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Sutras

Sutras 40 a 46
40. Paramánuparamamahattvánto-sya vasíkárah
La extensión de la mente firme [asya] alcanza desde partículas infinitamente pequeñas hasta los cielos infinitamente grandes.
41. Kshínavritterrabhijátasyeva   manergrahítrigrahanagráhe-heshn tatsthatadanjanatá Samápattih
Con la terminación del movimiento de la tendencia electiva, la mente firme se vuelve inmaculada y pura como un cristal, reflejando la interacción entre el receptor y lo recibido que tiene lugar a través de los sentidos. Esta cualidad de la reflexividad sensitiva se llama Samapatti.
42. Tatra sabdárthajñánavikalpalh sankírná savitarká Samápattih
Allí [en ese Samapatti], cuando la palabra, el significado del conocimiento, junto con la confusión que su entremezcla genera, se reflejan, cada uno distinto del otro, entonces eso se llama savitarká Samapatti.
43. Smritiparisudhau svarúpasúnyeivá arthamátranlbhása nlr-vitarká
Cuando ese Samapatti se limpia completamente de las impregnaciones de la memoria, y la mente se vacía de toda forma que le pertenezca, entonces brilla con la realidad radiante de la objetividad. Esto se llama nirvitarka Samapatti.
44. Etayaiva sa vi cara nirvicárá ca súkshma vishayá vyákhátá Del mismo modo, cuando Samapatti refleja el pensamiento investigativo y sus objetos sutiles, ambos distintos entre sí, eso se llama savicara Samapatti. Y cuando inclusive se niegan éstos (porque se lo adivina), entonces al Samapatti que refleja esta negación se lo llama nirvicara Samapatti.
45. Súkshma vishayatvanicá-linga-pary a vasa nam
La sutileza de los objetos termina en un estado en el que no hay señales distintivas por las que esos objetos puedan identificarse.

Yoga Sutras

Los Sutras 19 y 20 hablan de los que no optaron o no optarían por vritti-nirodha. Estos caen bajo dos tipos de seres: los incorpóreos, y los que tienen cuerpos. Los que mueren y de esta manera se convierten en entidades incorpóreas continuarán moviéndose en una corriente de consciencia que permanece eternamente asociada con la corriente en la que el mundo se mueve. Y puesto que es propiedad permanente de la mente (citta-dharma) alcanzar el Samadhi, tarde o temprano, estos seres incorpóreos alcanzarán el Samadhi en la época del diluvio final. Esta es más bien una expresión intrigante. Dejémosla en paz; dejemos que la expliquen los Yogis perfectos, si deciden hacerlo y para cuando lo decidan.
El otro tipo de hombres son los que aún viven con cuerpos, pero que no optan o no optarán por no-elegir. En beneficio de estos nombres se sugiere un camino cuádruple. Estos son hombres que deben tener algo en qué creer. El Sutra 20 sugiere a estos hombres que si deben creer, entonces que pongan confianza y fe (sraddha) implícitas en la disciplina del Yoga. Si vivimos con intensidad en tal fe en el Yoga, entonces esta fe misma generará un surgimiento de nueva energía. Esta energía, a su vez, producirá un estado de recogimiento, un estado en el que podremos mirar de un vistazo la estructura total de las impregnaciones que constituyen la consciencia condicionada. Por último, esta combinación de fe-energía-recogimiento estallará en una inteligencia orientada hacia el Samadhi. De esta manera, este camino cuádruple florecerá en Samadhi.