El Yoga es el estado del ser en el que el movimiento ideacional electivo de la mente se retarda y llega a detenerse.
3.   Tadá drastuh svarúpevasthánam
Entonces, cuando el movimiento de la mente llega a detenerse] quien ve se establece en su identidad existencial.
4.   Vrttisárúpyamitaratra
En todos los otros estados del ser, reina suprema la identificación con el movimiento ideacional electivo.

Estos cuatro Sutras nos dan la quintaesencia misma del Yoga. Nos hablan acerca de los requisitos básicos de la disciplina que es el Yoga —Yogánusásanam.
La palabra anusasanam deriva de la raíz sas con el prefijo anu. Sas significa enseñar, instruir. Y anu significa: seguir. Seguir la enseñanza del Yoga es aprender acerca del Yoga. Al aprender lo acompaña necesariamente cierta disciplina, una atenta austeridad. Y atención implica quietud y estar libre de distracción. A menos que se esté en semejante estado mental, sería imposible aprender. Este es el primer requisito para la disciplina del Yoga.

Amar y abandonar el cuerpo

Nuestros cuerpos son el requisito más básico para actuar en este mundo. El yoga insiste en la necesidad de cuidar y mantener el cuerpo. ¿Qué haría usted si alguien le regalase un coche y le dijera que es el único que tendrá en toda su vida? ¿Cómo lo mantendría? ¿Le pondría acaso combustible y aceite de mala calidad, o lo trataría con un cuidado enorme, sabiendo que debe durarle toda la vida? No tenemos más que un cuerpo para toda la vida, y si abusamos de él y lo destruimos se nos convertirá en una carga. Claro que, finalmente, el cuerpo se desgastará por más que lo cuidemos, y por eso el hatha yoga nos enseña que el apego al cuerpo y la vanidad ocasionan dolor y sufrimiento. El yoga nos enfrenta a esta paradoja: ame a su cuerpo y cuídelo, pero no se apegue a él tanto como para olvidar que es efímero.

El umbral

Manténgase siempre en el umbral de su capacidad. Cada cuerpo posee su propio umbral, que cambia de un día para otro. Incluso un estudiante adelantado acumula tensiones y desequilibrios, porque la vida moderna está regida por el estrés psicológico y la inactividad física; todos permanecemos sentados, en pie o conduciendo durante largos períodos. Cada día deberíamos descubrir nuestros propios umbrales, que se definen por los límites de la flexibilidad y de la fuerza, y cuya señalización la marca el dolor o la inmovilidad. Cuando se aproxime usted a su límite, el cuerpo comenzará a advertírselo con un ligero dolor. No insista, manténgase en el umbral del dolor, o bien adéntrese suavemente en él con la respiración. El yoga es una ciencia viviente, un aprendizaje continuo. Tenemos una marcada tendencia a buscar la comodidad de llegar a un lugar donde podamos abandonar una vez más la vigilia. Con el yoga se aprende a permanecer en el umbral y a penetrar lo desconocido.

La extensión de la columna

El yoga considera que la columna es una continuación del cerebro. La mayor parte de los nervios del cuerpo pasan a través de la columna, y están protegidos por ella. Los yoguis miden el envejecimiento por el estado de la columna. Conforme uno envejece, la columna se hace progresivamente más rígida, lo cual afecta tanto al cuerpo como a la mente. Una columna flexible resulta esencial para el mantenimiento de la vitalidad, la salud y la juventud. La gravedad atrae constantemente el cuerpo hacia abajo, de modo que los músculos que sostienen las vértebras deben trabajar mucho para mantener la columna erguida. Las posturas yóguicas estiran y extienden la columna vertebral, ensanchando el espacio que hay entre las vértebras. Asegúrese de mantener la espalda extendida cada vez que efectúe una torsión o que se incline hacia adelante o hacia atrás. No permita que la espalda se acorte o se hunda en ninguna postura.