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LA BOMBA

Pónganse en pie dándole la espalda a su compañero, a una distancia de unos sesenta centímetros, con unos noventa centímetros de separación entre los pies. Inclínense hacia adelante para sujetar al otro por las muñecas, pasando por entre sus propias piernas. Estiren el torso hacia delante, arqueándolo ligeramente según la flexibilidad de cada uno, y estiren la parte posterior de las piernas. Mantengan la postura durante medio minuto y comiencen después un movimiento lento de vaivén, como un bombeo, en el cual uno de los compañeros se arquea más hacia arriba, tirando de su pareja por entre las piernas, y luego el otro repite el mismo movimiento, haciendo bajar al primero. Inhalen al arquearse hacia arriba y exhalen al ceder a la tracción hacia abajo.
BENEFICIOS: La separación de las piernas y el arqueamiento del tronco que exige esta postura proporcionan un especial estiramiento al dorso de las piernas, las caderas, la parte interior de las piernas y la columna. El movimiento de bombeo calienta y fortalece muy rápidamente estas zonas, y el hecho de estar ambos sujetándose las muñecas les permite un intenso estiramiento muscular.

La armonización

La práctica del yoga en pareja exige armonización entre ambos compañeros. Cuando uno de ellos empuja demasiado, o no sostiene lo suficiente, los dos perderán el equilibrio. Como en cualquier relación íntima, cada uno de los participantes del yoga en pareja reflejará los errores y los desequilibrios del otro. Ambos deben cultivar su capacidad de comunicación verbal y no verbal, su sensibilidad, su paciencia y su confianza, y cada uno debe darse cuenta de los efectos recíprocos de sus movimientos. Primero hay dos personas y dos posturas que se entremezclan. Después, a medida que se logra la armonización, la doble postura se transforma en una postura única, en una interacción dinámica de energía.