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Hatha

La disciplina del Yoga nos pone frente a frente con esta situación existencial. Al comienzo mismo, llamó nuestra atención sobre los movimientos ideacionales electivos de nuestra mente, y nos ayudó a ver la verdad de que mientras permanezcamos identificados con los vrittis no podrá haber percepción de “lo que es”. La percepción de esta verdad nos aporta una intensa consciencia de la importancia suma de vritti-nirodha para la percepción de “lo que es”, o sea, la naturaleza de nuestra existencia en este mundo. Y cuando tratamos de permanecer en el estado de vritti-nirodha, nos encontramos con una cantidad de impedimentos que nos impiden persistir en el estado en el que permanece la mente vacía de vrittis. Los Yoga Sutras nos ponen, pues, cara a cara con la naturaleza de estos impedimentos y nos muestran la necesidad de la acción que nos permita habitar en el estado del Yoga. Esto se llama Kriya Yoga. Esta acción yóguica revela el hecho de que es la acción de las tensiones (klesa) interiores la que genera impedimentos a que habitemos en el estado del Yoga. Los Sutras exponen luego la naturaleza de estas tensiones y nos muestran cómo condicionan la psiquis humana. Y también nos muestran el camino del pratiprasava que elimina todas las tensiones. A través de pratiprasava, llegamos a una etapa en la que nuestra mente está libre de tensiones y nuestra percepción es iluminada por el emerger de la inteligencia (viveka) existencial. ¿Qué vemos ahora? Vemos claramente la naturaleza existencial de lo “visto” y de “quien ve”.

Bikram yoga

Así descubrimos que mientras el Yoga es citta-vrltti-nirodha, el Kriya Yoga es tapas-svadhyaya-isvarapranidhana. Tapas se relaciona con la purificación de citta; svadhyaya se relaciona con la purificación de los vrittis; e isvarapranidhana se relaciona con nirodha. El Kriya Yoga es, pues, un proceso o una acción que se asocia integralmente con lo que significa el Yoga. Es acción nacida del Yoga. De allí la frase Kriya Yoga.

Yoga bikram

La disciplina del Yoga nos dice que este núcleo central de nuestra psiquis no es nada más que un durísimo complejo de vrltti-sarupya. Hasta (y a menos) que se rompa este núcleo central a través de vritti-nlrodha (no elegir y permanecer en un estado firme) no podrá haber percepción de la verdad o la realidad, en la medida en que se relaciona vitalmente con nuestra identidad. La identificación es la identidad que se vende muy barato. Por tanto, quien opta por la disciplina del Yoga se lanza a un viaje que le hace caer en el Samadhi. El Samadhi es un estado en el que todos los atributos emocionales y conceptuales que están anexos a la identidad, como plumas prestadas, caen y desaparecen en la nada. Llegamos a parecemos a una entidad que no tiene forma propia, y que, sin embargo, es una entidad llena de la energía que es la vida. Ahora es “la Vida misma” que se hace cargo de nuestra identidad, en el sentido de que entre la identidad y la Vida no queda ahora ni espacio, ni tiempo, ni causalidad.

Ashtanga yoga

La cuestión es: ¿qué significa la palabra bija o semilla? El Yoga habla de dos semillas que crecen en el suelo de la mente: i) la semilla contenida en vritti-sarupya (las identificaciones), que crece en un bosque salvaje y anárquico de tensiones, conflictos, caos y aflicción interminable; ii) la semilla contenida en vrlttl-nirodha (el estado firme), que crece y florece en un Samadhi basado en la semilla —un estado del ser vacío de todo movimiento de la mente en cualquier dirección. Este es un estado preñado de la energía íntegra del ser del hombre, que, antes de que se opte por no efectuar elecciones, se disipó y derrochó en tensiones, terminando repetida e inevitablemente en aflicción sin fin.

Yoga

Hasta ahora hemos viajado: a) de citta-vritti-nirodha a sthiti; b) de sthiti a vairagya, y c) del poder vasikara de vairagya a Samapatti —el estado reflexivo. Los Sutras 42 a 45 nos hablan de que este estado Samapatti de la mente florece en cuatro géneros de Samadhi, todos los cuales caen bajo la categoría de sabiya Samadhi (Sutra 46).

Yoga bikram

Este apasionado interés ordenado existencialmente en vastu (taduparaga) es el que forma el tema del Yoga Darsana. Y los Sutras nos dicen que una investigación de la naturaleza y la significación de este interés apasionado en vastu ha de permanecer en un nivel en el que no tenga cabida la identificación con nada, mental o no-mental, porque tal identificación equivale a una abdicación a la investigación libre y objetiva.

Yoga

Es necesario apreciar la distinción entre los caminos primarios y los secundarios. La pregunta básica que surge en relación con el modo yóguico de vida y el modo no-yóguico es: ¿cuál es la naturaleza y la significación de la relación del hombre con el mundo en el que halla su ser? ¿Qué es lo que relaciona al hombre con el mundo exterior, que ordinariamente no tiene sentido para él, o que sigue siendo ante sus ojos un signo perpetuo de interrogación? El hombre puede utilizar el mundo objetivo para sus fines; puede descubrir herramientas para una explotación mejor y más eficaz del mundo externo para sus propios fines egocéntricos; y puede albergar un sentimiento de esperanza o certidumbre de que el descubrimiento de herramientas más efectivas es el único camino expedito al hombre para que establezca su dominio sobre el orden entero del mundo de la naturaleza.

