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Yoga Sutra

El Sutra 32 describe al hombre con tal mente y bendito con tal omnisciencia como un ser totalmente autosatisfecho (krtartha). Con respecto a tal hombre, las operaciones causativas del mundo objetivo llegan a su fin. Se libera de la prisión de la causalidad cuyas ruedas inexorables son mantenidas andando por las tres energías cósmicas (gunas).

Yoga Sutras

Los Sutras 23 y 24 describen claramente qué papel representa la mente cuando la percepción se vuelve totalmente objetiva.
Aquí es necesario recordar lo que ya nos dijeron acerca de la mente los cuatro Sutras iniciales. Es pertinente notar que los Yoga Sutras usan la palabra cUta para denotar mente. No usan ningún otro sinónimo, como manas o antahkarana. Como vimos, la palabra cltta deriva de la raíz dt, que significa “ver, percibir, observar”. Citta es el participio pasivo pasado de dt. Significa la acumulación de impresiones de lo que se vio o experimentó
en el pasado. Citta está compuesto, pues, por estas impresiones de experiencias pasadas que se graban en las células cerebrales. Llevan un código de información reunido de experiencias pasadas. Desde el punto de vista de la biología y la evolución de la especie, este código se pasa a los individuos, de una especie, de una generación a otra. Su comienzo nunca puede determinarse. Esto es lo que también nos dicen los Sutras 7 a 13; el Sutra 10 en particular hace una referencia específica a la característica sin principio de las impresiones pasadas que llevan un código.

Yoga sutras de patanjali

Sutras 19 a 22
19. Pratyayayasya (sanyamát) paracitta-jñánam
Sanyama, dirigido hacia una experiencia, da por resultado el conocimiento de lo que está en la mente de los otros.
20. Na ca Tatsálambanam tasyávishayíbhútatvát
La mente del otro no puede ser la base [de tal conocimiento] en la medida que no puede convertirse en el objeto de la observación.
21. Kayárúpasanyamáttadgráhya-saktistambhe cakshushpraká-sa-sanyoge ántal rdhánam
Dirigiendo a Sanyama hacia la forma de [su] cuerpo, se detiene la energía que lo hace visible, y se rompe el contacto entre ios ojos y ios rayos de luz que iluminan a! cuerpo. Esto hace al cuerpo [del Yogi] invisible [para los otros].
22. Sopakramamnirupakramam ca Karma tatsanyamádapa-ránta jñánamarishtebhyo vá
Karma [la actividad] es de dos géneros: el que tiene un comienzo [y un final], y el que no tiene comienzo [y no tiene final]. Sanyama, dirigido hacia él [karma], da por resultado la presciencia de la muerte [de uno], a través de algún infortunio.

Sutra yoga

La referencia a los sonidos (ruta), en el Sutra 17, tiene profundísimo significado. La palabra como sonido es una expresión articulada de la intención de comunicar lo que se suscito en ia mente. De modo parecido, los sonidos de todos los seres animados representan la intención de éstos de comunicar algo que se suscita en sus mentes. Este Sutra significa que, existencialmente, el mecanismo de la comunicación y el proceso subyacente en la articulación de lo que se suscita en la sustancia mental es básicamente común a todos los seres, incluido el hombre. De allí que una clara comprensión, a través de Sanyama, del mecanismo humano de comunicación que está compuesto por la trinidad de palabra-significado-expericncia, conduzca naturalmente a la comprensión de los mecanismos de comunicación de todos los seres. La expresión sarva-bhuta-ruta del Sutra indicaría los sonidos de hasta los objetos inanimados, porque cada uno de tales objetos, cuando produce sonidos por fricción con algo, tiene un sonido distinto de todos los otros sonidos. Exige atención extraordinaria y sensibilidad exquisita distinguir estos sonidos entre sí. Es de esta sensibilidad de la que habla el Sutra.

Yoga sutra

El Sutra 19 dice que drsya o lo “visto” o los objetos del mundo, son únicos o no únicos, y tienen señales visibles por las que se los puede identificar, o son sin tales señales. Esta es, asimismo, una expresión del hecho nacido de la percepción que se liberó de tensiones.

