Entradas con la etiqueta ‘hatha yoga’

Yoga hatha

En consecuencia, ni la ideación, ni la especulación, ni la lógica inferencial, experimental o instrumental, en suma, ni cltta-vritti podrá responder esta pregunta. Los citta-vrittis tienen que cesar para que emerja la respuesta correcta.
El Sutra 17 encarna esta respuesta correcta. Dice que citta o la mente tiene una pasión innata por el vastu o los objetos del mundo objetivo. Esta pasión (uparaga) no es un vritti. Es un imperativo existencial. Es una necesidad existencial para la sobrevivencia misma de todos los seres animados, incluido el hombre. El hombre no quiere morir. Quiere vivir. Y vivir significa vivir en una relación significativa con el mundo objetivo. Es decir, vivir es estar relacionado vitalmente con el mundo objetivo de un modo que ilumina la trinidad existencial de unicidad, alteridad o conjuntividad.
El hambre nos impulsa a encontrar comida, la sed a encontrar agua, el sexo a buscar su satisfacción natural. Estos impulsos no son vrittis o lujos ideacionales. Implican un imperativo existencial que oculta en su seno todo el misterio de la vida y de la existencia en su totalidad.

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Yoga y la naturaleza

2. El Sutra 2 expresa que las transformaciones mutacionales de las especies son ocasionadas por la “corriente de la naturaleza” (prakrtyapura). El hombre mismo pertenece a una de tales especies. No le es dado ocasionar una transformación radical en su organismo biológico de factura natural. Todo lo que le es dado es ver, entender y hacer las paces con esta situación exis-tencial. Pero no puede hacer esto a menos y hasta que ocasione una transformación radical en su propio ser sobre la base de lo que se le da.

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Hatha yoga

Así, el hombre vive en un mundo de palabras —una descripción verbal que él tiende a igualar con la realidad. Las palabras usurpan el lugar de la realidad, del mundo objetivo. El hombre se familiariza, pues, con el mundo a través de palabras. Y tanto se familiariza con este mundo de factura mental que todo lo que esté más allá de él, o fuera de sus cerradas fronteras, lo supone irreal o ilusorio. Es como presentarse a un extraño dando el nombre por el que ese extraño es conocido, el nombre de la familia, de la casta, la clase, el lugar, el país, la religión o el credo al que pertenece; de allí en más, el extraño es una persona conocida, junto con su historia personal verbal. Sea un objeto inanimado como un río o una montaña, o un ser animado como un perro, un gato, un pez en el agua o un pájaro con alas, o un ser humano —en todos éstos hay un nombre, una palabra, una descripción verbal que determina la naturaleza y la estructura del conocimiento humano. Y el desarrollo del conocimiento resulta ser un desarrollo de una mera retórica —reaccionaria, reformista o revolucionaria. Atrapado en esta trampa, el hombre olvida que la palabra no es la cosa, la descripción no es lo descripto. Y allí radica todo el trastorno del que el hombre se convirtió en el cebo.

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Hatha yoga

Mientras estamos bien establecidos en asana, observamos naturalmente que tal como nuestro cuerpo en un estado firme revela la esencia del principio de la inercia (sthiti) de las tres energías de la naturaleza, el ritmo de la respiración, que naturalmente continúa en el cuerpo en todo tiempo, revela la esencia del principio activo (kriya) de esas tres energías. Esto es acción en el sentido existencial, en contraposición a las actividades impulsadas por los movimientos ideacionales de la mente. En realidad, estos últimos no son, hablando en propiedad, acciones sino reacciones ante la situación existencial. La acción, en el sentido existencial o en el sentido yóguico, es la acción que sigue a la percepción pura de “lo que es”. Todo retraso temporal entre tal percepción y acción es el resultado de avidya y de las actividades nacidas de avidya.

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Hatha yoga

Las discusiones fatigosas [vitakarkas] toman cinco formas, a saber: violencia, falsedad, robo, no-austeridad del saber, y acumulación [los opuestos de los cinco yamas]. Estos son producidos por nuestras propias acciones, o por las acciones de los otros que fueron provocadas por nosotros, o por nuestra aprobación de aquellas acciones. Estas son motivadas por codicia, ira e insensibilidad en el nivel bajo, medio o alto. Y dan por resultado una interminable progenie de aflicción e ignorancia. El conocimiento de todo este proceso se llama prati-paksabhavanam [meditación para contrarrestar el envolverse en una discusión].
35. Ahimsápratishtháyám tatsannidhou valratgyágah Cuando uno se establece firmemente en la no-violencia, una atmósfera de no-hostilidad prevalece en nuestra vecindad, que induce a los demás a descartar la hostilidad.
36. Satyapratishtháyám Kriyáphalá shrayatvam Cuando uno se establece firmemente en la verdad, opera como base para el disfrute de la acción.
37. Asteyapratishtháyám sarvaral ñopasthánam
Cuando uno se establece firmemente en no-robar, todas las variedades de piedras preciosas se tornan disponibles en nuestra vecindad.
38. Brahmacarya-pratishtháyám vírya lábhah
Cuando uno se establece firmemente en la austeridad del saber, adquiere energía extraordinaria.

