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Prenatal yoga

Es pertinente notar aquí que, tal como tapas purifica a citta (la mente), svadhyaya purifica a los vrittis (los movimientos de la mente), y nos libera de su esclavitud.
El tercero y último elemento del Kriya Yoga es isvarapranidhana (la consciencia de Dios). Hemos visto lo que esta palabra significa e implica en nuestros comentarios sobre los Sutras 23 a 29 de la Parte I. La cuestión que merece especial atención a este respecto es que isvarapranldhana se asocia vitalmente con nlrodha, un estado vacío de vrittis. La palabra “Dios”, como se la define en la Parte 1-24, señala necesariamente un estado del ser “no tocado por las tensiones, por la actividad nacida de la tensión, por el fruto nacido de la actividad, y por las impregnaciones nacidas del fruto en la psiquis”. Todo esto es posible solamente en un estado vacío de vrittis, que es nlrodha. La presencia de Dios sólo podrá sentirse en un estado vacío de actividades egocéntricas de la mente y del cuerpo. Este es el estado llamado abhyasa y nace de nlrodha. Dios habita en ese “Gran Vacío” exento de vrittis. Su presencia sólo puede sentirse en el Vacío y en ninguna otra parte. Esto lo indica incluso el significado radical de la palabra pranidhana. Esta es un compuesto del prefijo pra con nidhana. Nidhana significa “un lugar donde se pone algo” y pra significa “con intensidad”.  Así, Isvara-pra-nidha-na significa “el espacio un vacío, lleno de la intensidad del Ser, donde Dios habita”.

Kundalini yoga

Sutras 1 y 2
1. Tapah svádhyáyeshvarapranidhánáni kríyá yogah
La austeridad, el estudio de sí y la consciencia de Dios, constituyen juntos el Yoga en acción.
2. Samádhi-bhávanárthah, Kiesa-tanúkaranárthasca Promueve la meditación que florece en Samadhi y minimiza
las tensiones.

Yoga y meditacion

El camino de la consciencia de Dios, que estos Sutras exponen, atraviesa todos los conceptos acerca de Dios prevalecientes en Oriente u Occidente. El enfoque conceptual es básicamente ideacional, en contraposición al existencial o real. El tema del Yoga no son conceptos en pugna, ideas, ideologías y sistematizadas pautas de pensamiento o teorías teocráticas o seculares, sino el hombre. Por tanto, existencialmente, Dios no puede ser nada sobre y por encima del hombre, o distinto al hombre. Él tiene que ser “algo” dentro del ser mismo del hombre, de lo que, debido a las densas capas de condicionamiento acumulado desde tiempo inmemorial, el hombre permanece inconsciente. Estos Sutras tienden primordialmente a permitirle al hombre ser vital e intensamente consciente de ese “algo” de calidad especialísima que vibra dentro de él, que se denomina vagamente “Dios”.

Ashtanga yoga

Hay una cantidad de palabras que ejercen tan enorme influencia sobre las mentes de los hombres que apenas se les puede hacer ver el hecho de que el conocimiento generado por la palabra está vacío de toda sustancia o realidad. Como ahora veremos, todos los vrittis generados por la palabra han de echarse a un lado, por completo, si hemos de poder ver la verdad o la realidad de algo.

Enzeñanza Yoga

Pero no es fácil obtener una atención sostenida. Y sin ella no se puede seguir la enseñanza del Yoga. En consecuencia, se exige algo más. Este “algo” lo sugiere la primera palabra misma: Atha. Atha significa el comienzo. La tradición añade otro significado a este vocablo. Dicen que la palabra atha se emplea al comienzo de todo trabajo para invocar los buenos auspicios. Pero no les estamos hablando a los tradicionalistas. Le hablamos al “hombre” como ser humano, sin considerar sus antecedentes. Esto es exactamente lo que hacen los Yoga Sutras.
Traducido literalmente, atha significa: “y ahora”, o “aquí ahora”. “Ahora” o “y ahora” o “aquí ahora”, presupone algo que fue antes de este momento “ahora”. Lo que fue antes, hasta este momento “ahora”, debe terminar para aprender lo “nuevo” que ahora se enfrenta. Esto “nuevo” es el Yoga. Exige una ruptura total con el pasado, que sería evidente al seguir los Sutras. Es como si ya se hubieran atravesado las diversas disciplinas —sociales, científicas, morales, filosóficas, religiosas— y, al final de todo eso, nos encontramos en un estado de desilusión total. Así, uno llega a estar en un estado de nesciencia. Esto es lo que implica la palabra atha. Sólo cuando nos hallamos en tal estado de nesciencia, en el que el pasado se volvió sin sentido y el futuro plantea un signo de interrogación eterno, posiblemente podamos mantener un estado alerta de atención, necesario para aprender lo nuevo, o sea, el Yoga. Y éste es el segundo requisito de la disciplina del Yoga, indicado por la palabra atha.

El movimiento de la energía

El yoga reconoce la existencia de un cuerpo energético que anima y activa el cuerpo físico. El cuerpo energético se carga y se vitaliza mediante la práctica de las posturas yóguicas, y por eso es importante aprender a mantenerlas en forma dinámica. No permita que se oscurezca la conciencia del movimiento y de la postura; mantenga el fluir de la energía para que el cuerpo esté vivo y radiante. Aun cuando el cuerpo físico no pueda alcanzar por completo una postura, usted podrá percibir la posición y la acción correctas si mueve adecuadamente su energía corporal. Por ejemplo, cuando las instrucciones le indiquen que debe extender o hacer torsión de la columna y no pueda llevar el movimiento hasta el final, sienta cómo su cuerpo energético se extiende o realiza la torsión que completa la postura. Al fin, el cuerpo físico lo seguirá.

La extensión de la columna

El yoga considera que la columna es una continuación del cerebro. La mayor parte de los nervios del cuerpo pasan a través de la columna, y están protegidos por ella. Los yoguis miden el envejecimiento por el estado de la columna. Conforme uno envejece, la columna se hace progresivamente más rígida, lo cual afecta tanto al cuerpo como a la mente. Una columna flexible resulta esencial para el mantenimiento de la vitalidad, la salud y la juventud. La gravedad atrae constantemente el cuerpo hacia abajo, de modo que los músculos que sostienen las vértebras deben trabajar mucho para mantener la columna erguida. Las posturas yóguicas estiran y extienden la columna vertebral, ensanchando el espacio que hay entre las vértebras. Asegúrese de mantener la espalda extendida cada vez que efectúe una torsión o que se incline hacia adelante o hacia atrás. No permita que la espalda se acorte o se hunda en ninguna postura.