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Los beneficios del Ashtanga yoga

ASHTANGA: UN YOGA DIFERENTE
El Ashtanga Yoga se destaca por ser el método más dinámico y fluido. Esto se debe a que entre la ejecución de una postu-
ra y otra se realizan varios movimientos denominados Vinyasa.
Cada Vinyasa une un asana con la otra, logrando un ritmo en la práctica. El Ashtanga es un sistema en el cual hay una determinada cantidad de movimientos para entrar y salir de cada posición, cada uno de los cuales está acompañado por una inhalación o exhalación.
Se inhala al abrir o extender el cuerpo y se exhala al cerrar o contraer el mismo. Esto convierte al Ashtanga en un sistema de movimiento respiratorio, en el que se coordina respiración, movimiento y mirada, en un punto fijo (punta de la nariz).
Con respecto a cómo se respira en el Ashtanga Yoga, también hay que aclarar que se inhala y exhala por la nariz, absorbiendo el aire desde la garganta; esto produce una suave fricción del mismo en la glotis junto con un sonido particular, similar al de un ronquido. Lo ideal es igualar el tiempo de inhalación y exhalación, lo cual requiere mucha práctica.
La respiración correcta, junto con la concentración de la mirada en un punto fijo (dristi) y la contracción del perineo (moolabhanda), provocan la estimulación del sistema nervioso central, generando un intenso calor interno y una abundante transpiración. Este efecto hace que las articulaciones se vuelvan más flexibles, lo cual facilita la práctica y evita lesiones. La transpiración limpia el cuerpo de toxinas, y al reabsorberse se incorporan sustancias benéficas generadas durante la práctica, ya que se estimulan las glándulas endocrinas. Gracias a la ayuda que el instructor realiza sobre el cuerpo del alumno, quienes practican Ashtanga logran avances a corto plazo, pudiendo llegar al máximo en cuanto a elongación y fuerza. Estos ajustes en las posturas, junto con el calor interno del cuerpo, es lo que permite que una persona que nunca había practicado antes, pueda incursionar en la práctica de posiciones más avanzadas y desafiantes. “Hasta el hierro se dobla con el calor”, explica Patthabi jois.

Yoga ashtanga

El Sutra 1 de esta Parte III describe el sexto aspecto del astanga-yoga que se llama dharana   Pranayama y prathyahara crean juntos las condiciones necesarias para este estado extraordinario, llamado dharana. Es un estado en el que sthiti y kriya, los dos componentes de las energías triples del mundo objetivo, incluido nuestro organismo psicosomático, se retardan tanto que casi todas las coberturas temporales de la mente se eliminan y ahora domina toda la escena el tercer componente, a saber, pra-kasa. En la radiación de este prakasa, la mente se vacía de todos los objetos y se mantiene dentro de los confines del espacio interior. El nombre ve los objetos solamente cuando sus sentidos están activos. Pero cuando cesan de estarlo y se detiene su tendencia a moverse hacia sus respectivos objetos, como resultado de prathyahara, eí mundo objetivo, por decirlo así, se vacía de todos los objetos sensorios. Y aunque se vean los objetos, cesan de atraer a la mente, que ahora se interesa totalmente por descubrir la realidad que subyace en el mundo objetivo. Hay ahora vacío interior y vacío exterior. Esta mente se mantiene en este vasto espacio (desa), como si hubiera sido creada a fin de tener esta única experiencia del vacío, un vacío exento no sólo de vrittis, sino también de los objetos (drsya) con los que tienden a identificarse —un vacío que está lleno de inmenso significado, como si fuera el vientre mismo de la realidad.

Kundalini yoga

La palabra apavarga es un compuesto de varga con el prefijo apa. Apa significa “lejos de”. La palabra varga deriva de la raíz vrj que significa “elegir”. También tiene otros significados; pero no son propios de aquí. Por tanto, apavarga significa un “movimiento lejos de elegir”. Bhoga es invariablemente un producto de la tendencia a elegir, que da por resultado gustos y disgustos ínsitos. La expresión bhogapavargartha significa, pues, que el mundo objetivo y observable (lo “visto”) existe para ofrecer experiencias (bhoga) al hombre, y a través de bhoga, liberarle de todas las tensiones, confusión, conflicto y caos —un movimiento generado por bhoga. Apavarga significa, pues, un movimiento lejos de bhoga, lejos de la tendencia a elegir, que da por resultado bhoga.

