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Sutras

Es cierto que los Sutras, al exponer este nuevo mundo de la realidad, también usan palabras. Pero estas palabras son como el dedo que apunta a una estrella que titila ligeramente para ayudarnos a mirar en la dirección correcta, a fin de que podamos ver por nosotros mismos y convencernos de su existencia. Tal como el dedo que señala una dirección no es la estrella, así también las palabras de los Sutras exponiendo el mundo de la realidad no son la realidad misma. Se usan como meros señaladores. Lo que aquí importan no son las palabras sino ver en la dirección en que las palabras señalan.

Yoga sutra

Por tanto, quien aún se detenga en el mundo de las palabras —que es una mera descripción— sentirá que es fantástico e irreal lo que se describe en este Sutra y los siguientes. Y no hay modo de convencer sobre el mundo real a un hombre orientado hacia las palabras, a menos que se le ocurra ver que la palabra no es la cosa y que nunca le podrá relacionar con un mundo de realidad.
Pero quien opta por no elegir, y por tanto, por no-hacer, deshace el mundo familiar. Entonces halla que el mundo de las palabras, el mundo del hacer, se derrumba ante sus ojos; y un nuevo mundo, cargado con resplandeciente realidad, empieza a emerger de la oscuridad.

Sutras patanjali

La expresión bhogapavartha necesita entenderse del modo correcto. Parece formular (y de hecho suena como) una declaración teleológica. Pero esto no es así. ¿Quién puede pretender conocer la finalidad o el designio último de este misterioso universo? El Yoga no pretende hacerlo. Todo lo que esta expresión hace es afirmar la situación existencial. Es un hecho que el hombre experimenta sólo lo que la existencia en conjunto le ofrece. El mundo le ofrece experiencias que pueden ser dolorosas, indoloras o de otro modo. Por tanto, decir que el mundo existe para ofrecerle al hombre experiencias es expresar un hecho desnudo de la situación existencial. Segundo, es también un hecho que las experiencias son conflictivas, que generan tensiones, confusiones y caos, que amenazan la existencia misma del hombre en esta tierra. El hombre está obligado, pues, por los imperativos de la existencia misma, a hallar una salida. Una salida significa una salida de las tensiones, la confusión, el caos y la amenaza para la sobrevivencia. Lo que le permite al hombre hacer esto es la percepción, un regalo de la existencia misma para él. Esta percepción, cuestión de consciencia inelectiva, es la que conduce a la eliminación de todas aquellas tensiones interiores que las experiencias conflictivas generan inevitablemente. Por tanto, decir que el mundo objetivo existe para ofrecer experiencias o bhoga al hombre, y a través de la percepción correcta de bhoga, liberarle de la confusión, del caos y de todas las amenazas para su sobrevivencia (apavarga), no es proyectar una finalidad o un designio sobre el mundo en forma de construcción mental, sino expresar la implicación inherente misma de la situación existencial. Y esto es precisamente lo que significa e implica la expresión bhogapa-vargartha.

Sutras

Sutras 18 a 25
18. Prakásakriyásthitisílam bhútendriyát-makam bhogáparvar-gartham drisyam
Lo “visto” es lo que tiene tres atributos de energía: i) inercia; ii) acción, y iii) iluminación. Estos tres atributos [las tres energías] se manifiestan en cuerpos orgánicos e inorgánicos. Y la razón de ser de su existencia es ofrecer al hombre experiencias y liberarle a través de la recta percepción de ellas. [Todo esto junto constituye lo “visto” —el mundo objetivo.]
19. Viseshávisesha lingamátrá-lingani gunaparváni Todas las formas generadas por las tres energías [gunas] de lo “visto” son únicas o no únicas, y con o sin señales visibles. Estas son sus características.
20. Drashtá drisimátrah suddho-pi pratyayánupasyah “Quien ve” no es sino energía que ve; y aunque en sí mismo puro, tiende a ver a través de las experiencias.
21. Tadartha eva drlsyasyá-tmá Lo “visto” existe solamente para “quien ve”.
22. Krltartham pratl nashtamapyanashtam tadanyasádhárana-tyát
Desaparece cuando la finalidad para la cual existe se cumple. Pero sigue existiendo para aquellos otros “que ven” [que permanecen mezclados con las experiencias comunes].
23. Svasvámisaktyoh svarúpopalabdh hetuh sanyogah La razón de ser del contacto [entre “quien ve” y lo “visto”] es permitir al señor de lo “visto” [“quien ve”] descubrir su identidad.
24. Tasya heturavidyá Avidya es la causa del contacto [entre “quien ve” y lo “visto”].
25. Tadabhávátsanyogábhávo hánam taddriseh kaivalyam La negación de avidya ocasiona la negación del contacto. Al abandono de ambos se lo llama la libertad de “quien ve”.

