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Prana yoga

Avidya se convierte, pues, en el suelo en el que echan raíz todas las tensiones psíquicas y brotan de muchas formas para enredar al hombre en sus tentáculos. La primera tensión que se arraiga de esta manera en la psiquis del hombre es el sentido del “yo soy” (asmita). Este sentido del “yo soy” no nacería en ausencia de avidya. En un estado de consciencia, nos referimos a todo lo que vemos como “eso”, incluido el hombre. Este sentido del “yo soy” connota una unidad indivisible de existencia. Torna al hombre cabalmente inconsciente del hecho de que, como entidad, está compuesto por dos energías distintas, que nunca podrán convertirse en una sola. Estas dos energías deberán permanecer siempre distintas una de la otra, aunque coexistan en el mismo cuerpo, como de hecho lo hacen. El hombre es “quien ve” y lo “visto” en el mismo lugar y en el mismo tiempo. Es no sólo posible sino también imperativo para el hombre ver el hecho de que “quien ve” nunca podrá convertirse en lo “visto”, y viceversa. Intercambiar estas dos energías distintas, mezclándolas ideacionalmente, es caer en la confusión. Estas dos energías inter-actúan entre sí un momento tras otro. Y el hecho mismo de esta interacción implica necesariamente que deben seguir siendo siempre dos fuerzas distintas del ser y del vivir. De hecho, toda experiencia humana, verdadera o falsa, es producto de la interacción existencial de estas dos variedades eternas. Sin ver y aceptar este hecho, no puede haber una experimentación clara de nada, y, por tanto, no puede haber conversación ni descubrimiento de lo que es real y lo que es irreal.

Prana yoga

Kriya significa acción. Y Yoga significa citta-vritti-nlrodha. De allí que la acción que nace de citta-vritti-nirodha sea Kriya Yoga. Quien entiende esto, tiende naturalmente a vivir una vida que está cargada con la consciencia del Yoga. Pero tan pronto lo hace, se halla enfrentado con dificultades. Estas dificultades son los productos de los vrittis empujados por el pasado, que generan inevitablemente tensiones entre lo ideacional y lo existencial. A pesar del hecho de que entendemos lo que implica el Yoga y la acción que es coherente con él, nuestro organismo psicosomático, que es un producto del pasado, continúa funcionando bajo el peso compulsivo de las impregnaciones pasadas (samskara). Todas las dificultades nacen de una tensión básica, por un lado, entre la comprensión del Yoga, que está en el presente activo, y por el otro, la continuidad de los vrittis empujados por el pasado. En esta Parte II del Yoga Darsanam se propone el Kriya Yoga para afrontar este aprieto.

Yoga asanas

Ahora se está en el umbral de una nueva transformación. El movimiento hacia esta transformación se explica en los Sutras ahora ante nosotros.
El Sutra 47 habla de la primera agitación hacia esta transformación. Dice que una mente vacía de todo movimiento de pensamientos adquiere por sí misma un aprovechamiento, una capacidad recién nacida para permanecer en este estado inmóvil, sin esfuerzo alguno. Esto da por resultado una disposición de vulnerable felicidad que responde a todo, dentro y fuera, con una gracia fácil y hermosa. No busca nada. En esta gracia halla la vibración misma de la Vida, que nunca se experimentó antes. Ahora hay una graciosa respuesta a todo y una reacción a nada.

Prana yoga

Estamos ahora en el final del viaje. Empezamos con citta-vritti-nirodha; y ahora nos dicen que el Samadhi sin semilla es el final. Durante todo este viaje, nuestra atención fue atraída hacia citta (la mente), base sobre la que se libran todas las batallas de la vida. Las batallas son entre el hombre en un extremo, y el mundo, lleno de una pasmosa variedad de objetos, incluido el hombre, en el otro extremo. La historia del hombre es la historia de los giros que estas batallas asumen de tiempo en tiempo, una época tras otra. Es la mente la que hace o deshace a un hombre. La mente atrapada en vritti-sarupya (la identificación con las elecciones) deshace al hombre; y la mente totalmente desenredada de vritti-sarupya establece al hombre en su identidad existencial.

Tantra yoga

Hay otra cuestión más importante que ha de notarse respecto a Samapatti, el estado reflexivo. La mente en este estado no sólo refleja todo lo que sigue como resultado de la interacción constante entre el hombre y el mundo, sino que también permanece totalmente inmaculada por lo que refleja. Semeja un cristal puro que refleja los colores de un objeto que se le pone cerca, pero que ni recibe ni retiene mancha alguna en su cuerpo como puede verse cuando se aleja el objeto de él. Y hasta cuando refleja los colores de un objeto adyacente, no absorbe mancha y permanece totalmente libre de los colores que refleja. La mente de Samapatti se comporta exactamente así. Refleja todo, dentro y fuera, pero permanece totalmente incontaminada por tales reflejos. Este es un agudo contraste con el estado vritti-sarupya. En este último estado de la mente, por una fracción de segundo, refleja los colores, pero inmediatamente se identifica con las elecciones efectuadas respecto a ellos. Por tanto, no refleja nada porque la suciedad de las identificaciones destruye su reflexividad y la torna insensible a lo “que es”. Lo exactamente contrario a esto es lo que ocurre con el estado Samapatti. Samapatti es, pues, un estado de transformación total del estado vritti-sarupya. Debido a esta transformación, cuanto entre ahora en la mente clara como un cristal experimenta también una transformación por el poder mismo de la percepción pura.