Yoga bikram

El compuesto eka-tatva-abhyasa significa abhyasa como el único principio soberano y omniinclusivo de la vida. Tat-tva significa “eso”. El “eso” de todo es lo que impregna realmente todo el mundo, incluido nuestro organismo psicosomático. “Eso” no es mío ni suyo. Nadie puede reclamar a “eso” como de su propiedad exclusiva. En consecuencia, un estado de vacío, exento de vrittis (abhyasa), por un lado, y de “eso”, por el otro, es precondición del ser en un estado llamado Yoga —un estado de armonía con la existencia en su totalidad. Esto es lo que se significa con eka-tat tvabhyasa.

Yoga

El Sutra 31 habla de las perturbaciones colaterales que acompañan generalmente a los nueve impedimentos enumerados en el último Sutra. Estos se denominan: dolor o aflicción (dukkha), irritación causada por la insatisfacción de algún deseo (daurma-nasya), temblor del cuerpo (angamejavatva), y entrada y salida innatural o molesta del aliento. La cuestión que ha de notarse respecto a estas cuatro perturbaciones colaterales es que, en el instante en que se opta por el camino del Yoga, estamos expuestos a todo género de trastornos causados por la resistencia que una mente condicionada por vrittisurupya debe ofrecer necesariamente a vritti-nirodha en el que ve su muerte. Todo el complejo de la organización psicosomática es sacudido violentamente en sus mismos cimientos por el acto negativo de la no-elección y de vivir con el estado de no-identificación con los vrittis. Es un comienzo de transformación mutacional en el reino íntegro de la consciencia condicionada. Consiguientemente, quien optó por el Yoga deberá necesariamente estar preparado para todo género de tormentas y mal tiempo ocasionados por la acción de batallas sin tregua de la consciencia condicionada que ofrece resistencia. El cuerpo y la psiquis, una vez que se los sacó de la ciudadela de la seguridad, la comodidad y la protección, deberán hacer todo a su alcance para disuadirnos de que sigamos por el sendero del Yoga. Los Sutras 30 y 31 describen qué formas asume esta resistencia en el cuerpo y la mente nuestros.

Yoga meditacion

Cuando se vence a los impedimentos de alasya, avirati y bhran-tidarsan (5, 6 y 7), se enfrenta otro impedimento, llamado alabdha-bhumi-katva, o sea, una sensación de fracaso al creer que hasta allí no se pudo tocar siquiera la base firme del Yoga. Este impedimento, el octavo, es resultado de una sensación de fracaso a pesar del enérgico interés que se tomó en el Yoga y el esfuerzo que se hizo hasta allí en esa dirección. Pero esta sensación de fracaso no puede durar mucho porque se ve que ahora no se retrocede hacia el viejo horror de vrittisarupya (la consciencia condicionada y la aflicción que inevitablemente le sigue). El ver esto con claridad liquida automáticamente la sensación de fracaso; y entonces se tiende a hacer las paces con “lo que es”, sea lo que fuere. Esto lleva de repente a un contacto real con la base del Yoga. Y entonces estamos naturalmente regocijados. Pero ésta es una desequilibrada sensación de realización —un vritti que niega el propio contacto con la base del Yoga, aunque lo tuviéramos realmente. Esto nos deja en el impedimento noveno y último, llamado “anavastbitatva”, no-establecimiento de uno mismo sobre la base firme del ser, o sea, el Yoga, a pesar de haberla tocado realmente por un tiempo.  Aquí se ve nuevamente el error de ser impaciente —la treta más potentemente seductora de la temporalidad. La temporalidad o la identificación con las interminables secuencias de pasado-presente-futuro, es el último y el más poderoso impedimento para establecerse en el Yoga-bhumika. A esta altura, se ha de ver que ésta es la secuencia temporal del tiempo —que está en la raíz misma de todos los otros géneros de condicionamientos. Es el tiempo o la temporalidad que yace en el fondo de las interminables secuencias de esperanza-desesperación-esperanza-desesperación. Es la identificación con esta estratagema de factura mental que es muy difícil evitar. Este impedimento sólo podría ser vencido si se mira bien la impaciencia a la que se sucumbe repetidamente. ¿Qué es la impaciencia? ¿No es un deseo de lograr, alcanzar, cumplir, triunfar rápidamente en nuestra meta? Pero, ¿el Yoga es una meta capaz de ser alcanzada por cualquier esfuerzo egocéntrico? ¿No se ha visto que el primer paso hacia el Yoga es optar libremente por no-elegir, dondequiera que conduzca? ¿Y, habiendo dado este paso, dónde está la meta, es una utopía nacida de éste o de aquel vritti? ¿Y qué relevancia tiene la impaciencia para esta aventura completamente nueva —un viaje por las aguas de la Gran Incógnita?