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Como actúan los complementos para practicar Iyengar yoga

CÓMO ACTÚA CADA COMPLEMENTO YÓGUICO:

Backbending Bench o Banco Delfín: Alivia dolores crónicos de espalda y también es efectivo para la escoliosis. Expande el pecho y la zona lumbar. Además, es muy útil para el estiramiento de hombros.

Bolsters: Son almohadones que se utilizan como apoyo o sostén para que la práctica sea más placentera.

Columpio de Inversión: Es un complemento que permite colgarse boca abajo invirtiendo los efectos nocivos con que la fuerza de gravedad afecta a nuestra salud, comprimiendo las vértebras de la columna vertebral, y debilitando la circulación de la sangre hacia el corazón, órganos internos y cerebro. Con el columpio se revierten estos procesos, descomprimiendo las vértebras, favoreciendo el retorno sanguíneo al corazón, oxigenando el cerebro y previniendo el envejecimiento prematuro de nuestro cuerpo.

Ladrillos de Madera: Elevan partes del cuerpo para poder hacer asanas de una manera más efectiva y segura.

 

Posturas de Iyengar Yoga

CHAKRASANA (La Rueda):

En sánscrito, “chakra” significa rueda; es una de las asanas reservadas a los alumnos más adelantados. Sin embargo, es aconsejable perseverar y practicar todos los días hasta lograr la realización de esta postura, muy gratificante por la sensación de liberación de la columna vertebral que produce.

  • Flexibiliza la columna vertebral. Tonifica el organismo.
  • Fortalece la musculatura de los brazos, los hombros (deltoides) y el trapecio.
  • Incrementa la circulación sanguínea hacia el cerebro.
  •  Descongestiona el hígado.
  •  Aumenta la elasticidad pulmonar.

No debe ser practicada si el niño padece de presión alta, problemas coronarios, lumbares o escoliosis, o de desgarros musculares; tampoco tiene que realizarla si tiene hernia de disco.

SARVANGASANA (Parada sobre los hombros, o la Vela):

Esta postura es una de las más clásicas en la práctica del Yoga, e igual que otras asanas de inversión, tiene múltiples efectos:

  • Estimula enérgicamente, tanto la glándula tiroides, como las glándulas sexuales.
  •  Vitaliza el sistema nervioso.
  •  Purifica la sangre y favorece una buena circulación.
  •  Da tranquilidad y alivia la ansiedad.
  •  Regula el metabolismo.
  •  Elimina el estreñimiento.

» Realizar la postura con cuidado si se sufre de catarro nasal, o cuando hay inflamación de la vista y el oído.
» Ante problemas severos de cervicales, reemplazar por Viparita Karani Mudra (Postura Pelviana Invertida).

 

La vida de Iyengar

Beüur Krishnamachar Sundararaja lyengar nació el 14 de diciembre de 1918. Su padre, Sri Krishnamachar, era maestro de escuela. Sundararaja no disfrutó de buena salud durante su infancia. A la edad de dieciséis años, comenzó a practicar el Yoga con el marido de su hermana mayor, Sri T. Krishmmacharya, hombre de gran fortaleza física, con mucho talento y cultura. A lo largo de los años, B.K.S. lyengar también empezó a ser reconocido como profesor de Yoga. Enseñó a algunas personalidades como a Krishnamurti, entre otros. Un encuentro casual con el maestro de violín Yehudi Menuhin, en 1952, fue decisivo para introducir a lyengar en Occidente, donde se le empezó a conocer como Mister lyengar. Los practicantes de Yoga que seguían su enseñanza aumentaron, porque eran muchos los que querían acercarse y aprender directamente de él. Esto llego a ser inabarcable y alumnos aventajados de lyengar asumieron la enseñanza en sus respectivos países. Los practicantes comenzaron a denominarlo “Yoga lyengar”, para diferenciarlo del que enseñaban otros profesores. Poco a poco, el “Yoga lyengar” se convirtió en un sistema que se expandía por innumerables países, inspirando por igual a los jóvenes y a los no tan jóvenes. Incluso hoy, a sus ochenta y cinco años, lyengar nunca deja de practicar.

El iyengar yoga para principiantes

QUIÉNES PRACTICAN YOGA IYENGAR:
Como práctica es un buen punto de partida para principiantes, ya que es un sistema que se concentra en el alineamiento cuidadoso del cuerpo, ayudando a través de complementos a que el alumno adquiera flexilidad.
Se lo considera un sistema muy útil como terapia física porque se focaliza en la movilización de las articulaciones.
A pesar de que las posturas más exigentes requieren de mucha elongación, este es un sistema ideal para gente de edad avanzada o con limitaciones en cuanto a flexibilidad.

Yoga Darsana

Por último, la cuestión a tener siempre presente es que todo el movimiento del Yoga Darsana (la visión yóguica del mundo) converge en una sola consumación. Esto es kaivalya o la libertad total. Empieza a tomar forma (si se tiene alguna forma) con una sola percepción básica, descripta en el Sutra 35. Este Sutra nos dice que toda experiencia del hombre es bhoga, o autocomplacen-cia. Es así porque el hombre permanece inconsciente del hecho de que “quien ve” en su ser, la virilidad misma del hombre (pu-rusa), es totalmente distinto de su organismo psicosomático que constituye su ser. Este “ser” es lo “visto” y rio “quien ve”. Los dos nunca pueden ser una misma cosa, aunque están cerca uno del otro. Viven juntos. Pero aunque sean físicamente inseparables, existencialmente son siempre distintos entre sí. La percepción de esta verdad, que es instantánea y carente de secuencia temporal, es básica para la libertad (kaivalya). Es básica para una claridad radiante de la visión. Esa visión que nace de confundir a “quien ve” y a lo “visto” como si fueran una misma cosa es la visión nublada (avidya-khyati) de todos los hombres que no optaron fervorosamente por la disciplina del Yoga. Esta confusión da por resultado el bhoga o la autoindulgencia. Por un lado, la visión nacida de una clara distinción entre los dos, conduce a la correcta comprensión de la virilidad del hombre (purusa-jna-nam, Sutra 35). Esto ocasiona el aflojamiento de la esclavitud (Sutra 38), y es el paso primero y decisivo hacia la libertad.