Sutras

Sutras 40 a 46
40. Paramánuparamamahattvánto-sya vasíkárah
La extensión de la mente firme [asya] alcanza desde partículas infinitamente pequeñas hasta los cielos infinitamente grandes.
41. Kshínavritterrabhijátasyeva   manergrahítrigrahanagráhe-heshn tatsthatadanjanatá Samápattih
Con la terminación del movimiento de la tendencia electiva, la mente firme se vuelve inmaculada y pura como un cristal, reflejando la interacción entre el receptor y lo recibido que tiene lugar a través de los sentidos. Esta cualidad de la reflexividad sensitiva se llama Samapatti.
42. Tatra sabdárthajñánavikalpalh sankírná savitarká Samápattih
Allí [en ese Samapatti], cuando la palabra, el significado del conocimiento, junto con la confusión que su entremezcla genera, se reflejan, cada uno distinto del otro, entonces eso se llama savitarká Samapatti.
43. Smritiparisudhau svarúpasúnyeivá arthamátranlbhása nlr-vitarká
Cuando ese Samapatti se limpia completamente de las impregnaciones de la memoria, y la mente se vacía de toda forma que le pertenezca, entonces brilla con la realidad radiante de la objetividad. Esto se llama nirvitarka Samapatti.
44. Etayaiva sa vi cara nirvicárá ca súkshma vishayá vyákhátá Del mismo modo, cuando Samapatti refleja el pensamiento investigativo y sus objetos sutiles, ambos distintos entre sí, eso se llama savicara Samapatti. Y cuando inclusive se niegan éstos (porque se lo adivina), entonces al Samapatti que refleja esta negación se lo llama nirvicara Samapatti.
45. Súkshma vishayatvanicá-linga-pary a vasa nam
La sutileza de los objetos termina en un estado en el que no hay señales distintivas por las que esos objetos puedan identificarse.

Lotus Sutra

Ahora debería ser claro por qué el Yoga llama la atención del hombre sobre la necesidad suprema de una pureza y una claridad de visión (darsana) para entender la naturaleza y el significado de su relación con el mundo objetivo, y, en segundo lugar, por qué el Yoga llama la atención del hombre sobre el otro hecho correlacionado de que tal pureza y tal claridad de visión sólo serían posibles si la mente del hombre se libera de todas las identificaciones ciegas, autoengañosas y autodestructivas con sus vrittis.

Sutras

El Sutra 25 expresa que esta “visión” de Dios lleva consigo la semilla de la omnisciencia. Cuanto el hombre sea capaz de conocer es, en realidad, un mero fragmento, una experiencia parcial del mundo fenoménico. La capacidad misma del hombre para conocer tiene su origen en algo eternamente misterioso e incomprensible. El conocimiento es la creación de la mente del hombre. Pero ese algo misterioso que le permite al hombre conocer, no es y nunca podrá ser creación del hombre. Ni siquiera la mente del hombre es creación del hombre. El movimiento electivo ideacional generado por la mente, produce lo que el hombre llama “conocimiento”. Este conocimiento es siempre del pasado. No es experimentación de aquí y ahora, sino el producto de experiencias acumuladas del pasado y de acontecimientos pasados. Estas acumulaciones (asaya), fundadas en impregnaciones pasadas, impulsan el movimiento del conocimiento fragmentario, que es básicamente ideacional. Lo que el hombre llama “conocimiento” es, por tanto, no sólo fragmentario sino vacío de experimentación directa de lo real o lo existencial. El enredo del hombre en la prisión de tal conocimiento debe terminar para que existan la experimentación y el conocimiento reales. Y eso resulta posible solamente cuando el hombre se vuelve capaz de permanecer intacto e ininfluido por la actividad de los cuatro factores mencionados en el Sutra 24. La negación o la eliminación de estos cuatro factores que dominan la vida psíquica y cultural del hombre pone a éste en contacto directo con el origen de la “omnisciencia”.