Yoga ashtanga

Soucha o la autopurificación se convierte, pues, en parte integral de astanga-yoga, el camino óctuple. Esta purificación sigue naturalmente a la “visión pura”, que ha de desenredarse del ver a través de los lentes coloreados de las experiencias pasadas. Este desenredo es el núcleo mismo de la purificación. Ocasiona un sentido de sacralidad respecto de todas las formas de vida, incluida nuestra organización psicosomática. Y puesto que el contacto (sanyoga) causado por avidya yace en el fondo de todas las formas de impureza y corrupción, en todos los niveles de nuestro ser y nuestro vivir, nuestro desenredo del contacto, incluido el contacto con nuestra consciencia basada en el cuerpo, se convierte en el prerrequisito necesario para la purificación. La violación y explotación de nuestro cuerpo y nuestra mente con fines egocéntricos deberá, por tanto, terminar para que exista la purificación.

Kundalini yoga

No son ideas o ideales que haya que seguir desfallecidamente. Son hechos duros, arraigados escollos que deben verse y entenderse. Es esta precisión de la comprensión afilada como una navaja la que de por sí hará, de estos yamas, partes integrales de nuestro ser y nuestro vivir. Entonces, no será necesario un esfuerzo egocéntrico para tenerlas constantemente presentes. Serán tan naturales y sin esfuerzo como nuestra respiración para la que no se reclama esfuerzo ni práctica egocéntrica. La percepción misma del horror autoperpetuante que los opuestos de los yamas introducen en la vida humana, como se expresa en el Sutra 34, nos volvería naturalmente alertas, atentos y vigilantes acerca de involucrarnos en ellos. Y si, a pesar de nuestra vigilancia, aparecen en nuestra mente algunos de estos opuestos, el modo de combatirlos es descripto en el Sutra 33. Este es un modo de meditación que es autoiluminador y que dispersa todas las sombras arrojadas por cualquier género de pensamiento confuso nacido de los vrittis impulsados por el pasado, pertenecientes a la cons-ciencia condicionada.

Hatha yoga

Las discusiones fatigosas [vitakarkas] toman cinco formas, a saber: violencia, falsedad, robo, no-austeridad del saber, y acumulación [los opuestos de los cinco yamas]. Estos son producidos por nuestras propias acciones, o por las acciones de los otros que fueron provocadas por nosotros, o por nuestra aprobación de aquellas acciones. Estas son motivadas por codicia, ira e insensibilidad en el nivel bajo, medio o alto. Y dan por resultado una interminable progenie de aflicción e ignorancia. El conocimiento de todo este proceso se llama prati-paksabhavanam [meditación para contrarrestar el envolverse en una discusión].
35. Ahimsápratishtháyám tatsannidhou valratgyágah Cuando uno se establece firmemente en la no-violencia, una atmósfera de no-hostilidad prevalece en nuestra vecindad, que induce a los demás a descartar la hostilidad.
36. Satyapratishtháyám Kriyáphalá shrayatvam Cuando uno se establece firmemente en la verdad, opera como base para el disfrute de la acción.
37. Asteyapratishtháyám sarvaral ñopasthánam
Cuando uno se establece firmemente en no-robar, todas las variedades de piedras preciosas se tornan disponibles en nuestra vecindad.
38. Brahmacarya-pratishtháyám vírya lábhah
Cuando uno se establece firmemente en la austeridad del saber, adquiere energía extraordinaria.

The yoga sutras

El Sutra 28 dice que la luz de viveka-khyati se extiende hasta los primeros siete aspectos del óctuple modo yóguico de vivir mencionados en el Sutra 29. Sólo el último aspecto, a saber, el Samadhi, es el que permanece más allá del alcance de viveka-khyati. Esto es así porque el Samadhi es una especie de estallido mutacional para el que viveka-khyati crea las condiciones necesarias. Este estallido trasciende a viveka-khyati. Cuando vivimos la vida diaria a la luz de viveka-khyati, empieza a revelarse el misterio que es la vida. Como un pimpollo que desenvuelve sus pétalos, la vida se desenvuelve un pétalo tras otro, estableciéndonos cada vez más vital y profundamente en el corazón mismo de la vida. Esta procesión es un eterno prodigio cósmico. En este proceso, como lo dice el Sutra 28, con el desenvolvimiento de cada pétalo, nuestro organismo psicosomático arroja sus impurezas. Y, cuando se torna cada vez más puro en su percepción y su acción, viveka-khyati adquiere brillo extraordinario, iluminando casi todo el ámbito de la vida humana y su relación existencial con el mundo objetivo (Sutra 28).

