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Yoga

Hasta ahora hemos viajado: a) de citta-vritti-nirodha a sthiti; b) de sthiti a vairagya, y c) del poder vasikara de vairagya a Samapatti —el estado reflexivo. Los Sutras 42 a 45 nos hablan de que este estado Samapatti de la mente florece en cuatro géneros de Samadhi, todos los cuales caen bajo la categoría de sabiya Samadhi (Sutra 46).

Yoga bikram

Este apasionado interés ordenado existencialmente en vastu (taduparaga) es el que forma el tema del Yoga Darsana. Y los Sutras nos dicen que una investigación de la naturaleza y la significación de este interés apasionado en vastu ha de permanecer en un nivel en el que no tenga cabida la identificación con nada, mental o no-mental, porque tal identificación equivale a una abdicación a la investigación libre y objetiva.

Yoga

Es necesario apreciar la distinción entre los caminos primarios y los secundarios. La pregunta básica que surge en relación con el modo yóguico de vida y el modo no-yóguico es: ¿cuál es la naturaleza y la significación de la relación del hombre con el mundo en el que halla su ser? ¿Qué es lo que relaciona al hombre con el mundo exterior, que ordinariamente no tiene sentido para él, o que sigue siendo ante sus ojos un signo perpetuo de interrogación? El hombre puede utilizar el mundo objetivo para sus fines; puede descubrir herramientas para una explotación mejor y más eficaz del mundo externo para sus propios fines egocéntricos; y puede albergar un sentimiento de esperanza o certidumbre de que el descubrimiento de herramientas más efectivas es el único camino expedito al hombre para que establezca su dominio sobre el orden entero del mundo de la naturaleza.

Yoga bikram

El compuesto eka-tatva-abhyasa significa abhyasa como el único principio soberano y omniinclusivo de la vida. Tat-tva significa “eso”. El “eso” de todo es lo que impregna realmente todo el mundo, incluido nuestro organismo psicosomático. “Eso” no es mío ni suyo. Nadie puede reclamar a “eso” como de su propiedad exclusiva. En consecuencia, un estado de vacío, exento de vrittis (abhyasa), por un lado, y de “eso”, por el otro, es precondición del ser en un estado llamado Yoga —un estado de armonía con la existencia en su totalidad. Esto es lo que se significa con eka-tat tvabhyasa.

Yoga

El Sutra 31 habla de las perturbaciones colaterales que acompañan generalmente a los nueve impedimentos enumerados en el último Sutra. Estos se denominan: dolor o aflicción (dukkha), irritación causada por la insatisfacción de algún deseo (daurma-nasya), temblor del cuerpo (angamejavatva), y entrada y salida innatural o molesta del aliento. La cuestión que ha de notarse respecto a estas cuatro perturbaciones colaterales es que, en el instante en que se opta por el camino del Yoga, estamos expuestos a todo género de trastornos causados por la resistencia que una mente condicionada por vrittisurupya debe ofrecer necesariamente a vritti-nirodha en el que ve su muerte. Todo el complejo de la organización psicosomática es sacudido violentamente en sus mismos cimientos por el acto negativo de la no-elección y de vivir con el estado de no-identificación con los vrittis. Es un comienzo de transformación mutacional en el reino íntegro de la consciencia condicionada. Consiguientemente, quien optó por el Yoga deberá necesariamente estar preparado para todo género de tormentas y mal tiempo ocasionados por la acción de batallas sin tregua de la consciencia condicionada que ofrece resistencia. El cuerpo y la psiquis, una vez que se los sacó de la ciudadela de la seguridad, la comodidad y la protección, deberán hacer todo a su alcance para disuadirnos de que sigamos por el sendero del Yoga. Los Sutras 30 y 31 describen qué formas asume esta resistencia en el cuerpo y la mente nuestros.

