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Doctrina del budismo

La cuarta verdad del budismo es el camino de los ocho elementos. Este camino no es uno que podamos tomar para ir de un punto a otro, sino que, en el mismo momento en que comenzamos a recorrerlo, lo percibimos en su totalidad. Sin embargo, a cada paso que damos podemos seguir un conocimiento más profundo. El primero de los ocho elementos de este recorrido es la perspectiva recta. Según Buda, mantener una idea determinada es como congelar la realidad, intentar encerrar el mundo en el pensamiento. No hay que dejarse atrapar por una perspectiva en particular, es decir, no hay que encerrarse en ideas, conceptos, creencias u opiniones. La forma correcta de ver la realidad es tal cual es. La intención recta es el segundo elemento. Se trata, simplemente, de la voluntad de llegar a la iluminación. Despertar está en cada uno, no en un maestro o una filosofía. El siguiente elemento del camino es la palabra recta. Su forma más obvia es dejar de mentir. Al abandonar la verdad, la mente se altera demasiado, perdiendo el aquí y ahora. Pero palabra recta también quiere decir no hablar en forma ordinaria ni hablar mal de los demás, evitando también las conversaciones insus tanciales. Regodearse en la trivialidad, en la calumnia o en la fantasía, no conduce al despertar.
La acción recta es el cuarto elemento. Se trata del modo de actuar que proviene de una mente sin trabas, que no está predi-señada por estructuras mentales rígidas. El quinto elemento es el medio de vida recto. El budismo ofrece una guía para ayudarnos a despertar, para ver en qué forma podemos ganarnos la vida a fin de que ésta promueva la apertura, la intuición, la honestidad y la armonía.
El esfuerzo recto, el sexto elemento del camino, es un compromiso consciente y continuo con cada momento. Es el abandono voluntario de nuestra mentalidad fragmentada y de nuestro pensamiento dualista. Nada es bueno o malo, inmoral o moral. Si el estado mental se mantiene momento a momento comprometido, se »1 alcanza el siguiente elemento: la atención recta. Esto significa no olvidar cuál es nuestro auténtico problema: el duhkha. El último elemento del camino es la meditación recta, que consiste en preparar la mente de modo tal que se centre y esté alerta. Es aquí donde entra en juego la práctica.
Ninguna de estas verdades son dogmas de te. Ninguno de estos elementos son mandamientos. Cada uno debe adoptarlos en su vida diaria y comprobar si conducen o no al despertar. El budismo siempre es ver, nunca creer.