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Kung fu wu shu

Sifu Claudio Di Renzo.
por Sifu Pablo Gabriel Barboza.
El arte marcial chino en la Argentina, cuenta con muchos adeptos. Hoy, los gustos del público se han orientado hacia dos tendencias mayoritarias: el arte marcial chino tradicional, corrientemente denominado kung fu, y la rama deportiva, llamada mundialmente wu shu.
Dentro de wu shu, encontramos muchas escuelas que actualmente se están formando. En kung fu tradicional, la escuela del Sifu Claudio Di Renzo, se encuentra entre las pioneras. En este reportaje, Di Renzo nos cuenta un poco sobre este tema.
Yoga Integral: ¿Qué diferencia hay entre el kung fu tradicional y el wu shu?
Claudio Di Renzo: Fundamentalmente, en que el kung fu es un arte marcial y, por lo tanto, su práctica contempla los aspectos fundamentales de la defensa personal, a la vez que constituye una disciplina formativa. El wushu, está dentro de los deportes y se limita a los beneficios que dan estos.
En cuanto a su enseñanza, ¿encuentra alguna diferencia importante para remarcar?
Sí. La diferencia fundamental está en la transmisión. Por ejemplo, al ser el wu shu un deporte, usted lo aprende con un entrenador, que a su vez se capacita en cursos que se dan en las diferentes federaciones. En el kung fu tradicional, el que enseña debe, inexorablemente, pertenecer a una escuela o estilo tradicional. Debe haber aprendido con un maestro, con quien mantiene su vínculo hasta el presente, y no se considera válido aprender por medio de cursos cortos o videos y libros. En el kung fu tradicional, lo principal, es la fuente del conocimiento proveniente de la relación maestro-discípulo, llamada Si-To.
¿Cómo fue su aprendizaje en kung fu?
Difícil, como para todo argentino con deseos de aprender este arte, ya que comencé en 1974, y en esa época, no había profesores realmente capacitados. Había unas personas que, provenientes de otras artes (de donde no sobresalieron), aprovecharon la “onda kung fu” para enseñar en nombre de este.
Mi primer profesor fue Aquilino Martínez, director déla Escuela de Artes marciales chinas. Pese a que sus conocimientos del arte eran muy rudimentarios, la base adquirida en 7 años bajo su tutela, fue un pilar fundamental para mi conocimiento del kung fu. Con él, aprendí las bases del Shaolín norteño. Paralelamente, en el año 1976, comencé a entrenar el tai chi chuan con Fernando Chedel, alumno del fallecido maestro Tsun Kuen Ma.
Estuve en esa escuela durante dos años. En el mismo año, aprendí algunas cosas de Pai Ho Chuen, con Wang Ming Ying y alumnos de este. En 1980 viajo a Miami, donde tengo la suerte de ser aceptado como discípulo personal por el gran maestro Jerry Lee (Lee Kuo Peng). Puedo decir que ese fue mi “Hoi Kueng” (iniciación) en el verdadero camino del kung fu. En el mismo año, mi hermano Horacio, viaja a Nueva York y se hace discípulo del legendario Frankl De María, quien le enseña tan tui, lim po, gung lek kune y otras formas, con lo cual Horacio introduce el estilo Shaolín original en la Argentina, hasta ese momento inexistente o esporádicamente enseñado. Yo traje el sistema hung gar, y también algunas cosas de bak siu lam y armas chinas. Por primera vez, la Argentina contaba con kung fu tradicional, enseñado por exponentes dependientes de maestros reconocidos. Esto es historia y es así como lo cuento.