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Yoga pose

Soucha significa purificación de nuestro organismo psicosomático. El método del Yoga exige purificación del mismo modo que la extracción de oro puro exige purificación de los terrones de suciedad que llevan el oro. El cuerpo y la sustancia mental son los productos del pasado evolutivo, social e histórico. El oro de la percepción pura que se mezcla con ellos a través del contacto nacido de avidya. ha de separarse del acumulado refugio del pasado. El proceso de esta separación se pone en marcha no en el nivel físico sino en el psicológico y perceptivo. Es un proceso de Kriya Yoga, pratiprasava y viveka-khyati, expuesto en la Parte II. En realidad, es un proceso de distinguir entre “quien ve” y lo “visto” a través de la inteligencia discernitiva. Una vez que esta distinción forma parte de nuestro ser y nuestro diario vivir, la disciplina del Yoga adquiere entonces un movimiento autocorrectivo y autopropagador, en armonía con la acción invisible de la existencia en su totalidad.

Hacer yoga

El tercer impedimento es sansaya —una duda, una incapacidad temporaria para distinguir entre la inercia nueva y la vieja. Mientras nos hallamos en este estado de duda, o sea, dubitativos, tendemos a sentirnos confundidos, o sea, confundidos acerca de la rectitud del camino del Yoga por el que optamos. Este confundirse (pramada) es el cuarto impedimento. Pero esto no puede durar mucho porque en el momento en que se toma consciencia de la rectitud absoluta de la no-elección, la propensión a confundirse desaparece de la vista. Así, estamos de nuevo en el sendero del Yoga. Pero esta vuelta al sendero del Yoga genera otro impedimento.  Es la sensación de seguridad de que de aquí en adelante no cometeremos más errores. Este sentimiento de seguridad es un vritti que hace que nos desviemos del sendero induciéndonos a que nos volvamos perezosos (alasya). Este es un género de pesadez de la mente y del cuerpo. Esto conduce a otro impedimento, a saber, avirati o codicia por los objetos de los sentidos. Pero viendo el horror de esta codicia, como un retroceso hacia el pasado, se sale de ella sólo para caer en otra trampa. Ahora no son objetos de los sentidos físicos, sino objetos de la percepción extrasensoria. Alasya (pereza) se parece a un sueño psíquico en el que se tiende a soñar. Así se ven visiones de dioses o gurús, o de algo tan extraño que se tiende a atribuir el fenómeno a una “visitación divina”. Por lo general, se da gran importancia a tales visiones extrañas, como si indicasen algún nivel superior del ser o de la experimentación. En realidad, estas visiones (bhran-ti-darsana) pertenecen a la sustancia de la que están hechos los sueños corrientes. Los sueños son de dos géneros: los que son inducidos fisiológicamente y los que son inducidos psicológicamente. En uno u otro caso son una variedad de vritti denominados anteriormente viparyaya (1-6). Por tanto, el Yoga rechaza estas denominadas “visitaciones divinas” como totalmente ilusorias.

Clases Yoga

Puesto que estos Sutras igualan a “Dios” con “Gurú”, y puesto que este “Gurú” no tiene forma material o mental, y asimismo, puesto que el hombre necesita aferrarse a este algo amorfo en su consciencia de poder “ver” a Dios o percibir la realidad, el Sutra 27 expresa que “Pranava” u “OM” es la palabra que significa “Dios” y “Gurú“. La palabra Pranava deriva del vocablo nava con el prefijo pra. Significa “siempre fresco, eternamente nuevo”. (Prakarsena nava-navah, navanavonmesah = Pranavah.) Destellos de iluminación eternamente frescos y eternamente nuevos es Pranava u OM, la palabra inefable, que se iguala a la negación de los cuatro factores mencionados en el Sutra 24. El conocimiento constante de esto es japa real. No es una repetición mecánica de palabra alguna, incluido el OM, OM es sólo un auxilio para despertar a la consciencia que dormita. Ha de ser un sonido de apariencia verbal, puesto que hombre y palabra se correlacionan, se implican y necesitan uno al otro —siendo el hombre un “animal con lenguaje”.

