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Detectando y tratando la anorexia

Detectando y tratando la anorexia

Rasgos de personalidad:
En la última década muchos autores han investigado la presencia de rasgos que sean característicos. Se eligieron adolescentes a fin de minimizar rasgos que pudieran surgir como complicación de una enfermedad crónica en la cual hay un importante deterioro psicológico social. Se encontró que estos pacientes tenían más ansiedad neurótica, conformidad social, control de la emocionalidad y evitación de estímulos que otros dos grupos psiquiátricos considerados como control. Concluye que una estructura de carácter rígida, obsesiva con rasgos de excesiva conformidad, conducta regimentada e inhibición de la emotividad son típicos del paciente anoréxico joven.
Los rasgos de personalidad tales como inseguridad social, excesiva dependencia y complacencia, poca espontaneidad y falta de autonomía son predisponente para la anorexia nerviosa, en tanto que introversión, depresión y proclividad a obsesionar son factores complicantes, vinculados a la desnutrición y a la condición de paciente.

La entrevista diagnóstica:
Los pacientes con anorexia generalmente son traídos a la consulta. Difícilmente concurren complacidos dado que carecen de conciencia de enfermedad. Estas es una de las razones por las cuales es imprescindible al inicio contar con la familia para la prosecución del tratamiento. Cuando llevan considerable tiempo de evolución, dos o más años, es probable que tengan y expresen su deseo de curarse a causa del agobio que les produce la transformación que ha ocurrido en su vida aún cuando insistan en que no se sienten patológicamente delgadas, pero se dan cuenta que esta preocupación les ha inundado la existencia.
Un objetivo fundamental de la entrevista diagnóstica es establecer si el paciente tiene un temor malsano a engordar a raíz del miedo a perder el control de la ingesta. Algunas preguntas útiles que orientan en este sentido son: te opondrías a comer si la comida no tuviera calorías? Te preocupa no poder parar de comer si comenzaras a alimentarte normalmente? Cómo te sentirías si comieras tres veces por día?. El diagnóstico se puede hacer con un cierto margen de confiabilidad si el temor enfermizo a engordar se acompaña de una pérdida de peso significativa y de amenorrea o modificaciones en el interés sexual en el varón. Es responsabilidad del clínico conocer la enfermedad y considerarla como una posibilidad diagnóstica cuando las circunstancias lo sugieren y luego obtener los antecedentes a partir de un acercamiento empático al paciente, en el cual le reconoce la importancia que le atribuye a su empeño en adelgazar y en ejercer el control, al tiempo que destaca los efectos negativos y peligrosos de esta situación.
Este ejemplo nos ilustra acerca de un caso de anorexia nerviosa muy severa, en una prepúber, con la vida restringida en un grado superlativo, que se desarrolla en el contexto de una disfunción familiar, organizada de modo que la hija está involucrada triangularmente en el conflicto parental.

Los indicios de la anorexia

anorexia

A. Negativa a mantener el peso corporal por encima de un peso normal mínimo para edad y talla, o fracaso en obtener la ganancia de peso esperable durante el período de crecimiento.
B. Intenso temor a subir de peso o a engordar, a pesar de estar con déficit de peso.
C. Un trastorno en la manera en que se vivencia el peso, tamaño o forma del cuerpo propio, por ejemplo, la persona manifiesta “sentirse gorda” aún cuando obviamente está por debajo de su peso.
D. En las mujeres, la ausencia de por lo menos tres ciclos menstruales consecutivos, cuando de lo contrario debían haberse presentado (se considera que una mujer tiene amenorrea si sus períodos ocurren sólo por inducción hormonal, por ejemplo, administración de estrógenos).

Signos clínicos
La forma característica de presentación de estas pacientes es con mucha ropa, amplia y superpuesta, lo cual disimula su delgadez. También es frecuente que se peinen de modo tal que el cabello, al caer sobre el rostro, oculte la prominencia de los pómulos. No es infrecuente que hasta el médico se sorprenda al contastar la habilidad para disimular la desnutrición. La piel suele estar seca, áspera y fría, a veces cubierta de bello fino y oscuro más abundante que lo normal. En ocasiones hay además en piernas y las palmas pueden presentar el color amarillento que produce la hipercarotinemia. La bradicardia (disminución de la frecuencia cardíaca) y la hipotensión arterial son casi constantes. Los dientes presentan alteraciones en el esmalte cuando las pacientes son vomitadoras. Otro signo develador de esta costumbre son las lesiones en los nudillos de la mano, causadas por el roce con los dientes al introducir la mano para provocarse el vómito.
Las mediciones constatan el bajo peso, la disminución de la grasa corporal, y en aquellos que debutan con su enfermedad antes de haber completado el desarrollo puberal, es frecuente encontrar baja estatura.
Una arritmia cardíaca puede ser el hallazgo más alarmante que orientará a la búsqueda de trastornos hidroe-lectrolíticos y a las causas que pudieran haberlos provocado.
Un 8% de nuestros pacientes presentó sialorrea (babeo), síntoma de escasa gravedad pero estridente.