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Yoga Samadhi

Sin un gurú o yogacharya, “maestro espiritual ele yoga”, que hace la veces de nuestro tutor, es totalmente imposible llegar al Samadhi y practicar el yoga correctamente, los instructores o profesores de yoga son en realidad estudiantes ele yoga avanzados que estudian para ser maestros de yoga algun dia. Y en su servicio diario nos guian en la práctica de las tecnicas simples de yoga las cuales nos permiten lentamente. Por intermedio de nuestra práctica individual o sadhana, ir hacia el samadhi. Pero es el maestro de yoga charya quien nos enseña como realizar el Samadhi.

Samadhi Yoga

El Sutra 30 expresa que el Dharma-megha Samadhi ocasiona una negación total de las tensiones y de la actividad nacida de la tensión. El Sutra 31 expresa que cuando se niegan las tensiones y la actividad nacida de la tensión, se eliminan todas las coberturas de impurezas que nublan la mente. Puesto que la mente es el único medio a través del cual se obtiene el conocimiento, una mente totalmente purificada se vuelve capaz de la omnisciencia. Poco queda que sea cognoscible fuera del alcance de tal mente.

El yoga Samadhi

Con este aflojamiento de todas las esclavitudes nacidas del pasado, empiezan a ocurrir dos cosas: i) la pureza del ser (satva), y ii) la pureza de la virilidad en el ser del hombre (purusa). El ser del hombre se convierte en base para la recepción libre y plena de todas las cosas y todas las experiencias o todo conocimiento. Esto ocurre porque el hombre se convirtió ahora en satva-purusanyata-khyatimatra —cuestión de conocimiento puro de la distinción entre “quien ve” y lo “visto”, entre la virilidad del hombre, por un lado, y su ser en la forma de su organismo psicoso-mático, por el otro. Puesto que en este universo inmenso todo existe, en lo que al hombre concierne, sólo en y a través de lo que se recibe dentro por medio de los sentidos y la mente, el hombre se convierte en la base para la recepción de todas las cosas y, por tanto, de la omnisciencia (Sutra 49). Pero esta omnisciencia no debe degenerar en forma alguna de egoísmo. Cuando vemos este peligro perdemos interés incluso por esta prodigiosa omnisciencia. Puede estar allí o no. Una vez que vimos la verdad radiante de todas las cosas, nada más importa. Así, varlagya o el desinterés incluso por la omnisciencia, incendia todas las semillas de impureza, en el ser del hombre y en la virilidad dentro de él. La pureza total e igual de ambos es la libertad total (Sutra 55). Esta es la consumación del hombre, como producto de la naturaleza, en un ser humano existencialmente auténtico. Este es el HOMBRE cuyo ser y vivir habita siempre en libertad total. Este es el hombre transformado en Yogi.
Una cosa más. El Sutra 37 establece que los siddhis son dañinos para el Samadhi. Si quien está en el sendero del Yoga, es atrapado en las prodigiosas emociones de los siddhis, pierde contacto con el Samadhi, y es entonces arrojado de vuelta en el corruptor cenagal del modo no-yóguico de vivir. Un Yogi real y auténtico jamás será un exhibicionista, que evidencie sus poderes extraordinarios. Quienes lo hacen y consiguen el aplauso de las multitudes de todo el mundo que se deleita en las sensaciones no son Yogis, sean lo que ellos fueren. De hecho, son los destructores y pervertidores de la disciplina del Yoga. Siglo tras siglo, al Yoga se lo ha llegado a igualar con la adquisición demostrable de siddhis. Esto es una mentira y una blasfemia contra el Yoga.

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Samadhi

Segundo, todos estos siddhis nacen cuando Sanyama se dirige hacia ciertas cosas. Esta dirección tiene lugar espontáneamente y no a través de esfuerzo egocéntrico alguno. Esto resulta claro por el Sutra 6 de la Parte III. El Yogi no hace esto; ocurre. Por tanto, todos estos siddhis son ocurrencias, y no creaciones del esfuerzo.
Tercero, Sanyama es una trinidad, o sea, tres cosas que operan juntas. Estas tres son: dharana, dhyana y samadhi (III-l a 3). Por tanto, un Yogi, que tiene que vivir en este mundo, deberá necesariamente ver, oír y sentir cosas que ocurren todas alrededor de él. Pero las puede atender o no. Si no las atiende, esto da naturalmente por resultado que la energía de su atención se dirija hacia ciertas cosas. Pero antes de que ocurra esto, la mente del Yogi deberá haber experimentado ya tres transformaciones, acompañadas por las correspondientes tres transformaciones del cuerpo y los sentidos (Sutras 9 a 13). Por tanto, cuando su atención es atraída por algo que está alrededor de él es una atención cargada con la energía de este complejo de cuerpo y mente combinado con la transformación triple. Mira las cosas que atraen su atención hacia ellas. Primero, mira con los ojos del dharana o el vacío total de la mente ligada por un espacio de apariencia vacía; segundo, mira con los ojos de una sola experiencia de vacío con la que está totalmente en armonía (dhyana); y tercero, mira con los ojos del Samadhi que emerge de repente, en el que su identidad está despojada de todos los atributos (svarupa-sunyata), y la radiante realidad objetiva se desarrolla y ocupa todo el campo.

