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Sutras

Ninguno de los comentaristas se preocupó de averiguar los significados radicales de las palabras citta, vrtti y nirodha. Siguieron a Vyasa, quien a su vez siguió los significados tradicionales o convencionales. Pero el hecho es que el Yoga rechaza las palabras con sus significados tradicionales o convencionales. Incluso rechaza las experiencias pasadas y sus verbalizaciones (1-15). Por tanto, no han de prevalecer los significados convencionales sino los radicales en la medida en que estas palabras de referencias se usan en los Sutras pero no se definen ni explican en éstos.
Puesto que la palabra Yoga se igual a citta-vrtti-nirodha, el modo preciso en que estas palabras han de entenderse se convierte en asunto de suprema importancia. Esto no puede dejarse librado a las dulces mercedes de cualquier comentarista.
Los Yoga Sutras usan las raíces vr y vrt, y ambas significan “elegir”. La palabra vrtti también significa elegir, junto con otros significados que no son propios del Yoga. En el Sutra 3 de la Parte IV, se usa la palabra varana que también significa “elección”. Elección implica necesariamente libertad. Pero escoger y luego identificarse con las elecciones es reducir la libertad a una actividad impulsada por pasadas impregnaciones de la mente o de las células cerebrales. Para que la libertad sea real y significativa no deberá ser determinada por el pasado.

La relajación

La relajación es un arte que se ha perdido, o poco menos, en nuestra sociedad super acelerada. La tensión física afecta a la mente, de la misma manera que una mente nerviosa, tensa o que charla sincesar afecta al cuerpo. Cada uno de ellos refleja al otro y es el otro. La relajación total no puede lograrse con el simple descanso, ni entregándose a alguna diversión. La verdadera relajación, la que rejuvenece y renueva, es un estado positivo de equilibrio en el cuerpo y en la mente, y se alcanza mediante la acción. El hatha yoga le permite liberar energías bloqueadas y tensiones acumuladas; le devuelve a su integridad y le da la posibilidad de experimentar una relajación y una ecuanimidad auténticas.
Cuando empiece a aprender las posturas, es probable que se canse pronto. Ese cansancio es fácil de vencer con una práctica regular, si aumenta paulatinamente el tiempo que pasa en las posturas conforme aumenta su capacidad. Al comienzo, descanse un poco entre las posturas, pero no tanto como para que el cuerpo se enfríe y pierda energía. A medida que progrese, comprobará que ya no necesita descansar entre una postura y otra.
Termine cada sesión con un período de descanso consciente. Descanse tranquilamente, y ayúdese con la mente para alcanzar un efecto pleno. Mientras está tendido de espaldas, relaje conscientemente todo el cuerpo, y deje que todo su peso descanse por completo en el suelo. Libere todas las rigideces y tensiones, y permita que el cuerpo se afloje. Efectúe unas cuantas respiraciones profundas y después deje que el ritmo se haga más lento y se aquiete. Si durante unos diez a quince minutos relaja todas las tensiones, experimentará un gran bienestar.

La extensión de la columna

El yoga considera que la columna es una continuación del cerebro. La mayor parte de los nervios del cuerpo pasan a través de la columna, y están protegidos por ella. Los yoguis miden el envejecimiento por el estado de la columna. Conforme uno envejece, la columna se hace progresivamente más rígida, lo cual afecta tanto al cuerpo como a la mente. Una columna flexible resulta esencial para el mantenimiento de la vitalidad, la salud y la juventud. La gravedad atrae constantemente el cuerpo hacia abajo, de modo que los músculos que sostienen las vértebras deben trabajar mucho para mantener la columna erguida. Las posturas yóguicas estiran y extienden la columna vertebral, ensanchando el espacio que hay entre las vértebras. Asegúrese de mantener la espalda extendida cada vez que efectúe una torsión o que se incline hacia adelante o hacia atrás. No permita que la espalda se acorte o se hunda en ninguna postura.