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Disciplina del Yoga

5. Quien ve todos estos hechos y los respeta, se contendrá y cesará de elegir y ser víctima de sus elecciones. Esto ocasiona una ruptura radical de la continuidad empujada por el pasado, y da naturalmente por resultado la disciplina del Yoga. Ocasiona una transformación mutacional de la mente. No le es dado al hombre ocasionar transformaciones mutacionales en la especie biológica. Pero para el hombre está expedito el ocasionar una transformación mutacional en su propia mente. Esta, según el Yoga, es la razón de ser de la existencia del hombre. Este misterio total del que el hombre se convirtió en heredero es resultado de su descuido de esta situación existencial.
Una mente individual que experimentó tal transformación radical se llama dhyanaja-citta en el Sutra 6. Se la describe como ansaya. La palabra asaya significa “un lugar de reposo”, “un asilo”, “un receptáculo, un reservorio”. La mente de factura natural es un reservorio de impresiones pasadas de experiencias variables y conflictivas. Por tanto, está llena de tensiones (klesa) interiores. Todas las acciones motivadas por esta mente regida por el pasado que es común a todos los hombres, asumen tres formas: brillantes o virtuosas; oscuras o viciosas, y una mezcla de las dos; mientras que las acciones que emergen de la mente del Yogi no son brillantes ni oscuras. Tienen una dimensión completamente diferente (Sutra 7). La mente del Yogi se llama dhyanaja-citta o una mente nacida de la meditación y convertida en anasaya. Anasaya significa exento de todos los vestigios de las impresiones acumuladas del pasado. En consecuencia, las acciones de un Yogi difieren radicalmente de las actividades del no-Yogi, o de los hombres comunes cuyas mentes están abrumadoramente dominadas por asaya, el refugio del pasado que motiva sus acciones. Estas acciones de los no-Yogis asumen tres formas, como ya se ha expresado (Sutra 7). Estos tres géneros de acciones siembran sus respectivas semillas en la sustancia mental y éstas maduran de acuerdo con las características o cualidades (gunas) afines a ellas. Estas semillas se llaman vasanas. La palabra vasana significa “conocimiento derivado de la memoria, particularmente, las impresiones que dejan en la mente las acciones buenas o malas efectuadas en el pasado”. El pasado se demora en el presente a través de la memoria. La memoria está compuesta por las impresiones de las experiencias y acciones pasadas. Consiguientemente, aunque estas impresiones pasadas ínsitas se separan por el tiempo, el lugar y las condiciones del nacimiento, siguen siempre muy juntas en la sustancia mental. Esto es así debido a la identidad de la memoria (smriti) y las impresiones pasadas (samskara). Esto es lo que se expresa en el Sutra 9.

Kripalu yoga

Khyati significa darsana, consciencia de la visión, a diferencia de la consciencia nacida del enredo psíquico con el mundo fenoménico íntegro. El cuerpo del hombre, su organismo humano, es un producto de prakrityapur, la corriente de la Naturaleza. Si el organismo humano no llevase consigo algo distinto de los gunas que subyacen en el mundo fenoménico que incluye al organismo humano, el hombre nunca sería consciente de sí mismo ni del mundo en el que halla su ser. Esta consciencia es la “visión pura” (drisimatrata, 11-20). Y es a esta “visión pura” que se la llama drista, “quien ve”, en Yoga.

Yoga pilates

La persistencia en este abhyasa, como se expresa en el Sutra 14, da por resultado el que se eche un firme fundamento para el Yoga.
De allí, en más, esta persistencia en abhyasa, un estado en el que uno es mero espectador (quien ve), produce una pérdida del deseo de todo lo que uno experimentó u oyó en el pasado. Tal pérdida de deseo o apetito por los objetos de experiencias y objetos indicados por palabras, es de hecho un desenredo de la identificación con los vrittis. Tal estado de desenredo se llama vairagya.
Pero el desenredo de los vrittis es una cosa, y el desenredo de las tres energías (gunas) que subyacen en el mundo fenoménico, es otra, porque estas tres energías o gunas actúan constantemente dentro de nuestro ser psicosomático. Nuestro organismo psicosomático funciona del modo que lo hace debido a la actividad de estos gunas. Tal percepción extraordinaria implica el desenredo total de “quien ve” respecto del mundo fenoménico íntegro. Ahora sólo existe “visión pura” del mundo fenoménico, junto con las tres energías que lo mantienen andando perpetuamente. Tal “visión pura” es también energía; pero es distinta de las tres energías o gunas del mundo fenoménico. Esta “energía de visión pura” se llama purusa. Esto es el Hombre en su autenticidad existencial. Es a esta percepción a la que se la llama purusa-khyati en el Sutra 16.