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Kundalini yoga

El razonamiento lógico tiene sus limitaciones y fronteras, pero la libertad no conoce fronteras. El nuevo vastago de vida, nacido de un género especial de razonamiento lógico, deberá crecer ahora en un árbol. Esta aspiración interior nacida de la libertad es la que trasciende al savitarka Samadhi y nos lanza a otro viaje del Yoga. Ahora nos movemos, no en asociación con vitarka, sino en asociación con vicara, que es la inteligencia investigativa. Es una investigación libre de lo que es, una exploración interminable de la esencia misma de la vida y del ser. Este movimiento florece en savicara Samadhi. Y este movimiento mismo, llevado hacia adelante, junto con el movimiento de la existencia en su totalidad, madura en una sensación de bienaventuranza (ananda), que es Sananda Samadhi.
Y asimismo, este Sananda Samadhi madura, además, en un “sentido del puro yo soy” (asmita), vacío de toda tensión, que generalmente se asocia con el ego dominado por la tensión, como se expresa en II-6.

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El Yoga mira la relación hombre-mundo como realmente es entre “quien ve” y lo “visto”. Es una relación nacida de la interacción que marcha constantemente entre los dos. El hombre es “quien ve” y lo “visto” a un mismo tiempo. Es “quien ve” a través de su organismo psicosomático, que es producto de la evolución cósmica (prakrityapura). Por tanto, es básico para la investigación que el hombre primero comprenda claramente el complejo, o sea, la relación hombre-mundo que él refleja dentro de su propio ser. “El hombre es la evolución cósmica que se vuelve consciente de sí misma.” El Yoga, por tanto, se ocupa de la “consciencia” que describe como “visión pura”. La visión deformada o borrosa por cualquier género de identificación es visión equivocada. El Yoga describe a esta visión equivocada como “ver a través de las experiencias pasadas” y a través de palabras que guardan experiencias. En consecuencia, dice el Yoga, el deseo o el apetito de experiencias y palabras deberá cesar para que emerja la “visión pura” o la percepción pura. Y ésta es la esencia de lo que se ha expresado en los Sutras 12 a 16.
Los siguientes Sutras se ocupan del Samadhi, que es el florecimiento de la “semilla” (bija) plantada en el ser del hombre por vritti-nirodha.

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La persistencia en este abhyasa, como se expresa en el Sutra 14, da por resultado el que se eche un firme fundamento para el Yoga.
De allí, en más, esta persistencia en abhyasa, un estado en el que uno es mero espectador (quien ve), produce una pérdida del deseo de todo lo que uno experimentó u oyó en el pasado. Tal pérdida de deseo o apetito por los objetos de experiencias y objetos indicados por palabras, es de hecho un desenredo de la identificación con los vrittis. Tal estado de desenredo se llama vairagya.
Pero el desenredo de los vrittis es una cosa, y el desenredo de las tres energías (gunas) que subyacen en el mundo fenoménico, es otra, porque estas tres energías o gunas actúan constantemente dentro de nuestro ser psicosomático. Nuestro organismo psicosomático funciona del modo que lo hace debido a la actividad de estos gunas. Tal percepción extraordinaria implica el desenredo total de “quien ve” respecto del mundo fenoménico íntegro. Ahora sólo existe “visión pura” del mundo fenoménico, junto con las tres energías que lo mantienen andando perpetuamente. Tal “visión pura” es también energía; pero es distinta de las tres energías o gunas del mundo fenoménico. Esta “energía de visión pura” se llama purusa. Esto es el Hombre en su autenticidad existencial. Es a esta percepción a la que se la llama purusa-khyati en el Sutra 16.

Concentración y atención

La concentración consiste en enfocar la conciencia en una sola cosa. Para aprender las posturas se necesita concentración, porque la mente debe verificar muchas cosas y realizar ajustes y correcciones. Cuando ya se conoce bien una postura, la concentración llega a su término y entra en juego la atención. La atención es una percepción total y desenfocada de todo el cuerpo. La atención no se puede practicar ni cultivar: simplemente sucede. Cualquier intento de forzarla conduce de inmediato a la concentración. Observe en usted mismo la diferencia entre ambos procesos. Deje que la atención se produzca.