Yoga meditacion

Cuando se vence a los impedimentos de alasya, avirati y bhran-tidarsan (5, 6 y 7), se enfrenta otro impedimento, llamado alabdha-bhumi-katva, o sea, una sensación de fracaso al creer que hasta allí no se pudo tocar siquiera la base firme del Yoga. Este impedimento, el octavo, es resultado de una sensación de fracaso a pesar del enérgico interés que se tomó en el Yoga y el esfuerzo que se hizo hasta allí en esa dirección. Pero esta sensación de fracaso no puede durar mucho porque se ve que ahora no se retrocede hacia el viejo horror de vrittisarupya (la consciencia condicionada y la aflicción que inevitablemente le sigue). El ver esto con claridad liquida automáticamente la sensación de fracaso; y entonces se tiende a hacer las paces con “lo que es”, sea lo que fuere. Esto lleva de repente a un contacto real con la base del Yoga. Y entonces estamos naturalmente regocijados. Pero ésta es una desequilibrada sensación de realización —un vritti que niega el propio contacto con la base del Yoga, aunque lo tuviéramos realmente. Esto nos deja en el impedimento noveno y último, llamado “anavastbitatva”, no-establecimiento de uno mismo sobre la base firme del ser, o sea, el Yoga, a pesar de haberla tocado realmente por un tiempo.  Aquí se ve nuevamente el error de ser impaciente —la treta más potentemente seductora de la temporalidad. La temporalidad o la identificación con las interminables secuencias de pasado-presente-futuro, es el último y el más poderoso impedimento para establecerse en el Yoga-bhumika. A esta altura, se ha de ver que ésta es la secuencia temporal del tiempo —que está en la raíz misma de todos los otros géneros de condicionamientos. Es el tiempo o la temporalidad que yace en el fondo de las interminables secuencias de esperanza-desesperación-esperanza-desesperación. Es la identificación con esta estratagema de factura mental que es muy difícil evitar. Este impedimento sólo podría ser vencido si se mira bien la impaciencia a la que se sucumbe repetidamente. ¿Qué es la impaciencia? ¿No es un deseo de lograr, alcanzar, cumplir, triunfar rápidamente en nuestra meta? Pero, ¿el Yoga es una meta capaz de ser alcanzada por cualquier esfuerzo egocéntrico? ¿No se ha visto que el primer paso hacia el Yoga es optar libremente por no-elegir, dondequiera que conduzca? ¿Y, habiendo dado este paso, dónde está la meta, es una utopía nacida de éste o de aquel vritti? ¿Y qué relevancia tiene la impaciencia para esta aventura completamente nueva —un viaje por las aguas de la Gran Incógnita?

Yoga

EL CAMINO HACIA LA CONSCIENCIA DE DIOS

Sutras 23 a 29
23.   Ishvarapranidhánátvá O [alternativamente] a través de la reverencial consciencia de Dios.
24.   Klesakarmavipákásayaiáparamrishtah purushaviseshah Ishvarah
Uno, permaneciendo intacto por la tensión, la acción nacida de la tensión, el fruto nacido de la acción y la acumulación nacida del fruto —que todos juntos forman la psiquis condicionada— se convierte en Purusa en un sentido especial. Esto especial en el hombre es Dios.
25.   Tatra niratisayam sárvajña bíjam Allí [en Dios] habita la semilla de la omnisciencia.
26.   Sa eshah púrveshámapi guruh kalenánavacchedát Él sólo es el Gurú de todos los gurús pasados, porque está desligado del tiempo.
27. Tasya vácakah pranavah Él es significado por pranava, o sea OM.
28.   Tajjapastadartha-bhávaham Al conocimiento constante de lo que significa OM se lo llama japa [musitado lento, interior y atento del OM].
29.   Tatah pratyakcetanádhigamo-pyantaráyábhávasca De ese modo se produce una comprensión interior y la negación de todos los impedimentos [hacia la consciencia de Dios y el Samadhi].