Iyengar yoga

El Sutra 32 enumera los cinco niyamas, que, junto con los yamas, forman un aspecto integral del óctuple modo yóguico de vivir. De estos cinco niyamas, tres —tapa, svadhyaya e isvarapra-nidhana— ya fueron explicados en nuestros comentarios sobre el Sutra 1 de la Parte II. Juntos constituyen el Kriya Yoga, o el Yoga en acción en nuestra vida cotidiana. Los dos restantes necesitan alguna aclaración.

Kundalini yoga

El óctuple modo yóguico de vivir es el que ocasiona una transformación radical en la mente del hombre que está dominado por avidya-khyati. En ausencia de tal transformación radical, el hombre deberá continuar estando dominado por una visión del mundo nacida de avidya-khyati. Cualesquiera sean las facetas de maravillosa apariencia de esta visión del mundo histórica, tradicional y conformista —secular o religiosa, física o metafísica, científica o ideológica, temporal o trascendental—, ninguna de ellas le podrá permitir jamás al hombre establecer una relación vital y significativa con la situación existencial. Ocasional y erráticamente, los hombres dominados por tal visión del mundo (nacida de avidya-khyati), pueden llegar a algunos descubrimientos tácticos en éste o en aquel campo de la vida. Pero toda visión del mundo fundada en tales descubrimientos desunidos e inconexos deberá necesariamente permanecer fragmentaria y, como tal, deberá dar necesariamente por resultado tensiones, confusión, conflicto y caos que generan una amenaza siempre creciente para la sobrevivencia humana. Y esto sigue siendo así hasta hoy en día.

Bikram yoga

Todo el mundo objetivo (incluido nuestro cuerpo), se ve, pues, que está compuesto por las tres energías (gunas), denominadas praksa, kriya y sthiti. Como hombres modernos, hallamos asombrosa esta descripción del mundo objetivo. En el nivel físico, se descubre que todos los objetos están sujetos naturalmente a la inercia, que es la resistencia al cambio. Y la ciencia moderna nos dice, como resultado de cuidadosa observación y experimentos inteligentes, que todos los cuerpos de este mundo tienden a permanecer en un estado de reposo, o en un estado de movimiento uniforme, hasta que son activados por fuerzas externas a ellos. Esta es la moderna ley científica de la inercia. En el nivel físico, la acción proviene de la distribución despareja de fuerzas gravita-cionales. En el nivel biológico, la acción proviene de fuerzas vitales que cargan a la materia inorgánica con la energía de la vida. Y en el nivel psicológico, llevando consigo al pasado, la ac-
ción proviene de los movimientos ideacionales electivos de la mente.

Anusara yoga

Estos Sutras nos dicen cómo “quien ve” y lo “visto” revelan su naturaleza existencial a quien está libre de tensiones, y cuya percepción está iluminada por el emerger de la inteligencia existencial (vivekai.
Todos sabemos que existimos. Y también sabemos que el mundo en el que nos hallamos existe también. Es evidente que la existencia debe ser necesariamente una manifestación de la energía cósmica. Manifestar es “revelar”, “mostrar claramente al ojo o a la mente”. La energía “que se revela al ojo o a la mente”
es la existencia manifestada como el mundo en el que vivimos. No puede haber existencia sin energía y no puede haber afirmación o negación respecto de la energía a menos que se revele al ojo o a la mente como el mundo manifiesto.

Anusara yoga

Quien entiende la lógica interior de estos Sufras está equipado con nuevos ojos para mirarse y mirar al mundo y la interacción que sigue constantemente entre los dos. Entonces, su primera mirada cae en abhinivesa —el producto final de las tensiones. Ve cómo el sentimiento de importancia personal busca siempre la perpetuación personal, y quiere impartir permanencia, lo que, de hecho, es efímero. Todo pensamiento, todo sentimiento o deseo y toda actividad del hombre están dominados por un sentido de importancia personal. En este mundo, todo debe servir a los fines de la importancia personal, como si estuviéramos en el centro mismo de este universo vasto y misterioso. La visión que el hombre tiene del mundo entero está, pues, matizada por este sentimiento de la importancia personal. El mundo es bueno o malo, verdadero o falso, hermoso o feo, pero sólo en términos de importancia personal. Hasta la realidad última del mundo, cualquiera que sea, deberá conformarse a las exigencias y los deseos de la importancia personal del hombre de ser significativo o de otro modo. Así, descubrimos que no es la verdad ni la falsedad, el bien ni el mal, la realidad ni la ilusión, sino la autoperpetuante importancia personal (svara-savahi), ligada a nuestro cuerpo (tanvanubandhah), la que sigue siendo siempre el factor decisivo en la vida del hombre. Y esta cabal tontería le parece natural y espontánea.