EL ÁRBOL I
Pónganse en pie a unos sesenta centímetros de distancia, con los pies paralelos. Levanten el brazo que queda en el interior y sujeten la mano del compañero mientras levantan el pie de la parte exterior hasta apoyarlo lo más alto posible en la cara interna del muslo. Traben (extendiéndola por completo) la rodilla del interior y manténganse erguidos, mientras ambas manos libres se tocan ligeramente. No se apoyen el uno en el otro. Permanezcan erguidos, con el pecho elevado, el cóccix hacia dentro y abajo, las caderas niveladas. Tan inmóviles como les sea posible, con la mirada fija en un punto, respiren de forma regular. Mantengan la postura acentuando el estiramiento, y luego repítanla cambiando de lado.
BENEFICIOS: Aunque es una postura fácil, el Árbol I requiere un firme equilibrio para no hacer caer al compañero. Fortalece tobillos y piernas, y cultiva la atención y la calma.