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The yoga sutras

El Sutra 28 dice que la luz de viveka-khyati se extiende hasta los primeros siete aspectos del óctuple modo yóguico de vivir mencionados en el Sutra 29. Sólo el último aspecto, a saber, el Samadhi, es el que permanece más allá del alcance de viveka-khyati. Esto es así porque el Samadhi es una especie de estallido mutacional para el que viveka-khyati crea las condiciones necesarias. Este estallido trasciende a viveka-khyati. Cuando vivimos la vida diaria a la luz de viveka-khyati, empieza a revelarse el misterio que es la vida. Como un pimpollo que desenvuelve sus pétalos, la vida se desenvuelve un pétalo tras otro, estableciéndonos cada vez más vital y profundamente en el corazón mismo de la vida. Esta procesión es un eterno prodigio cósmico. En este proceso, como lo dice el Sutra 28, con el desenvolvimiento de cada pétalo, nuestro organismo psicosomático arroja sus impurezas. Y, cuando se torna cada vez más puro en su percepción y su acción, viveka-khyati adquiere brillo extraordinario, iluminando casi todo el ámbito de la vida humana y su relación existencial con el mundo objetivo (Sutra 28).

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Yoga ashtanga

Según el criterio del Yoga, el hombre deberá optar por el modo yóguico de vivir, o permanecer en avidya-khyati, que inevitablemente le dejará, de modo repetido, en dolor y aflicción interminables, y continuará enredándole en tensiones, confusión, conflicto y caos —todo lo cual se desarrollará en una amenaza para su misma sobrevivencia en este planeta. Por tanto, el hombre deberá adoptar un modo yóguico de vivir o extinguirse como muchas especies se extinguieron en el pasado, como resultado de no lograr adaptarse a la situación existencial siempre cambiante.

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Anusara yoga

Estos Sutras nos dicen cómo “quien ve” y lo “visto” revelan su naturaleza existencial a quien está libre de tensiones, y cuya percepción está iluminada por el emerger de la inteligencia existencial (vivekai.
Todos sabemos que existimos. Y también sabemos que el mundo en el que nos hallamos existe también. Es evidente que la existencia debe ser necesariamente una manifestación de la energía cósmica. Manifestar es “revelar”, “mostrar claramente al ojo o a la mente”. La energía “que se revela al ojo o a la mente”
es la existencia manifestada como el mundo en el que vivimos. No puede haber existencia sin energía y no puede haber afirmación o negación respecto de la energía a menos que se revele al ojo o a la mente como el mundo manifiesto.

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Bikram yoga

El movimiento de Pratiprasava no es un movimiento del tiempo. Mira todo lo que el tiempo juntó y ve a través de ello hasta sus mismas raíces. Si el tiempo y la naturaleza son procreativos (prasavatmaka), Pratiprasava es también creativo pero corre contra la procreación. De allí “contracreativo” —una traducción no muy feliz en nuestro idioma. Ha de entenderse en y a través de la acción que es Yoga (Krlya Yoga). Si no nos movemos junto con la acción de la percepción pura, la frase permanecerá vacía de todo significado.

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Anusara yoga

El Sutra 10 dice que las tensiones, que son sutilísimas, han de descartarse; y el único modo en que pueden descartarse es el del Pratiprasava. Esta palabra está compuesta de prasava con el prefijo prati. Prasava significa “engendramiento, generación, procreación”. Y prati significa “en oposición a, contra”. La Naturaleza lo procrea todo, incluida la especie humana. El hombre es producto de este poder procreador de la naturaleza. Pero el hombre es el único ser animado que es capaz de ser consciente de este poder procreador de la naturaleza. Es debido a esto que los antropólogos modernos son llevados por la misma lógica de la evolución a describir al hombre como “la evolución que se vuelve consciente de sí misma”. Ser así consciente es ser “quien ve”, quien percibe la totalidad del mundo objetivo, lo “visto”, como el producto de la naturaleza. Este poder extraordinario de la percepción es único en el hombre. Es un poder o una energía sin atributo de calidad o cantidad del que están dotados todos los objetos de la naturaleza. “Quien ve” nunca puede ser lo “visto”, el objeto, lo observado. Tampoco puede ser el “sujeto” dotado de ciertas características, el resultado del condicionamiento. Esta energía extraordinaria que es la “visión pura” es capaz de penetrar e ir hasta las mismas raíces de todo lo que es observable o que es lo “visto”.

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