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Sutra yoga

Los Sutras 3 a 9 explican la naturaleza de las cinco tensiones mayores. La tensión primera y primaria se llama avidya. Esta palabra significa inconsciencia de “lo que es”. Deriva de la raíz vid que significa “conocer, entender, aprender, averiguar, indagar, descubrir”. El prefijo a significa negación. Por tanto, no preocuparse de conocer, aprender, entender, averiguar, indagar y descubrir “lo que es” es permanecer en un estado de inconsciencia, y seguir viviendo con una consciencia autocentrada que es inconsciente de lo que es, dentro y fuera, es avidya. La raíz vid significa también “ser, existir”. Avidya significaría, pues, conocimiento de lo que de hecho no tiene existencia, pero que se supone ideacio-nalmente que existe, y como tal se convierte en objeto de conocimiento. Esta suposición nace del recuerdo de las experiencias pasadas, impregnadas en la mente o en las células cerebrales. Todo conocimiento estimulado por la memoria es esencialmente del pasado que está muerto y se fue para siempre y que no existe más en el presente activo. Aún así, se supone gratuitamente que todavía está en existencia. El conocimiento basado en tal suposición implica impartir continuidad de existencia a cosas que de hecho cesaron de existir.

El sutra

El Sutra 1 iguala al Kriya Yoga con tres cosas: tapas, svadhya-ya e isvarapranidhana, o sea, austeridad, estudio de sí y conscien-cia de Dios. Es interesante notar que en la Parte I la palabra Yoga se iguala también con tres cosas, a saber, citta, vritti y nirodha Estas tres cosas han de tomarse juntas, y no separadamente. Y puesto que Yoga significa citta-vritti-nirodha, la acción que es Yoga deberá nacer de citta-vritti-nirodha e isvarapranidhana. Evidentemente, deberá haber una conexión vital entre estas tres cosas y citta-vritti-nirodha. Ahora veremos la naturaleza de esta conexión.

Yoga sutra

El Sutra 48 habla del ascenso repentino de un género completamente nuevo de inteligencia, que emergió de las profundidades insondables de nuestro ser. Esta nueva inteligencia está cargada con la energía de la realidad. Esta realidad se denomina Rtam. Rtam es aquel algo misterioso que proviene de la “Gran Incógnita” y desaparece en ella, un momento tras otro, como si los momentos que entran y salen fueran los hálitos, que entran y salen, de la Realidad misma. Rtam es lo que siempre “es”, pero cuyo ritmo de respiración parece tomar la forma de “es” y “no es”. Rtam es una antigua palabra védica que se describe como movimiento que tiene un centro por doquier y una circunferencia en ninguna parte. Todos los cuerpos, todos los objetos de este mundo tienen, cada uno de ellos, un centro y una circunferencia. Tener un centro es encerrarse en una circunferencia. En el plano físico, es el núcleo que forma la porción central cargada positivamente que constituye la masa principal de un átomo, en torno del cual, uno o muchos, se mueven con tremenda rapidez para formar una dura circunferencia. En el plano psíquico, es el núcleo central de la psiquis que constituye una fuerza inconsciente que reacciona ante las presiones externas o internas de manera tal que se preserva y protege a través de una dura circunferencia construida con conceptos de comodidad, goce y autocomplacencia, nacidos de la elección. El hombre, como entidad de factura mental, llama a este núcleo central de su ser el “yo” y el “mí”. Este se convierte en la autoridad final para juzgarlo y evaluarlo todo, en el arbitro final en materia de aceptación o rechazo, acuerdo o desacuerdo. Cuando abdica de esta posición de ser la autoridad final, busca refugio en la autoridad de un libro o un gurú, o de un líder con gran séquito.

Sutra Yoga

El Sutra 33 viene después que se evitaron todos los impedimentos mediante el refuerzo de abhyasa, como se sugiere en el Sutra anterior. Las aguas de la mente están ahora claras y calmas después que desaparecieron las olas de muchas tormentas. Ahora no hay nada que perturbe a las aguas calmas de la mente. Y tal como las aguas quietas de un lago reflejan con claridad a los cielos que están en lo alto, así también las quietas aguas de la mente reflejan ahora con claridad la realidad que es la vida. Esta realidad genera cuatro sentimientos que cumplen el papel de mantener claras y puras, durante todo el tiempo, a las aguas de la mente. La temporalidad no puede tocar la quietud de estas aguas porque estos sentimientos son las creaciones de la quietud misma. De aquí en adelante, las perturbaciones provendrán de dos dicotomías, diferentes entre sí. Una es la dicotomía entre goce y dolor, o felicidad e infelicidad. La otra es la dicotomía entre virtud y no-virtud. Goce y dolor son las dos formas básicas que asumen las experiencias humanas. Nada tienen que ver con correcto y equivocado, verdadero y falso, bueno y malo. Son cualidades inherentes (dharmas) de las experiencias. Y es sólo después que las repetidas secuencias de estas experiencias orientadas hacia goce-dolor se impregnan en las células cerebrales o en la sustancia mental, y como resultado de esto el hombre se enfrenta con la aflicción que entrañan, que ese hombre inventa algunas normas éticas para evitar la aflicción. Ahora entran en el escenario de la vida humana la virtud y la no-virtud. Pero el evitar la no-virtud o el pecado, y el adherir a la virtud o al no-pecado, son incapaces de resolver la aflicción que la dicotomía entre dolor y goce genera. No se puede poner fin a una dicotomía con otra dicotomía. Deberá cesar la dicotomía misma para que la vida se mueva en libertad y creatividad.