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Que es la dependencia afectiva

Cuando el amor nos ahoga:
El problema de la dependencia afectiva.
Por María de los Santos Vescio.
La psicología sostiene que el enamoramiento es, de algún modo, una repetición del vínculo ideal con nuestra madre. El problema es que las relaciones afectivas no poseen los mismos principios. Y allí comienzan los conflictos.

La mayoría de los animales comparten con el ser humano un estrecho vínculo con su madre. De hecho, de la hembra que da a luz depende la supervivencia de cachorros, pichones y bebés. Sin embargo, en el reino animal =s:e vínculo se rompe tan pronto como e esemplar es capaz de desarrollarse por no depende de la hembra que lo alumbró para vivir su vida adulta. Más bien, no la vuelve a encontrar una vez que abandona el nido.

Muchas veces no logra cortar la dependencia materna. Esta situación, en parte biológica y en parte cultural, genera la tendencia humana a desarrollar entre madre e hijo una trama difícil de romper. Es probable que la causa de este fenómeno sea que, en nuestro caso, el pasaje de la infancia a la adultez es especialmente largo y difícil.
Somos incapaces de sobrevivir sin ayuda externa. Un bebé, por sus propios medios, es incapaz de sobrevivir durante demasiado tiempo. Cuando finalmente pueda hacerlo, ya no será bebé, ni siquiera un pequeño niño. Se habrán creado puentes entre madre (o su figura sustituía) e hijo que son difíciles de derribar. La psicología sostiene que el padre (o quien cumpla esa función en cada uno de nosotros debe ayudar a romper ese vínculo. Sin embargo, eso no siempre ocurre manteniéndose el vínculo simbiótico con la madre.

Al inicio de una nueva pareja y n pleno nacimiento del amor, la sensación de la necesidad del otro se repite. Esa simbiosis que existía entre madre e hijo se reproduce en la idealización que se tiene por el com-pañero. Durante el enamoramiento, la persona cree haber hallado su mitad perfecta, como si dos se convirtieran en uno completo.

Es una etapa en la cual el otro nos completa y no parecen existir diferencias. Como una madre, el otro parece llegar a nuestra vida para curar todas las heridas y satisfacer todas nuestras necesidades.
ROMPER EL HECHIZO
Pocas veces el enamoramiento atraviesa los años. El hechizo suele romperse cuando descubrimos que ese otro tiene vida propia, ideas o gustos que no conocíamos en él, momentos de tristeza, enojo o aislamiento que no corresponden a esa imagen ideal que nos habíamos forjado de él. Despertamos de un sueño a fuerza de descubrir los espacios de una realidad que, hasta entonces, no habíamos notado.

LA RELACIÓN DEPENDIENTE
Las parejas dependientes son muy frecuentes, precisamente porque la situación que les da origen suele repetirse con asiduidad. Son muchas las características que las definen:
• Cada miembro de la pareja cree que no existe sin el otro.
• No poseen una vida íntima e individual, todo lo proyectan o lo disfrutan si están en compañía.
• Presentan sentimientos posesivos y deseos de exclusividad.
• La pareja tiende a aislarse de los demás y encerrarse en sí misma.
• Los dos sienten terror de ser abandonados y pueden controlar la vida del otro.
• Son capaces de dejar todo por permanecer en la pareja.
Son muchos los problemas que acarrea este tipo de parejas. Es procable que durante un tiempo las cosas funcionen a la perfección. Sin embargo, pasado el periodo de enamoramiento, es común que uno de los miembros de la pareja exija un poco de aire. El otro se sentirá traicionado y comenzará el sufrimiento.