Ashtanga yoga

Todo movimiento de la mente, o el surgimiento de cualquier onda en las tranquilas aguas de la mente, es vritti. Vritti es la mente en interacción. Vritti es la fuente de toda experiencia y todo conocimiento. De hecho, vritti, conocimiento y experiencia son sólo sombras de una misma cosa. Inicialmente, en algún punto del tiempo desconocido para el hombre, la mente nació como producto del movimiento evolutivo de la naturaleza. Esta natural sustancia mental es común a todas las especies sensibles que difieren todas una de otra. Pero los miembros de cada especie (jati) tienen una mente común. Sus respuestas a la interacción con la naturaleza son de tipo uniforme. En una etapa posterior de la evolución el hombre apareció en escena. Reveló una tendencia natural a utilizar a la naturaleza para sus propios fines, como un granjero utiliza el agua que corre de un río natural cavando un canal desde el lecho de ese río para irrigar sus campos (IV-3). Este fue el comienzo del emerger de una mente individualizada en contraste con el instinto rebañego de otras especies sensibles. En el Homo sapiens, la sustancia mental natural común a todos los hombres empezó a dividirse en mentes individuales, de acuerdo con la tendencia electiva que funciona en cada
individuo. Estas mentes individualizadas, de factura humana, fueron, y aún continúan siendo, los productos del sentido del “yo soy”, común a todos los individuos (IV-2 a 5).
Esta descripción de cómo nacieron mentes individuales diferentes se basa evidentemente en la visión (darsana) de los Yogis que vieron la necesidad de optar libremente por la negación de la electividad, y de ese modo llegaron a tener una mente cualitativamente diferente de todas las otras mentes individuales. Esta nueva mente, que emerge en los Yogis, se denomina como dhya-naja citta, mente nacida de la meditación. Se vio que esta nueva mente estaba exenta de los tres géneros de actividades —brillante, oscura y mixta— común a todos los hombres que no optaron por la disciplina del Yoga

Enzeñanza Yoga

Pero no es fácil obtener una atención sostenida. Y sin ella no se puede seguir la enseñanza del Yoga. En consecuencia, se exige algo más. Este “algo” lo sugiere la primera palabra misma: Atha. Atha significa el comienzo. La tradición añade otro significado a este vocablo. Dicen que la palabra atha se emplea al comienzo de todo trabajo para invocar los buenos auspicios. Pero no les estamos hablando a los tradicionalistas. Le hablamos al “hombre” como ser humano, sin considerar sus antecedentes. Esto es exactamente lo que hacen los Yoga Sutras.
Traducido literalmente, atha significa: “y ahora”, o “aquí ahora”. “Ahora” o “y ahora” o “aquí ahora”, presupone algo que fue antes de este momento “ahora”. Lo que fue antes, hasta este momento “ahora”, debe terminar para aprender lo “nuevo” que ahora se enfrenta. Esto “nuevo” es el Yoga. Exige una ruptura total con el pasado, que sería evidente al seguir los Sutras. Es como si ya se hubieran atravesado las diversas disciplinas —sociales, científicas, morales, filosóficas, religiosas— y, al final de todo eso, nos encontramos en un estado de desilusión total. Así, uno llega a estar en un estado de nesciencia. Esto es lo que implica la palabra atha. Sólo cuando nos hallamos en tal estado de nesciencia, en el que el pasado se volvió sin sentido y el futuro plantea un signo de interrogación eterno, posiblemente podamos mantener un estado alerta de atención, necesario para aprender lo nuevo, o sea, el Yoga. Y éste es el segundo requisito de la disciplina del Yoga, indicado por la palabra atha.

El movimiento de la energía

El yoga reconoce la existencia de un cuerpo energético que anima y activa el cuerpo físico. El cuerpo energético se carga y se vitaliza mediante la práctica de las posturas yóguicas, y por eso es importante aprender a mantenerlas en forma dinámica. No permita que se oscurezca la conciencia del movimiento y de la postura; mantenga el fluir de la energía para que el cuerpo esté vivo y radiante. Aun cuando el cuerpo físico no pueda alcanzar por completo una postura, usted podrá percibir la posición y la acción correctas si mueve adecuadamente su energía corporal. Por ejemplo, cuando las instrucciones le indiquen que debe extender o hacer torsión de la columna y no pueda llevar el movimiento hasta el final, sienta cómo su cuerpo energético se extiende o realiza la torsión que completa la postura. Al fin, el cuerpo físico lo seguirá.