Entradas con la etiqueta ‘hatha yoga poses’

Hatha yoga

Así, el hombre vive en un mundo de palabras —una descripción verbal que él tiende a igualar con la realidad. Las palabras usurpan el lugar de la realidad, del mundo objetivo. El hombre se familiariza, pues, con el mundo a través de palabras. Y tanto se familiariza con este mundo de factura mental que todo lo que esté más allá de él, o fuera de sus cerradas fronteras, lo supone irreal o ilusorio. Es como presentarse a un extraño dando el nombre por el que ese extraño es conocido, el nombre de la familia, de la casta, la clase, el lugar, el país, la religión o el credo al que pertenece; de allí en más, el extraño es una persona conocida, junto con su historia personal verbal. Sea un objeto inanimado como un río o una montaña, o un ser animado como un perro, un gato, un pez en el agua o un pájaro con alas, o un ser humano —en todos éstos hay un nombre, una palabra, una descripción verbal que determina la naturaleza y la estructura del conocimiento humano. Y el desarrollo del conocimiento resulta ser un desarrollo de una mera retórica —reaccionaria, reformista o revolucionaria. Atrapado en esta trampa, el hombre olvida que la palabra no es la cosa, la descripción no es lo descripto. Y allí radica todo el trastorno del que el hombre se convirtió en el cebo.

Hatha yoga

Mientras estamos bien establecidos en asana, observamos naturalmente que tal como nuestro cuerpo en un estado firme revela la esencia del principio de la inercia (sthiti) de las tres energías de la naturaleza, el ritmo de la respiración, que naturalmente continúa en el cuerpo en todo tiempo, revela la esencia del principio activo (kriya) de esas tres energías. Esto es acción en el sentido existencial, en contraposición a las actividades impulsadas por los movimientos ideacionales de la mente. En realidad, estos últimos no son, hablando en propiedad, acciones sino reacciones ante la situación existencial. La acción, en el sentido existencial o en el sentido yóguico, es la acción que sigue a la percepción pura de “lo que es”. Todo retraso temporal entre tal percepción y acción es el resultado de avidya y de las actividades nacidas de avidya.