Yoga Samadhi

Una comprensión precisa de todos los Sutras, en la Parte III, que habla del emerger de los poderes extraordinarios, o de fenómenos aparentemente sobrenaturales, deberá dejarse librada a la intuición meditacional de los lectores que se preocupen de optar por la disciplina del Yoga. Pero parece necesario llamar la atención sobre algunos puntos básicos relacionados con esto, a fin de facilitar una comprensión correcta.
Primero y principalísimamente, ninguno de estos siddhis o poderes extraordinarios es resultado de esfuerzo egocéntrico o práctica alguna de parte de un Yogi o cualquier otro. La razón de esto es que estos son siddhis nacidos del Samadhi y del Sanyama. Y el Samadhi no es un logro, una realización o una consecución adquirida a través de esfuerzo. Incluso viveka-khyati (11-26, 27) nos ayuda solamente hasta las primeras siete etapas o angas del óctuple camino del Yoga.  El Sutra 45 de la Parte II establece específicamente que el siddhi del Samadhi nace sólo a través de la gracia de Dios. Esta gracia sólo puede llegar si entendemos y nos unificamos con la consciencia de Dios, como se describe en I-23 a 29.

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Samadhi

El Sutra 9 describe la primera transformación. Para entender el significado de esta transformación tenemos que recordar que cuando llegamos a la etapa del Samadhi (Sutra 3), comprendemos que lo que llamamos nuestra identidad (svarupa) es una entidad sin atributo alguno; es como un cero (sunya) sin valor cuantitativo alguno. Habiéndose, pues, eliminado el aspecto cuantitativo de la visión del mundo, lo que ahora queda ante nuestros ojos, nacido de Sanyama, es el juego de las tres energías (gunas), lo cual constituye el mundo objetivo íntegro, incluidos todos los objetos, animados e inanimados, sin excluir al organismo humano. De ahora en adelante, es este juego de las tres energías el que se ve manifestarse en todo lo que llega a caer dentro del alcance de nuestra visión. Vemos que todo objeto en el presente activo es un producto del pasado; y cambia de un momento al otro. Mirar los objetos, o el mundo objetivo, produce gran actividad (vyuthana) en la mente. Vemos que la mente es un producto del pasado y que está compuesta por impresiones de experiencias pasadas. Estas impresiones (samskara) son de dos géneros: la impresión de la actividad (de la que toman forma los vrittis) y las impresiones de la no-actividad o la quietud (nirodha). Y cuando el Yogi mira ahora algo, halla que su mente oscila entre dos polos: el polo de actividad y el polo de no-actividad o quietud. Viendo la oscilación, naturalmente se inclina hacia el polo del no-movimiento o nirodha. Y como lo hace tan repetidamente, la fuerza misma de esta acción repetida hace nacer una quieta corriente mental, que es la negación misma de vyuthana o la actividad agitada (Sutra 10). Esta es la primera transformación, llamada nirodha-parinama.

El yoga samadhi

El Yoga demuele este mundo, que es una mera descripción. Desarraiga al hombre de su herencia animal y social, y le pone frente a frente con la realidad que alienta en él, la realidad que le relaciona vital, existencialmente con el mundo del que se vuelve consciente a través de sus sentidos. El Yoga hace esto sin la mediación de las palabras, y de las experiencias que son dominadas por el conocimiento generado por las palabras y vacías de sustancia o realidad.

Samadhi yoga

Estos Sutras describen lo que ocurre cuando hemos adoptado y asimilado el óctuple modo yóguico de vivir.
Tal hombre, ahora convertido en Yogi, descubre que la vida, o el mundo, tiene dos lados: el externo y el interno. Y aunque el óctuple modo de vivir es integral, en el sentido de que ninguno de sus ocho aspectos puede separarse de los otros siete, también tiene dos lados: externo e interno. Los cinco primeros aspectos constituyen el lado externo, y los tres últimos constituyen el núcleo interior de este lado externo. Semeja un pimpollo que brota en una flor de ocho pétalos, cuyos cinco pétalos forman el exterior, mientras los otros tres forman su núcleo interior. Y además, el Yogi descubre también que incluso esta trinidad de dharana-dhyana-Samadhi es el exterior del núcleo interior, que es el Samadhi sin semilla —un “Estado sin estado”.

SAMADHI

DEL SAMADHI AL SANYAMA
Sutras 4 a 8
4. Trayamekatra Sanyamah
Estos tres [dharana-dhyana-Samadhi] juntos se llaman San-yama.
5. Tajjayat prajñálokah
El dominio sobre Sanyana estalla en una resplandeciente visión del mundo, cargada con sabiduría.
6. Tasya bhúmishu vinlyogah
Se dirige espontáneamente a los varios campos de la vida.
7. Trayamantarangam púrvebhyah
Estos tres [dharana-dhyana-Samadhi] constituyen el núcleo interior de los primeros cinco [yama, niyama, asana, pranayama y pratyahara].

8. Tadapi bahirangam nirbíjaya
Y hasta la combinación de estos tres es el aspecto externo del Samadhi sin semilla [“el Estado sin estado”].

Samadhi

Como ya se expresara, desde el Sutra 23 hasta el 39, se sugieren caminos de alternativa hacia abhyasa y vairagya, que nos ayudan a abrazar la disciplina del Yoga. Lo que distingue a estos caminos de alternativa respecto del camino primario de abhyasa-vairagya es que, mientras en este último hay total rechazo de palabras y experiencias que conduzcan a un firme estado (sthiti) exento de vrlttis, en los primeros hay dependencia de un intensificado interés por el rechazo total de todos los vrittis fragmentarios. Por tanto, mientras abhyasa-vairagya conduce primero a un Samadhi calificado y, de allí en adelante, a un Samadhi incalificado, estos caminos de alternativa sólo conducen a un estado firme de la mente (sthiti) en el que la necesidad y la importancia suprema de abhyasa-vairagya se tornan claramente cristalinas para nuestro firme establecimiento en la disciplina del Yoga.