Sutras

Ninguno de los comentaristas se preocupó de averiguar los significados radicales de las palabras citta, vrtti y nirodha. Siguieron a Vyasa, quien a su vez siguió los significados tradicionales o convencionales. Pero el hecho es que el Yoga rechaza las palabras con sus significados tradicionales o convencionales. Incluso rechaza las experiencias pasadas y sus verbalizaciones (1-15). Por tanto, no han de prevalecer los significados convencionales sino los radicales en la medida en que estas palabras de referencias se usan en los Sutras pero no se definen ni explican en éstos.
Puesto que la palabra Yoga se igual a citta-vrtti-nirodha, el modo preciso en que estas palabras han de entenderse se convierte en asunto de suprema importancia. Esto no puede dejarse librado a las dulces mercedes de cualquier comentarista.
Los Yoga Sutras usan las raíces vr y vrt, y ambas significan “elegir”. La palabra vrtti también significa elegir, junto con otros significados que no son propios del Yoga. En el Sutra 3 de la Parte IV, se usa la palabra varana que también significa “elección”. Elección implica necesariamente libertad. Pero escoger y luego identificarse con las elecciones es reducir la libertad a una actividad impulsada por pasadas impregnaciones de la mente o de las células cerebrales. Para que la libertad sea real y significativa no deberá ser determinada por el pasado.

LA FLEXIÓN HACIA ATRÁS CON AYUDA

Haga que su pareja le pase alrededor de las caderas, por encima del sacro, una correa o cinturón plano. Mientras usted se dobla hacia atrás, su compañero sujeta con una firme tracción la correa para aliviarle las tensiones en la zona lumbar y mantenerle las caderas en la vertical de los pies. Si es usted bastante flexible, puede llevar la flexión hacia atrás hasta poner las manos en el suelo. Su pareja sigue sosteniendo firmemente el cinturón, pero si es necesario puede permitirle cierto movimiento de las caderas hacia atrás. Usted debe mantener los pies paralelos y bien apoyados en el suelo, las rodillas juntas, el cóccix hacia adentro y abajo, y el pecho en elevación. Mantenga la postura y después deje que su compañero le suba con una tracción cuidadosa, para evitar que su propio peso le dañe la espalda.
BENEFICIOS: Esta postura permite calentar, estirar y fortalecer la musculatura de la espalda. Al apoyarse en la correa y extender la columna se abren el pecho y los hombros.

La relajación

La relajación es un arte que se ha perdido, o poco menos, en nuestra sociedad super acelerada. La tensión física afecta a la mente, de la misma manera que una mente nerviosa, tensa o que charla sincesar afecta al cuerpo. Cada uno de ellos refleja al otro y es el otro. La relajación total no puede lograrse con el simple descanso, ni entregándose a alguna diversión. La verdadera relajación, la que rejuvenece y renueva, es un estado positivo de equilibrio en el cuerpo y en la mente, y se alcanza mediante la acción. El hatha yoga le permite liberar energías bloqueadas y tensiones acumuladas; le devuelve a su integridad y le da la posibilidad de experimentar una relajación y una ecuanimidad auténticas.
Cuando empiece a aprender las posturas, es probable que se canse pronto. Ese cansancio es fácil de vencer con una práctica regular, si aumenta paulatinamente el tiempo que pasa en las posturas conforme aumenta su capacidad. Al comienzo, descanse un poco entre las posturas, pero no tanto como para que el cuerpo se enfríe y pierda energía. A medida que progrese, comprobará que ya no necesita descansar entre una postura y otra.
Termine cada sesión con un período de descanso consciente. Descanse tranquilamente, y ayúdese con la mente para alcanzar un efecto pleno. Mientras está tendido de espaldas, relaje conscientemente todo el cuerpo, y deje que todo su peso descanse por completo en el suelo. Libere todas las rigideces y tensiones, y permita que el cuerpo se afloje. Efectúe unas cuantas respiraciones profundas y después deje que el ritmo se haga más lento y se aquiete. Si durante unos diez a quince minutos relaja todas las tensiones, experimentará un gran bienestar.

La extensión de la columna

El yoga considera que la columna es una continuación del cerebro. La mayor parte de los nervios del cuerpo pasan a través de la columna, y están protegidos por ella. Los yoguis miden el envejecimiento por el estado de la columna. Conforme uno envejece, la columna se hace progresivamente más rígida, lo cual afecta tanto al cuerpo como a la mente. Una columna flexible resulta esencial para el mantenimiento de la vitalidad, la salud y la juventud. La gravedad atrae constantemente el cuerpo hacia abajo, de modo que los músculos que sostienen las vértebras deben trabajar mucho para mantener la columna erguida. Las posturas yóguicas estiran y extienden la columna vertebral, ensanchando el espacio que hay entre las vértebras. Asegúrese de mantener la espalda extendida cada vez que efectúe una torsión o que se incline hacia adelante o hacia atrás. No permita que la espalda se acorte o se hunda en ninguna postura.