Sutras yoga

Es necesario advertir la distinción entre yamas y niyamas. Los primeros son imperativos existenciales, mientras que los últimos son decisiones y acciones de factura humana que siguen a la percepción de la necesidad de la disciplina del Yoga.
Los Sutras 35 a 45 explican lo que ocurre naturalmente cuando nos establecemos en vaina y niyama, los dos prerrequisitos básicos del camino óctuple. Crean las condiciones necesarias en los niveles intelectual y emocional para el desarrollo de los otros pétalos de la flor de ocho pétalos del Yoga.

Sutras yoga

En consecuencia, la situación existencial siempre cambiante exige una transformación radical en la mente misma, y no meramente en alguno de los aspectos de la visión del mundo nacida de avldya-khyati. Los cambios en éste o en aquel aspecto deberán permanecer necesariamente fragmentarios; nunca podrán tocar el núcleo de la cuestión. Este núcleo es la cualidad de la mente. Y, por tanto, si la transformación ha de ser real y radical, deberá tener lugar en este núcleo central. Los cambios periféricos tuvieron lugar a través de la prolongada historia del hombre. Pero dejaron totalmente intacto el punto central de la situación existencial humana. Las tensiones, la confusión, el conflicto y el caos siempre en aumento continúan inclusive hoy en día amenazando al hombre y a la vida. Sólo los “videntes” yóguicos, en el sentido de los Yoga Sutras, son quienes vieron dónde y cómo el cambio radical debe ocurrir para sacar al hombre de su aprieto suicida o criminal.

Sutras patanjali

La expresión bhogapavartha necesita entenderse del modo correcto. Parece formular (y de hecho suena como) una declaración teleológica. Pero esto no es así. ¿Quién puede pretender conocer la finalidad o el designio último de este misterioso universo? El Yoga no pretende hacerlo. Todo lo que esta expresión hace es afirmar la situación existencial. Es un hecho que el hombre experimenta sólo lo que la existencia en conjunto le ofrece. El mundo le ofrece experiencias que pueden ser dolorosas, indoloras o de otro modo. Por tanto, decir que el mundo existe para ofrecerle al hombre experiencias es expresar un hecho desnudo de la situación existencial. Segundo, es también un hecho que las experiencias son conflictivas, que generan tensiones, confusiones y caos, que amenazan la existencia misma del hombre en esta tierra. El hombre está obligado, pues, por los imperativos de la existencia misma, a hallar una salida. Una salida significa una salida de las tensiones, la confusión, el caos y la amenaza para la sobrevivencia. Lo que le permite al hombre hacer esto es la percepción, un regalo de la existencia misma para él. Esta percepción, cuestión de consciencia inelectiva, es la que conduce a la eliminación de todas aquellas tensiones interiores que las experiencias conflictivas generan inevitablemente. Por tanto, decir que el mundo objetivo existe para ofrecer experiencias o bhoga al hombre, y a través de la percepción correcta de bhoga, liberarle de la confusión, del caos y de todas las amenazas para su sobrevivencia (apavarga), no es proyectar una finalidad o un designio sobre el mundo en forma de construcción mental, sino expresar la implicación inherente misma de la situación existencial. Y esto es precisamente lo que significa e implica la expresión bhogapa-vargartha.

Sutra yoga

Sólo cuando comprendemos que “todo es aflicción” (Sutra 15), es que nace una nueva inteligencia. La consciencia o la percepción de que “todo es aflicción” es viveka o inteligencia existencial. Es existencial porque es esta inteligencia la que le permite al hombre distinguir entre la visión del mundo nacida de las tensiones y la visión del mundo que está libre de tensiones. Esta inteligencia es la que opone un contramovimiento, llamado pratiprasava. Y este movimiento de contracreación, cuando corre directamente a través de todas las tensiones, empezando con abhinivesa y terminando con avidya, es el que descubre ante la vista la naturaleza y la estructura enteras de nuestra psiquis condicionada.

Yoga sutra

Esta percepción pura es la que convierte al hombre en un vlvekln (Sutra 15). Viveka significa inteligencia discernitiva; inteligencia que es siempre capaz de distinguir entre “quien ve” y lo “visto” y que nunca confunde a los dos. Es la luz de esta inteligencia existencial la que ilumina un nuevo sendero, un nuevo movimiento, que conduce a la terminación de las tensiones, cuyo desconocimiento deja repetidamente al hombre en confusión, conflicto, caos y aflicción. Este nuevo movimiento autoluminoso se denomina Pratlprasava en el Sutra 10.