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La locura moderna segun Focault

Michael Foucault es uno de los primeros representantes del estructuralismo francés. Para compren-der y comentar esta obra suya es necesario entender filosóficamente su concepto de este estructuralismo propio que nos brinda y que fue bien definido por Jean Piaget cuando dijo que el trabajo de Foucault, “es un estructuralismo sin estructuras”. El planteo de su libro deja entrever su visión filosófica central de que existen cambios de episteme que son en sí cambios de discurso que no son producidos por actos humanos, individuales o colectivos, y que ni siquiera ocurren mecánicamente. Esto se dirige a demostrar que hay una discontinuidad entre epistemes, pero que al fin de cuentas existe una razón de cambios que Foucault denomina condiciones de posibilidad. En toda la obra de Foucault se ve y se vislumbra una arqueología del saber que quiere demostrar un espacio general del saber. Cabe, desde una óptica crítica del libro que estamos analizando exponer que Foucault es un estructuralista en todas sus tesis porque se opone al atomismo, y además, porque siempre predomina en él la noción de referencia a los mismos análisis que establece. Este concepto estructuralista es verificable y común en la psicología de la gestalt e incluso en Jacques Lacan. Esta estructura es un sistema de transformaciones que compartan leyes, en tanto que este sistema se conserva o enriquece por el propio juego de transformaciones y autorregulación. La locura en la obra que analizamos de Foucault se basa en una propuesta estructural de que los hombres están sometidos  a  las estructuras y no a la inversa, y que el paso de la historia de la locura se ve delimitado por un marco propio de éstas, que establecen modelos propios de relaciones que son diferentes manifestaciones de un mismo sistema estructural. En el comienzo de su libro Foucault toma como referente primario la encar-nación del mal. Expone que al final de la Edad Media la lepra desaparece del mundo occidental y al margen déla comunidad y en las puertas de las ciudades quedaban los leprosarios vacíos. Psicológicamente nos lleva hacia los arquetipos y recuerdos arcaicos de una edad considerada como poco racional, desde la cual nos hace y obliga comenzar un viaje analítico de la evolución de la locura.
En este viaje imaginario hay un hecho central en el planteo estructural, que llama a nuestro análisis y es precisamente que nos dice que la encarnación del mal era antes la lepra, luego la locura, y que ambas están o estaban al margen de la comunidad como sinónimo de sociedad, y desde este referente primario esboza su obra comprobando esta idea central, la cual establece que la locura, es una conducta marginal frente a la comunidad. Esto nos llevaría a pensar primariamente que toda conducta marginal significa un acto de locura. Pero toda su obra se puede resumir en pocas palabras, la locura para Foucault es un sistema con diferentes manifestaciones que está sometida a las estructuras concordantes a determinados momentos históricos. La lepra desaparece entonces con las Cruzadas cuando estratégicamente Occidente se cierra a Oriente. Y esto es señalado por Foucualt quien aunque no lo dice lo insinúa: la locura entonces suplantará a la lepra y marcará su referente opuesto, un prototipo de hombre normal regido por lo occidental que ve como poco cuerdo todo lo oriental. Esto aparece en el libro de Foucault como una necesidad europea de autodefensa y búsqueda de una identidad que ya se había insinuado evidentemente con Pepino el Breve y Cario Magno así como en los Cantares del Mió Cid en España. Basta verificar nuestra historia para comprender que el desarrollo déla occidentalidad va ligada a un miedo indirecto a contagiarse de lo oriental o de lo africano, que son sinónimos de enfermedades y locuras poco civilizadas o si se prefiere de culturas marginales. ¿Pero marginales a qué referente? A la sociedad europea que se
esta forjando. Olvidado así el leproso, dice Foucault sigue la estructura que permanece aguardando quien la llene, y serán entonces los pobres, los vagabundos, los muchachos del correccional y las cabezas alienadas quienes pasarán automáticamente al sistema de exclusión. Estos marginados de la sociedad obtienen su exclusión social pero ganan su reintegración espiritual. Dos siglos después de la lepra, la locura sucederá a esta. Para proseguir su tesis Foucault hace gala de su conocimiento y su erudición nombrando a varios autores y utilizando referentes históricos y literatos con el solo fin de utilizar la retórica para demostrar que existe un hilo que sigue en su proceso mental de como él imagina que se configuró la locura en Europa, lo que lejos de aclarar su visión y dotar al lector de una idea clara sólo contribuye a apreciar que hay una gran cantidad de palabras que llenan el libro sin mayor importancia. Para comprender mi análisis estructuralista del estructuralismo de Foucault es necesario entrever en este libro lo no escrito, o sea lo que el autor define como Episteme, que en otras ocasiones aparece como campo epistemológico que es la estructura subyacente, y, en tal sentido inconsciente que delimita todo el campo del conocimiento. Esta episteme no la genera el ser humano sino que es el lugar desde donde todo humano conoce y actúa mediante las reglas estructurales de la episteme. Total la episteme es una estructura profunda a ultranza y por ello subyacente a todas las demás estructuras. Por esto no solo tenemos que leer lo que Foucault insinúa sin llegar a decir para que llegue a nuestro inconsciente sino que además se hace necesario demostrar que su intento es basarse en las epistemes de la época clásica de la locura para en obras posteriores abordar la episteme moderna que es en sí su objetivo.