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La nueva conciencia

La nueva conciencia: Plenitud y equilibrio personal para un nuevo planeta.

Un mundo en el que se hacen realidad valores tales como justicia, verdad, belleza, bondad y plenitud es el que el ser humano no se ha cansado de buscar a lo largo de la historia. Una era que permita una nueva conciencia que abarque no solamente el ansia de superarnos y potenciarnos en lo personal, sino que nos permita también concretar una visión integra-dora del planeta que habitamos, amenazado de muerte por los desequilibrios ecológicos y por nuestra irresponsable forma de vida.
Somos parte y dependemos de nuestro entorno y parecemos empeñados en olvidarlo. Así lo demuestran la auto-destrucción impuesta a través del agujero en la capa de ozono, el efecto invernadero, la contaminación de los ríos y mares, y tantos otros problemas que son verdaderas bombas de tiempo sobre nuestra existencia.
Ante estas amenazas, el camino de la plenitud y del equilibrio personal para lograr crear un nuevo planeta se presenta como la única vía para alcanzar un futuro viable. Esto es la nueva conciencia: contemplar al mundo de una manera distinta para totalizar una visión integradora entre intereses individuales y sociales, que nos permita concretar una vida superior.
La encrucijada actual:
Este informe especial sobre la nueva conciencia intenta reflejar la encrucijada actual del planeta y las tendencias que se configuran para hacer posible un mundo nuevo.
Los aportes de los pensadores que ya han comenzado ese viaje espiritual pueden tener diferencias entre sí, pero todos se unen en la profunda convicción de que es posible transformarnos en personas más plenamente humanas que puedan vivir en armonía con lo que nos rodea.
Cuando se haya logrado un número suficiente de personas que hayan iniciado ese viaje, no será necesario cambiar el mundo: ya estará cambiado.
La especie humana, tal vez, está pasando por una situación semejante a la de los animales marinos de hace millones de años, que emergiendo de las aguas comenzaron su tránsito hacia la vida anfibia y terrestre.
Al igual que esos peces que nunca conocieron la superficie, nos parece imposible que haya otro ámbito que no sean las aguas, desestimando como absurdas las posibilidades de que existan una atmósfera y tierra firme. Pero ese mundo existe a pesar de nuestra negación. Así nos sucede con los pensadores de la nueva conciencia, cuyas propuestas esperan, de una vez por todas, ser asumidas como propias por la humanidad.