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Sutra yoga

Sólo cuando comprendemos que “todo es aflicción” (Sutra 15), es que nace una nueva inteligencia. La consciencia o la percepción de que “todo es aflicción” es viveka o inteligencia existencial. Es existencial porque es esta inteligencia la que le permite al hombre distinguir entre la visión del mundo nacida de las tensiones y la visión del mundo que está libre de tensiones. Esta inteligencia es la que opone un contramovimiento, llamado pratiprasava. Y este movimiento de contracreación, cuando corre directamente a través de todas las tensiones, empezando con abhinivesa y terminando con avidya, es el que descubre ante la vista la naturaleza y la estructura enteras de nuestra psiquis condicionada.

Yoga sutra

Esta percepción pura es la que convierte al hombre en un vlvekln (Sutra 15). Viveka significa inteligencia discernitiva; inteligencia que es siempre capaz de distinguir entre “quien ve” y lo “visto” y que nunca confunde a los dos. Es la luz de esta inteligencia existencial la que ilumina un nuevo sendero, un nuevo movimiento, que conduce a la terminación de las tensiones, cuyo desconocimiento deja repetidamente al hombre en confusión, conflicto, caos y aflicción. Este nuevo movimiento autoluminoso se denomina Pratlprasava en el Sutra 10.

Sutra yoga

Los Sutras 3 a 9 explican la naturaleza de las cinco tensiones mayores. La tensión primera y primaria se llama avidya. Esta palabra significa inconsciencia de “lo que es”. Deriva de la raíz vid que significa “conocer, entender, aprender, averiguar, indagar, descubrir”. El prefijo a significa negación. Por tanto, no preocuparse de conocer, aprender, entender, averiguar, indagar y descubrir “lo que es” es permanecer en un estado de inconsciencia, y seguir viviendo con una consciencia autocentrada que es inconsciente de lo que es, dentro y fuera, es avidya. La raíz vid significa también “ser, existir”. Avidya significaría, pues, conocimiento de lo que de hecho no tiene existencia, pero que se supone ideacio-nalmente que existe, y como tal se convierte en objeto de conocimiento. Esta suposición nace del recuerdo de las experiencias pasadas, impregnadas en la mente o en las células cerebrales. Todo conocimiento estimulado por la memoria es esencialmente del pasado que está muerto y se fue para siempre y que no existe más en el presente activo. Aún así, se supone gratuitamente que todavía está en existencia. El conocimiento basado en tal suposición implica impartir continuidad de existencia a cosas que de hecho cesaron de existir.

Yoga sutra

El Sutra 48 habla del ascenso repentino de un género completamente nuevo de inteligencia, que emergió de las profundidades insondables de nuestro ser. Esta nueva inteligencia está cargada con la energía de la realidad. Esta realidad se denomina Rtam. Rtam es aquel algo misterioso que proviene de la “Gran Incógnita” y desaparece en ella, un momento tras otro, como si los momentos que entran y salen fueran los hálitos, que entran y salen, de la Realidad misma. Rtam es lo que siempre “es”, pero cuyo ritmo de respiración parece tomar la forma de “es” y “no es”. Rtam es una antigua palabra védica que se describe como movimiento que tiene un centro por doquier y una circunferencia en ninguna parte. Todos los cuerpos, todos los objetos de este mundo tienen, cada uno de ellos, un centro y una circunferencia. Tener un centro es encerrarse en una circunferencia. En el plano físico, es el núcleo que forma la porción central cargada positivamente que constituye la masa principal de un átomo, en torno del cual, uno o muchos, se mueven con tremenda rapidez para formar una dura circunferencia. En el plano psíquico, es el núcleo central de la psiquis que constituye una fuerza inconsciente que reacciona ante las presiones externas o internas de manera tal que se preserva y protege a través de una dura circunferencia construida con conceptos de comodidad, goce y autocomplacencia, nacidos de la elección. El hombre, como entidad de factura mental, llama a este núcleo central de su ser el “yo” y el “mí”. Este se convierte en la autoridad final para juzgarlo y evaluarlo todo, en el arbitro final en materia de aceptación o rechazo, acuerdo o desacuerdo. Cuando abdica de esta posición de ser la autoridad final, busca refugio en la autoridad de un libro o un gurú, o de un líder con gran séquito.

Yoga sutras

Este estado extraordinariamente reflexivo y altamente sensible de la mente se denomina Samapatti en el Sutra 41. Samapatti significa “encontrarse, salir al encuentro”. La entidad llamada “Hombre” y la entidad llamada el “mundo”, inclusivo del hombre, se encuentran y salen al encuentro uno del otro en el suelo llamado citta o la mente. No hay hombre sin mente; y no hay mente electiva sin hombre. El hombre y el mundo se encuentran mutuamente a través de los sentidos en el suelo de la mente. Aquí reaccionan o se responden entre sí. La tendencia electiva ínsita del hombre perturba, deforma y convierte en un revoltijo el orden natural de las cosas. Esto genera tensiones interiores que buscan expresión externa. En la Parte II veremos lo que los Yoga Sutras tienen que decir sobre este asunto. Por ahora, nos interesan los perfiles amplios del Yoga y del Samadhí.

Sutra Yoga

El Sutra 33 viene después que se evitaron todos los impedimentos mediante el refuerzo de abhyasa, como se sugiere en el Sutra anterior. Las aguas de la mente están ahora claras y calmas después que desaparecieron las olas de muchas tormentas. Ahora no hay nada que perturbe a las aguas calmas de la mente. Y tal como las aguas quietas de un lago reflejan con claridad a los cielos que están en lo alto, así también las quietas aguas de la mente reflejan ahora con claridad la realidad que es la vida. Esta realidad genera cuatro sentimientos que cumplen el papel de mantener claras y puras, durante todo el tiempo, a las aguas de la mente. La temporalidad no puede tocar la quietud de estas aguas porque estos sentimientos son las creaciones de la quietud misma. De aquí en adelante, las perturbaciones provendrán de dos dicotomías, diferentes entre sí. Una es la dicotomía entre goce y dolor, o felicidad e infelicidad. La otra es la dicotomía entre virtud y no-virtud. Goce y dolor son las dos formas básicas que asumen las experiencias humanas. Nada tienen que ver con correcto y equivocado, verdadero y falso, bueno y malo. Son cualidades inherentes (dharmas) de las experiencias. Y es sólo después que las repetidas secuencias de estas experiencias orientadas hacia goce-dolor se impregnan en las células cerebrales o en la sustancia mental, y como resultado de esto el hombre se enfrenta con la aflicción que entrañan, que ese hombre inventa algunas normas éticas para evitar la aflicción. Ahora entran en el escenario de la vida humana la virtud y la no-virtud. Pero el evitar la no-virtud o el pecado, y el adherir a la virtud o al no-pecado, son incapaces de resolver la aflicción que la dicotomía entre dolor y goce genera. No se puede poner fin a una dicotomía con otra dicotomía. Deberá cesar la dicotomía misma para que la vida se mueva en libertad y creatividad.