Yoga ashtanga

Según el criterio del Yoga, el hombre deberá optar por el modo yóguico de vivir, o permanecer en avidya-khyati, que inevitablemente le dejará, de modo repetido, en dolor y aflicción interminables, y continuará enredándole en tensiones, confusión, conflicto y caos —todo lo cual se desarrollará en una amenaza para su misma sobrevivencia en este planeta. Por tanto, el hombre deberá adoptar un modo yóguico de vivir o extinguirse como muchas especies se extinguieron en el pasado, como resultado de no lograr adaptarse a la situación existencial siempre cambiante.

Ashtanga

El Sutra 18 describe la naturaleza existencial del mundo observable, de lo “visto”. En realidad, el acto mismo de la percepción (viveka) inteligente, delicadamente sensible a todo dentro y fuera, revela la naturaleza del mundo objetivo. Vemos que nuestro organismo psicosomático es parte integral del mundo objetivo. Es como si el mundo objetivo entero estuviera comprimido en nuestro cuerpo, y manifestara su naturaleza a través de las funciones que siguen allí, un momento tras otro. Tomamos cons-ciencia del hecho de que “lo que está aquí existe por doquier; y lo que no está aquí no existe en ninguna parte”. En este estado, vemos nuestro cuerpo en un estado de descanso y su actividad es insignificante. Identificamos este estado como energía inactiva o inercia (sthiti). Entonces observamos una variedad de actividades en nuestro cuerpo y nuestra mente que son como si estuvieran cargados con energía que está libre de inercia. Identificamos esta “energía en acción” como kriya. Y, a través de la percepción de kriya, tomamos consciencia del hecho de que la energía que nos ayudó a identificar la inercia y la acción es de naturaleza ilumi-nacional (prakasa). Todo esto es posible debido a la “consciencia inelectiva”.

Yoga asanas

Teniendo en cuenta todos estos sutiles matices de significados, avidya se define como “conocimiento o visión (khyatl) en que uno supone que es permanente lo que, de hecho, es efímero” (Sutra 5). En este Sutra, se dice que avidya es Khyati. Esta palabra deriva de la raíz khya, que significa “decir, declarar, comunicar”. Uno puede “decir, declarar, comunicar” lo que es fáctico o lo que ideacionalmente se supone que es, pero que de hecho no lo es. Esto último es avidya-khyati. Este khyati es un asunto de denominación, verbalización, declaración en palabras, con el fin de comunicar algo. Nada tiene que ver con lo que realmente existe, dentro o fuera. Es un asunto de ideación, imaginación y articulación en palabras. Es una declaración. Todo lo que existe se declara a los demás, por el hecho mismo de su existencia. Un tigre o una víbora declaran, por su existencia misma, que podemos pasar cerca de ellos solamente bajo nuestro riesgo. El hombre, siendo un “animal con lenguaje”, declara lo que él es a través de palabras. Pero las palabras no son cosas. Indican cosas que pueden existir o no. Pero el hombre naturalmente se vuelve cautivo de palabras que él tiende a igualar con el conocimiento o la realidad. Y esto es avidya-khyati, o el conocimiento ilusorio sobre el que, por lo general, se basa toda la visión del mundo. Su conocimiento o su visión, o su visión del mundo queda, pues, trastornado. Supone que es permanente lo que de hecho es efímero, que es puro lo que de hecho es impuro, y que es placentero lo que de hecho es doloroso. ¿Hay goce que no se convierta en dolor, desilusión, frustración? Pero, llevado por las olas de los goces momentáneos, en cabal inconsciencia de los hechos de la situación existencial, el hombre tiende a establecerse en avidya y, en consecuencia, supone que es permanente lo que de hecho es efímero. De este modo, toda la estructura de la vida humana es motivada por nociones falsas de lo que es permanente y lo que es efímero, de lo que es puro y lo que es impuro, y de lo que es goce y lo que es dolor.