Tantra yoga

3. Abhyasa revela que el estado firme llega, se queda un rato y desaparece. Esto procura una consciencia del hecho de que debe haber algo dentro de la mente que empuje el movimiento de los vrittls, a pesar de que hayamos optado por no-elegir. Entonces, descubrimos que las palabras y la impregnación de las experiencias pasadas son los dos factores, cuya operación combinada, que constituye una fuerza que la elección pasada hizo nacer, mantiene moviéndose perpetuamente al río de la consciencia condicionada. Esta percepción aporta un estado de desilusión total (vairagya) respecto de palabras y experiencias. En consecuencia, resolvemos no tener nada que ver con ellas, y permanecer en un estado firme, carente de palabras y experiencias o no influido por éstas. Esta percepción revela un mundo completamente nuevo en el que la mente se mueve sin la ayuda de palabras y experiencias. A esto se lo llama el mundo de vasikara vairagya.

Tantra yoga

Viparyaya es un vritti que también tiene enorme influencia sobre las mentes de los hombres. Describir a los hombres como hindúes, musulmanes, budistas, cristianos, o como indios, chinos, británicos, franceses, americanos o como comunistas, socialistas, demócratas, y demás, es confundir a un ser humano con los rótulos que le dan. Esto es viparyaya. Y de ningún modo esto es tan inocente e inofensivo como confundir un trozo de soga con una víbora, que es el ejemplo clásico de viparyaya. Este conocimiento falso o ilusorio forma parte tan importante de la consciencia humana que ahora ha adquirido la respetabilidad del conocimiento verdadero y fáctico. Este es el conocimiento de la puerta trasera. Abiertamente, muchos admitirán que éstos son ejemplos de conocimiento falso o ilusorio. Pero pocos actuarán basándose en esta admisión en su vida diaria. Estos y muchos otros rótulos se enmascaran siempre como “realidades objetivas” en los asuntos prácticos y psicológicos de los hombres de todo el mundo. Los rótulos como señales de reconocimiento de piezas de equipaje tienen una utilidad definida. Pero cuando los hombres se reconocen por los rótulos que les dan, este vritti da por resultado consecuencias desastrosas para la sobrevivencia de la vida humana en su totalidad sobre este planeta. Viparyaya, como un vritti metido en la psiquis del hombre, bien puede indicar la ruina de éste.

Enzeñanza Yoga

Pero no es fácil obtener una atención sostenida. Y sin ella no se puede seguir la enseñanza del Yoga. En consecuencia, se exige algo más. Este “algo” lo sugiere la primera palabra misma: Atha. Atha significa el comienzo. La tradición añade otro significado a este vocablo. Dicen que la palabra atha se emplea al comienzo de todo trabajo para invocar los buenos auspicios. Pero no les estamos hablando a los tradicionalistas. Le hablamos al “hombre” como ser humano, sin considerar sus antecedentes. Esto es exactamente lo que hacen los Yoga Sutras.
Traducido literalmente, atha significa: “y ahora”, o “aquí ahora”. “Ahora” o “y ahora” o “aquí ahora”, presupone algo que fue antes de este momento “ahora”. Lo que fue antes, hasta este momento “ahora”, debe terminar para aprender lo “nuevo” que ahora se enfrenta. Esto “nuevo” es el Yoga. Exige una ruptura total con el pasado, que sería evidente al seguir los Sutras. Es como si ya se hubieran atravesado las diversas disciplinas —sociales, científicas, morales, filosóficas, religiosas— y, al final de todo eso, nos encontramos en un estado de desilusión total. Así, uno llega a estar en un estado de nesciencia. Esto es lo que implica la palabra atha. Sólo cuando nos hallamos en tal estado de nesciencia, en el que el pasado se volvió sin sentido y el futuro plantea un signo de interrogación eterno, posiblemente podamos mantener un estado alerta de atención, necesario para aprender lo nuevo, o sea, el Yoga. Y éste es el segundo requisito de la disciplina del Yoga, indicado por la palabra atha.

El movimiento de la energía

El yoga reconoce la existencia de un cuerpo energético que anima y activa el cuerpo físico. El cuerpo energético se carga y se vitaliza mediante la práctica de las posturas yóguicas, y por eso es importante aprender a mantenerlas en forma dinámica. No permita que se oscurezca la conciencia del movimiento y de la postura; mantenga el fluir de la energía para que el cuerpo esté vivo y radiante. Aun cuando el cuerpo físico no pueda alcanzar por completo una postura, usted podrá percibir la posición y la acción correctas si mueve adecuadamente su energía corporal. Por ejemplo, cuando las instrucciones le indiquen que debe extender o hacer torsión de la columna y no pueda llevar el movimiento hasta el final, sienta cómo su cuerpo energético se extiende o realiza la torsión que completa la postura. Al fin, el cuerpo físico lo seguirá.

La extensión de la columna

El yoga considera que la columna es una continuación del cerebro. La mayor parte de los nervios del cuerpo pasan a través de la columna, y están protegidos por ella. Los yoguis miden el envejecimiento por el estado de la columna. Conforme uno envejece, la columna se hace progresivamente más rígida, lo cual afecta tanto al cuerpo como a la mente. Una columna flexible resulta esencial para el mantenimiento de la vitalidad, la salud y la juventud. La gravedad atrae constantemente el cuerpo hacia abajo, de modo que los músculos que sostienen las vértebras deben trabajar mucho para mantener la columna erguida. Las posturas yóguicas estiran y extienden la columna vertebral, ensanchando el espacio que hay entre las vértebras. Asegúrese de mantener la espalda extendida cada vez que efectúe una torsión o que se incline hacia adelante o hacia atrás. No permita que la espalda se acorte o se hunda en ninguna postura.